viernes, 25 de octubre de 2024
VOCABULARIO DEL CANTERO
domingo, 11 de agosto de 2024
PREPARATIVOS PARA LAS FERIAS DE 1928 Y 1930, EN LAS CRÓNICAS DE ISAIAS CORONADO
Se hacen los preparativos para la próxima feria…
Sí, la
feria está próxima, sólo falta poco más de una semana para que dé comienzo,
pero no vamos a hablar de la feria de este año 2024, sino de aquellas que se
celebraban en las primeras décadas del siglo pasado. Y lo haremos a través de
las crónicas de Isaías Coronado, corresponsal del Correo extremeño, en el año
1928 y 1930. En ellas veremos, y como ya sabemos, cuales eran los lugares donde
se concentraban los festejos: la plaza de España o plaza de la Constitución,
como se denominaba por entonces, y el Parque o plaza de Hernán Cortés, nombre
que permanece en la actualidad. Lugares que, como aún se sigue haciendo, se
engalanaban con el tradicional alumbrado eléctrico. Nos habla de un “teatro de
verano salón” denominado “Plus Ultra” que, hasta el momento, no podemos
ubicar y en el que anuncia la representación de Tambor y Cascabel, de Serafín y Joaquín Álvarez Quintero. Y, como
no, las referencias a la celebración del tradicional rodeo para el que se han
construido dos pilares junto al pozo ya existente y que servirá para que el
ganado concurrente pueda abrevar de forma satisfactoria.
Actuarán
en el teatro de verano y salón Plus Ultra dos importantes compañías dramáticas,
y como fin de fiesta, una artista de primer orden del arte coreográfico y el
cuplé.
El
ganado superará en cantidad al del año anterior, y las transacciones serán muchas,
a juzgar por el número de compradores que, en particular de Andalucía, tienen
pedidas habitaciones en los hoteles y anunciada a su llegada otros a los amigos
de aquí.
Así,
la feria de este año no desmerecerá de su brillante historial; muchos negocios
durante el día y diversión constante en la noche. Ánimo, y a hacer provisiones
de energías y de dinero, que donde gastar unas y otro no ha de faltar.
La
parte religiosa no desmerecerá en nada del esplendor que a la parte profana se
dedica.
Isaías CORONADO>>
(Correo
extremeño. 18/08/1928. Núm. 7623. BVPH).
Por
la Comisión de Festejos se hacen importantes gestiones para que la feria de
este año tenga inusitado esplendor y grandes atractivos para los forasteros que
nos honren con su visita y de grato solaz y esparcimiento para los habitantes
de la población; a más de grandes iluminaciones en las plazas de la
Constitución y Hernán Cortés dará conciertos la banda del regimiento Gravelinas
u otra militar si a ésta no le fuera posible su actuación en las fechas del 20
al 25 de agosto, que, como es sabido, tiene lugar nuestra importante feria.
Siendo
de gran importancia esta feria para toda clase, de ganados, no se regatean
facilidades para que los granjeros puedan alojar sus ganaderías cómodamente, y
al efecto tengan abundantes y gratuitos pastos en la Dehesa Boyal, próxima al
sitio donde el rodeo se celebra; en éste hay gran charca en el centro, a más de
un magnífico pozo con potente bomba, que surte de agua a un hermoso pilar y a
enormes pilones, donde con toda facilidad pueden abrevar las diferentes clases
de ganado que concurran.
Dadas
las disposiciones de las autoridades y pueblo en general, puede garantizarse
que este año el importante certamen de compraventa será un éxito indiscutible y
una gran oportunidad, que aprovecharán todos los que tengan que hacer
transacciones en uno u otro sentido.
A
medida que se vayan conociendo detalles los comunicaré a CORREO EXTREMEÑO para
tener al corriente a sus simpáticos lectores>>
(Correo
extremeño. 13/07/1930. Núm. 7692.Pág. 4. BVPH).
sábado, 3 de agosto de 2024
¿SABÍAS QUÉ?
La actual plaza de Hernán Cortés, además de ser conocida por plaza del Pilar, fue denominada como plaza de Santa Clara.
La I Vuelta Ciclista a Badajoz pasó por Quintana de la Serena
La primera vuelta ciclista a la provincia de Badajoz se celebró en el año 1935, efectuándose la salida de la primera etapa en la plaza de la República de la capital pacense el día 8 de octubre. El recorrido total sería de 450 kilómetros dividido en cinco etapas. El paso por Quintana de la Serena sería durante la cuarta etapa: <<Castuera -regreso al empalme-, Quintana de la Serena, La Haba, Villanueva de la Serena, Don Benito, Medellín, Santa Amalia, San Pedro de Mérida y Mérida>>. En total 106 kilómetros.
Foto: Ángel Martín Quintana, "Ángel Quintana". Publicada por José María Cruz Solís, en el grupo de Facebook Cosas de Quintana de la Serena. Quintanej@s Nabú@s, 13 de junio, 2012.
viernes, 24 de mayo de 2024
UN MOLINO OLVIDADO
UN MOLINO OLVIDADO
Sin duda el edificio más atractivo del municipio de Fuente del Arco (Badajoz), situada en las proximidades del límite con la provincia de Córdoba es la conocida como Capilla Sixtina de Extremadura, la ermita de la Virgen del Ara. Ésta se encuentra en medio de extensos y centenarios olivares próximos a la sierra de la Jayona, que forma parte de las estribaciones de Sierra Morena.
Anejas a la ermita se disponen una serie de construcciones que, aunque en estado descuidado y ruinoso, nos sorprenden por su valor etnográfico permitiéndonos apreciar la existencia en otros tiempos de una actividad agraria basada en la producción de aceite. Encontramos un molino del que parece haber referencias ya en el siglo XVI y en el que se aprecian restos de tres prensas -hoy desmanteladas- y partes de sus elementos de madera dispersos por el interior del edificio. Éste se divide en dos zonas: la de prensado y la de almacenamiento.
En la primera, con cubierta a tejavana de palos de madera y cañada, se aprecian las bases circulares de las prensas en obra de ladrillo cocido; una de mayor tamaño que las otras dos. Por otra parte, aparece un pesebre que delata la reutilización del lugar, una vez cesada su actividad. En la puerta de entrada dispone de un pequeño techo sostenido por restos de madera procedentes del sistema de prensado.
En la zona de almacenamiento se disponen los depósitos cuyas bocas se cubren con tapas de madera. Anchos pilares sostienen las bóvedas en las que podemos apreciar escudos recordándonos la presencia de la Orden de Santiago en este lugar.
Entre las dependencias del molino, la casa o cortijo de la finca y la entrada de visitas a la ermita, se encuentra un corral o patio en el que se disponen algunas piedras que ejercieron su función en el prensado de la aceituna.
martes, 30 de abril de 2024
OFICIOS DE ANTAÑO: HORTELANOS, ARRIEROS, CURTIDORES Y OTROS OFICIOS PERDIDOS EN QUINTANA DE LA SERENA
OFICIOS DE ANTAÑO: HORTELANOS, ARRIEROS, CURTIDORES Y OTROS OFICIOS PERDIDOS EN QUINTANA DE LA SERENA
JUAN FRANCISCO JOSÉ DÁVILA SÁNCHEZ
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN
I. LA HUERTA COMO SEÑA DE INDENTIDAD. POZOS, NORIAS Y ALBERCAS
I.2. POZOS
I.2.1. Toponimia
I.2.2. FUENTES
I.2.3. Toponimia
I.3. ALBERCAS
I.3.1. Toponimia
I.3.2. Conjuntos
pozo-canal-alberca
I.4. NORIAS
I.4,1.Tipos
de norias
I.4.2. Fabricantes
I.4.3. Elementos
mecánicos
I.4.4.Tipos
de estructuras
I.4.5. Norias
de plataforma circular al borde del pozo
I.4.6. Norias
de plataforma circular sobre el pozo
I.4.7. Norias
con plataforma de postes y viga
I.4.8. Norias de estructura singular
I.4.9.Torretas
I.4.10. Pilas
y pilones
I.5.-LA
HUERTA
I.5.1. Toponimia
I.5.2. Cultivo
de nabos
I.5.3. Huertos familiares
II. EL OFICIO DE ARRIERO
III. INDUSTRIA DEL CURTIDO
III. 1. El
oficio de curtidor
III. 2.
El último curtidor
IV. EL COMERCIO DE PIELES Y LANA
IV.1. El
oficio de pielero (pellejero)
V. OTROS OFICIOS PERDIDOS
VI. ACTIVIDADES COMERCIALES, OFICIOS Y PROFESIONES DESAPARECIDAS
----------------------------------------------------------------------------
INTRODUCCIÓN
Quintana
de la Serena no solo ha sido un pueblo de canteros. Hoy, la industria
relacionada con la extracción de la piedra y su comercialización es de una
importancia vital para el mantenimiento socioeconómico de esta localidad,
considerándose su principal riqueza. Pero no siempre fue así. A lo largo de la
historia en este pueblo se han desarrollado otras actividades de importancia
como fueron el cultivo de las huertas, la arriería y la industria del curtido. Si
bien es cierto que el oficio de cantero ha estado presente en Quintana desde
tiempos inmemoriales, no tuvo nunca el auge que ha tenido desde las últimas
décadas del siglo pasado; siendo, sin embargo, los oficios de hortelanos, arrieros y curtidores,
los que en épocas determinadas disfrutaron de un gran potencial económico. Así
pues, nuestro trabajo se centrará en estas tres actividades menos conocidas por
los habitantes de esta población. La huerta
como seña de identidad de nuestro pueblo y con ella los numerosos pozos excavados en aquellas zonas donde
la capa granítica lo permitía; las norias,
como medio de extracción entre la utilización del cigüeñal y el motor de gasolina,
y las albercas, como depósitos de
agua; la arriería, como una de las
actividades a las que se dedicaría un importante número de personas del pueblo;
y, por último, el curtido de pieles, con las numerosas tenerías que hubo en Quintana.
Con
este trabajo pretendemos sensibilizar de la importancia patrimonial y el
interés que, desde una perspectiva etnográfica y etnológica (Agudo y Santiago,
2006: 23), así como histórica, didáctica y cultural, tienen estos conjuntos que
formaron parte de una tradicional forma de aprovechamiento de las aguas en una
actividad tan singular en nuestro pueblo como fue la huerta. Una actividad que ha generado una serie de
construcciones que forman parte de la arquitectura tradicional o vernácula (Ibidem, p. 24); una serie de <<organizaciones
arquitectónicas>> que se integran en la denominada <<arquitectura del agua>>
(García Grinda, 2006). Por ello, aunque centraremos nuestro trabajo en la
huerta y los elementos relacionados con la misma, incluimos algunos otros
elementos de la arquitectura tradicional vinculados al agua que forman parte de
esa arquitectura: pozos, albercas, pilas y pilones.
I. LA HUERTA COMO SEÑA DE INDENTIDAD. POZOS,
NORIAS Y ALBERCAS.
Taconeando
vienen las yeguas
cantarillos de lata
con agua fresca.
Un rayito de sol
en el pozo abandonado
brilla el caldero oxidado.
(Isabel Escudero)
I.2.
POZOS
Un pozo, como todos sabemos, es un hoyo de grandes dimensiones que se hace en el terreno intentando llegar al nivel freático que, excepto en los pozos surgentes, siempre se encuentra en una cota inferior a la del suelo; y así disponer de agua, tanto para el abastecimiento de las personas y los animales, como para regar las numerosas huertas que existían en nuestro pueblo.
Antiguamente, estos pozos se hacían manualmente, con pico y pala, cavando y sacando la tierra hasta encontrar la suficiente cantidad de agua que permitiera seguir trabajando en él para darle una mayor capacidad de almacenamiento. A veces, el trabajo se veía frustrado y había que desistir por no encontrar el preciado líquido y volver a tapar el hoyo. Más tarde, aparecieron máquinas que por medio de una pala mecánica extraían la tierra y en poco tiempo conseguían hacer la concavidad, dándole mayor profundidad y anchura. Era conveniente forrar el vaso del pozo con una pared de piedra para darle mayor consistencia y evitar el derrumbe de tierra.
Paredes de pozos empedrados utilizando la técnica de piedra seca
Algunos, sobre todo aquellos que iban a ser destinados al abastecimiento de agua para uso humano, se remataban con un brocal de piedra disponiendo de una carrucha que pendía de un arco de hierro y provistos de un cubo cilíndrico de chapa metálica con base de madera para facilitar el llenado del mismo por el efecto de flotación y la consiguiente inclinación de la boca. Ahora, los pozos suelen hacerse de sondeo perforando la tierra, incluso la roca, alcanzando grandes profundidades y extrayendo el agua por medio de bombas mecánicas.
Quizá
la forma de extracción más antigua, aparte de la manual con un cubo atado a una
cuerda, sería con cigüeñal, hoy en desuso: <<Que
hai ocho guertas, que se riegan con zigueñales…>> (Respuesta a la pregunta
número 36 en el Interrogatorio de la Real Audiencia de1791.); <<… en
muchas huertas todavía se emplea el primitivo cigüeñal, que data de la dominación
musulmana, medio lento y antieconómico, y aun cuando se van instalando motores
de gasolina para la elevación del agua, no son suficientes ni
económicos>> (Casco Arias, 1961: 256). Como nos dice Caro Baroja:
<<De todos los aparejos para elevar agua de una manera artificiosa el más
antiguamente conocido en el mundo oriental y mediterráneo fue, al parecer, el
cigüeñal>>, indicándonos al mismo tiempo su representación en pinturas
egipcias y bajorrelieves asirios; así como su utilización por los pueblos de la
Antigüedad clásica, siendo su área de difusión inmensa (Caro Baroja, 1983:
411).
Después
se emplearía la noria, para seguir con métodos más modernos a base de bombas
manuales, motores de gasolina o bombas eléctricas. Todavía, dentro del casco
urbano podemos observar algún cigüeñal como el que se encuentra en los
extramuros de la carretera de Valle de la Serena; y, con resto de una
instalación a base de bomba manual, el pozo que se conserva en la entrada del Parque Nuevo y en la Viña de don Carlos Barquero. La
utilización de nuevos métodos de extracción de agua, como la noria, no solo
supuso un incremento en el volumen extraído en menos tiempo, sino un aumento en
la seguridad. A veces, ocurrían desgraciados accidentes por rotura de la cuerda
o cualquier otro elemento del cigüeñal, como nos cuenta Gregorio Algaba: <<En 1898, estando mi bisabuela
Elvira, embarazada de mi abuela Nicanora, y estando mi bisabuelo, Nicanor,
regando con el cigüeñal, se partió el horcón cayéndole la pértiga encima y
tirándolo al pozo. Nadie sabe si murió del golpe recibido o ahogado, la cosa es
que tres días tardaron en sacarlo del interior del pozo, en el paraje hoy
conocido como la huerta de Bichín. Mi abuela no conoció a su padre, nació a los
dos meses de morir este, de ahí que a ella le pusieran de nombre Nicanora, como
su padre>>.
Cigüeñal (cubo, contrapeso de piedra y horquilla)
Otro modo de sacar agua de los pozos fue la
utilización de bombas aspirantes. <<Las
bombas, cuya generalización data del siglo pasado, tienden a sustituir a las
norias […] Diremos, sin embargo, comprobando una idea anterior que, para sacar
agua con una bestia en los campos y aldeas, es preferible la noria a todas las
demás máquinas […]>> (G. Vicuña, 1874: 36). Como ejemplos, en las
fotografías de abajo, vemos que en el pozo situado en la calle Don Juan de las
Máquinas, dentro del parque, se utilizaría una bomba aspirante impelente a
palanca, y en el otro vemos un cabezal para pozo profundo. Ambos modelos aparecen en el catálogo de 1922 de la fábrica valenciana Bombas IDEAL, que
había empezado a fabricar bombas en 1902.
Existen algunas casas que aún conservan el
antiguo pozo del que disponían en el patio o corral, y que servía para el
abastecimiento del ganado y la limpieza doméstica. En algunos casos,
curiosamente se produce el hecho de que un pozo podía ser compartido por dos
viviendas, al encontrarse situado, más o menos, en la mitad de la pared
divisoria de ambas casas. No se utilizaban para el consumo humano porque, como
nos dice Casco Arias, las aguas de estos pozos se encontraban contaminadas: <<Son abundantísimas, a escasa
profundidad y potables a excepción de las del pueblo que están cargadas de
gérmenes y materia orgánica>> (Casco Arias, 1961: 39-42). Pero sí
cubrían algunas necesidades como hemos dicho anteriormente: el aseo personal,
el fregado de los utensilios de cocina o el lavado de la ropa y, sobre todo en
verano, para mantener fresca el agua de beber y otras bebidas y alimentos como
la sandía y el melón; además, servía para dar de beber a las bestias y otros animales
que se criaban en los corrales, como gallinas, cerdos, etc.; también, para
fregar los suelos y regar las macetas.
Además, la población podía utilizar el agua de los pozos que se encontraban en algunas calles y que aparecían como suministradores públicos, como el famoso Pozo Dulce que diera nombre a la actual Plaza de Extremadura. Había otro pozo en la calle Cacería, en la que también podemos ver un simulacro –aunque en el original el brocal era cuadrado-, recordando la existencia de aquél y situado casi en el mismo lugar donde se encontraba. Hubo también otro en esta misma calle en el ensanche de enfrente del edificio de la Casa del Pueblo, que ya en los años sesenta se encontraba cegado.
Junto con estos pozos repartidos por las
calles del pueblo existía un pilar en la actual plaza de Hernán Cortés (Parque
Viejo) que servía de abrevadero para el ganado. Era frecuente realizar un
encañado desde aquellas fuentes o manantiales para el abastecimiento alejados
de los lugares más transitados o accesibles para los vecinos que se servían del
espacio para que bebieran sus caballerías y ganado. Así, aquel pilar se
surtiría de las aguas procedentes de una fuente o pozo situado en la calle
Mártires, desde donde partiría una cañería que discurriendo por la calle
Cagancha llegaría a la plaza de Hernán Cortés, donde también se encuentra un
pozo dentro del parque: <<Otro poço
avia del dicho pilar que esta cubierto y esa agua va encañada al dicho
pilar>> (Visitación… 1595); <<Para el abrevadero del ganado había, dentro del casco
urbano de la población, en el año 1840, cinco pozos y un pilar, y los vecinos
se abastecían del agua potable de los pozos de las huertas. El pilar estaba
situado en la actual plaza de Hernán Cortés, en el centro del parque; las aguas
venían por cañería de un pozo de los extramuros situado en las traseras de las
primeras casas de la calle de los Mártires, siendo esta conducción
antigua>> (Casco Arias, 1961: 39-42).
De la existencia y construcción de aquellas cañerías, ya en tiempos de los romanos, nos habla Vitrubio en sus libros de arquitectura, habiéndose encontrado indicios de sus restos durante las últimas obras de acondicionamiento de la calle Caganchas: <<… se harán tubos de barro cuyo grosor no sea menos de dos dedos y de suerte que uno de los extremos sea más estrecho, con el fin de que pueda encajarse dentro del otro. Las junturas se han de cerrar con cal diluida en aceite” (Libro Octavo, Capítulo IV, “De los modos de conducir el agua”).
Encontramos en la documentación referencias
a los pozos que había en Quintana en 1595: <<Y
poço que llaman el poço de Quintana en la calle que va de la villa de
Campanario a la de Zalamea y el poço tenia un cigüeñal que sacaba el agua que
iba a un pilar para las caballerías. Otro poço avia del dicho pilar que esta
cubierto y esa agua va encañada al dicho pilar>> (Visitación… 1595).
A finales del siglo XVIII, había cuatro o cinco pozos en el pueblo para el
abastecimiento de personas y animales que, tanto Agúndez como Madoz, los
nombran por fuentes en número de cinco cada uno de ellos, mientras en el
Interrogatorio de la Real Audiencia se citan cuatro: <<Que hay también quatro pozos y un pilar para el surtido de
personas y caballerías…>> (Interrogatorio de la Real Audiencia,
1791). En 1849, Pascual Madoz: <<No
sirviendo sino para los ganados 5 fuentes y un pilar que hay dentro de
ella>>.
Desde antiguo, estos lugares (pozos, ríos y
lagunas) han sido muy cuidados por ser parte esencial y vital en la
supervivencia de los grupos humanos. A finales del siglo XV, vemos como se
establecen las normas que han de regir para que el agua esté limpia y sea apta
para el consumo de personas y bestias: [19]
Título de las lagunas, pozos y ríos : Otrosí, por quanto las lagunas, pozos y
ríos de los lugares de la dicha villa de Magacela son muy necesarios para las
bestias e conviene que se guarden con mucha diligencia para que el agua esté
limpia para las dichas bestias e no se eche en ellas ninguna cosa para las
dañar ni se haga en esto cosas de que pueden a personas e bestias recevir
peligro, ordenaron e mandaron que agora, e de aquí adelante, ninguno sea osado
de echar madera en las dichas lagunas, ni palos ningunos, ni sarmientos, ni
vencejos, ni juncos, ni otras cosas en las dichas lagunas, ni menos puedenlo
hacer en pozos que en ellas, porque los dichos pozos se rescrecian
peligrosamente después que se hinchan las dichas lagunas, so pena que el que
echare la dicha madera incurra en pena de seiscientos maravedís y el que echare
sarmientos, o juncos, o vencejos, o otras cosas semejantes [Fol. 24r], o lavare
paños o mieses incurra en pena de sesenta maravedís por cada uez y el que [lo]
hiziere [en] pozos incurra en pena de seiscientos maravedís. Otrosí, porque del beber de los ganados
menudos, ansí como puercos, y ouejas, y carneros, y cabras dañan las dichas
lagunas, hordenaron e mandaron que agora, e de aquí adelante, ninguna persona
sea osado de dar agua en las dichas lagunas a puercos, ni carneros, ni ouejas,
ni cabras, ni borregos, y el que lo contrario hiziere; si fuere rebaño de cada
caveça sesenta maravedís; e si no fuere rebaño de cada caveça dos maravedís por
cada vez (Miranda, 2003:
104. Transcripción recogida del autor).
A
finales del siglo XIX, encontramos la ley de agua de 1879 que regulaba la construcción
de pozos privados: <<Art. 19. Todo
propietario puede abrir libremente pozos ordinarios para elevar aguas dentro de
sus fincas, aunque con ellos resultasen amenguadas las aguas de sus vecinos.
Deberá sin embargo guardarse la distancia de dos metros entre pozo y pozo
dentro de las poblaciones y de 15 metros en el campo entre la nueva excavación
y los pozos, estanques, fuentes y acequias permanentes de los vecinos. Art. 20.
Para los efectos de esta ley, se entienden que son pozos ordinarios aquellos
que se abren con el exclusivo objetivo de atender al uso doméstico o
necesidades ordinarias de la vida, y en los que no se emplea en los aparatos
para la extracción del agua otro motor que el hombre>> (BOPB. núm.
391. Sábado, 5 de julio de 1879).
El uso y la conservación de los pozos públicos se encontraba regulado por las ordenanzas municipales: <<Merecerán la particular atención de las autoridades como medio de remover las causas generales de insalubridad: primero, la reparación, limpieza y curso expedito de los conductos de aguas sucias, de pozos inmundos, sumideros, letrinas, alcantarillas, arroyos, corrales, patios y albañales. Segundo el continuo y esmerado curso y aseo de las fuentes, calles, plazas y mercados…>> (BOPB Núm. 72. lunes, 17 de junio de 1867). Como medida de higiene, en la sesión de pleno de fecha 15 de abril de 1933, encontramos el requerimiento que hace la Alcaldía a los dueños de los pozos que venden agua potable, para que pongan brocales y no permitan sacar agua con cántaros. Concretamente, sabemos que el pozo de la Pepa ya existía a principios de los años treinta y al dueño de este pozo se le instaba desde la autoridad municipal para la desinfección o cierre del mismo por haber resultado del análisis expedido por el Instituto provincial de Higiene de Badajoz, la presencia en sus aguas del <<bacilo coli en menos de un cc.>> (Sesión de pleno, 18/02/1933).
Hasta la llegada del agua potable y la realización de la correspondiente red de distribución para el abastecimiento de la población, que se llevaría a cabo en los años sesenta, el agua utilizada para el consumo humano era la de algunos pozos que se encontraban en los extramuros, como los pozos de la Pepa, de doña Fuensanta, de la Fuente del Castillejo y Nuevo; además de usarse para beber el agua de fuentes y pozos de las huertas y fincas: <<Se abrieron varios pozos para facilitar agua potable a ciertos barrios de la población, tales como el camino de Zalamea, que carecían de ella a corta distancia>> (Barquero, 1979: 63). La falta de higiene en estos pozos ocasionaba algunos problemas en la salud de los habitantes de Quintana de la Serena, como bien nos transmite Casco Arias: <<Todos los años hay una intensa epidemia de disentería bacilar de mayo a septiembre y se producen numerosos casos de fiebre tifoidea, sobre todo durante los meses de agosto, septiembre y octubre, que baja el nivel de agua en los pozos, y, según el teorema de Herzen, la morbilidad por cada caso de fiebre tifoidea que se produce da cinco enfermedades más de otra naturaleza>> (Casco Arias, 1961: 267-268).
Hasta estos años (década de los sesenta),
el agua era llevada a las casas en cántaros de barro apoyados sobre el rodete
que se ponían las mujeres sobre la cabeza y, a veces, otro en el cuadril y el
barril colgando. O bien, en las aguaderas de esparto a lomo de caballerías
(asnos y mulas). Nuestros queridos paisanos Diego Rodríguez y Bibiano Carmona
Barquero, han quedado perfectamente plasmada en sus libros esta labor desarrollada
por las mujeres en el acarreo de agua: <<Con
un burro y unas aguaderas y cuatro cántaros al Pozo la Pepa o a la Fuente del
Castillejo, que eran las aguas que se dedicaban a beber. Porque los pozos que
están cerca o dentro del pueblo dan un agua vasta >>
(Rodríguez/Zavala, 1999: 72). <<Entre
las tareas del hogar tenían la de acarrear el agua para beber en casa. Solían
hacerlo con dos cántaros de barro; uno de ellos en la cabeza, donde para
sujertárselo se ponían una rodilla, hecha de listas de tela y el otro cántaro
en el cuadril. Los pozos de agua potable distaban uno o dos kilómetros del
centro del pueblo. Entre los más utilizados estaban: La fuente del Castillejo,
Fuentesanta, el pozo de la Pepa, el de la tía Higinia y el de la lancha hueca,
entre otros. Cada cántaro haría unos 10 litros de agua. Este peso más el del
cántaro en sí mismo, hacían un total de unos 25 kilos que diariamente tenían
que soportar las mujeres de nuestro pueblo>> (Carmona, 2015: 80-81). No
podemos olvidarnos de la figura del aguador que en nuestro pueblo estuvo
representado por la “cuba de agua” que suministraba el agua por las calles.
Otro uso diferente que se hacía en algunos
pozos era el de utilizar su agua para lavar la ropa: <<Un recuerdo a las mujeres /que iban a lavar la ropa, /con
escarchas y con nieves /cubiertas con media toca. /Saliendo al romper el día,
/al frío plantaban cara, /las primeras se ponían /donde el agua estaba clara. /
Frascoluñas y arrazauces, pozo jinojo y la pepa / que la ropa allí lavada
/quedaba como la nieve, /todavía habrá aquí alguna vieja, /que con nostalgias
lo recuerde.>> (Pedro Gómez García. Presidente de la Junta de
Gobierno del Hogar de Pensionistas de Quintana de la Serena. Libro de Feria, 1984). Las mujeres se
dirigían con su cesto cargado de ropa sucia y con el jabón elaborado en las
casas, a base de sosa y aceite usadas. Había quienes se dedicaban a lavar la
ropa de otras casas con lo que ayudaban a sostener la precariedad económica de
sus familias. Uno de estos pozos era el Pozo Hinojo o “Jinojo”, que estaba
situado en la zona donde actualmente se encuentra el tanatorio. Refiriéndose a
esta labor, Bibiano Carmona Barquero, nos relata en su libro Retazos de mi vida: La Emigración: <<Aparte de este cometido tenían
también que lavar las ropas fuera de casa, en huertas situadas a las afueras
del casco urbano, como la del “Pozo Hinojo”, junto al puente de la carretera de
Villanueva de la Serena a Quintana. También frecuentaban mucho los charcones de
la “Frascoluña” y las tablas de agua del arroyo “Cagancha”. El medio de locomoción era el de ir andando
con el cesto de ropa sucia en la cabeza y en la mano el caldero con el jabón,
hecho en casa con sosa y con la grasa de los animales (el sebo), además de la
merienda para ese día. Estas jóvenes, si tenían suerte y les hacía solo (sobre
todo en invierno), recogían la ropa ya seca que, antes, habían tendido en la
hierba, canchales o alambrada. Pero si el tiempo no acompañaba, la tenían que
recoger mojada con el consiguiente peso en sus cabezas, como es de
comprender>> (Carmona, 2015: 81-82).
Hasta
la llegada de la potabilización del agua, en algunas casas existían unos
dispositivos que se utilizaban para filtrar el agua: eran los conocidos
depuradores Sinaí. El depósito, situado en la parte superior y provisto de una
tapa, se llenaba de agua y ésta por decantación iba pasando por una serie de
depósitos que contenían diversos materiales filtrantes, hasta llegar a la parte
inferior donde se disponía de un grifo para sacar el agua. Todo el conjunto,
dividido en varias piezas, se sostenía sobre un pie o pedestal del mismo
material cerámico.
En toponimia, al hablar por ejemplo del pozo de la Pepa, podríamos decir que se trata de un hidrónimo o hidrotopónimo con la voz ‘pozo’ designando el nombre de propietario en forma familiar o hipocorística. Pero el pozo de la Pepa, como otros pozos diseminados por los alrededores del pueblo tienen, al menos para los vecinos de Quintana, algo más que su nombre y su mera funcionalidad: son poseedores de la historia, las vivencias y el recuerdo de aquellas familias que los regentaron y se sustentaron, en parte, de sus aguas; y las de aquellas otras familias que se sirvieron de ellas para su sustento vital, pues hubo años en los que había que acarrear el agua en cántaros para llenar la tinaja. ¡Vamos a por agua al pozo la Pepa!, se decía en aquellos años anteriores a los del desarrollismo franquista protagonizado por los llamados tecnócratas que por medio del conocido Plan de Estabilización de 1959 y los planes de Desarrollo Económico y Social, traerían, por fin, el agua a nuestro pueblo. Y, por cierto, de lo que ya se hablaba en tiempos de la República de los años treinta: en la sesión celebrada el 16 de julio de 1931 y siendo alcalde Tomás Aquino Barquero Barquero, se acordaba sobre el abastecimiento de agua potable lo siguiente: <<Que se solicite de la Excma. Diputación provincial de Badajoz conceda a este Ayuntamiento subvención que crea suficiente para las obras de abastecimiento de aguas potables para esta población…>>. Como sabemos, el atraso sufrido después de la guerra civil de 1936-1939 y la posterior dictadura de Franco, ocasionaría la paralización de este y otros proyectos que se fraguaron durante la Segunda República en nuestro pueblo, tales como el matadero municipal, el abastecimiento de agua potable, la biblioteca municipal, las escuelas de la Ermita; así como los servicios de correos y teléfono. Algunos de estos incluso con anterioridad, como la propuesta de petición a la Dirección General de Comunicaciones de una estafeta de correos de primera categoría (Acta sesión 6/12/1929). Del mismo modo, ya se hablaba de la construcción del matadero en 1930, cuando Pascual Gómez-Coronado Martín, ofrecía los terrenos de su fábrica de curtidos <<por si el Ayuntamiento puede adaptarla a Matadero>> (Acta de la sesión, 25/08/1930).
La voz ‘pozo’ es frecuente en la toponimia de Quintana de la Serena, por el mismo motivo aludido al principio sobre los numerosos pozos que se abrieron para regar las huertas existentes en los alrededores de la población. Así tenemos los nombres de lugares usando la palabra pozo y sus derivados. Aludiendo a la calidad de las aguas, como Pozo Dulce. Apareciendo el propietario o poseedor, encontramos Pozo de la Pepa, Pozo de don Diego, Pozo de María Núñez, Pozo de Juan Blázquez, Pozo de Juan Blanco, Pozo de Juan del Río, Pozo de Miranda, Pozo el Tío Genaro, Pozo Patarro, Pozo Moreno, Pozo del Piojo. Asociados a la voz ‘fuente’, como Pozo de Fuente Santa, Pozo de Fuensanta o de Doña Fuensanta, Pozo de la Fuente de los Castillejos. Haciendo referencia al momento de su construcción, como Pozo Nuevo, Pozo de la República. Asociados a fitónimos, como Pozo de la Higuera, Pozo de las Adelfas, Pozo Hinojo. Con referencias étnicas o religiosas, como Pozo del Moro, Pozo de Fuente Santa, Pozo de las Cruces. Por el lugar donde se encuentran: Pozo del Pilar. En forma diminutiva, como Pocillo del Medio, Pocillo de Tena, Pocico, Los Pocicos. Señalando yacimientos arqueológicos, como Pozo de Tesoro, Pozo del Hornillo, Pozo de la Casería. Otros, como Pozo Menea. Derivados de pozo, como Los Pozuelos, Las Pocetas. En forma diminutiva, Los Pocitos, Pocicos, Los Pozuelos. Otros: Pozo de las Norias, Pozo de la Coracera…
En la entrada `pozo’ consultada de la Gran Enciclopedia de Extremadura, t, VIII, p. 170, aparece Quintana de la Serena como uno de los lugares donde existe el topónimo, junto con Campanario, Don Benito y otras localidades. Sin embargo, en Los nombres de La Serena de Antonio Mª. Castaño Fernández no lo encontramos: <<Un modelo peculiar es el llamado pozo airón. Según textos antiguos, se trata de un tipo de tradición morisca, excavado a gran profundidad o con el fin de recoger aguas llovedizas. Según tradiciones legendarias, el llamado airón era un pozo sin fondo, en el que lo que caía no volvía a ser encontrado. Otras versiones aseguraban que de ellos, dada su enorme profundidad, salían bocanadas de aire, de donde derivaría su nombre. El topónimo no es regional, pues pozos bajo esta denominación se nombran en Cuenca, Málaga, Granada y otros lugares. En Extremadura existieron pozos llamados Airón, en Almendralejo, Don Benito, Campanario, Quintana de la Serena, Fuente del Maestre y otras localidades.>> (Gran Enciclopedia de Extremadura, t. VIII, p. 170).
Recogido por Castaño Fernández, aludiendo “al paisaje circundante”. <<Esta voz de raigambre árabe-hispánica… El Pozo de las Adelfas>> (Castaño Fdez.,1998:91-92,194). En Hijovejo. <<APC.Quintana. Pedro Miguel Flores, 1738: “e Hijo Bejo pozo de las adelfas”, f. 9>> (Castaño Fdez., 1998:). <<Audiencia de Cáceres. PJC. RP., 1842. “Pozo de las adelfas”>> (BOP 01/01/1871).
Pozo Dulce
Aludiendo a la calidad de sus aguas. Pozo Dulce (Castaño Fdez., 1998: 91). De
la existencia de este pozo, que era “del común” y “denominado Dulce”, tenemos
constancia en el extracto de los acuerdos tomados por la corporación municipal
en el mes de junio de 1890; en la sesión ordinaria del día 8, se acuerda:
<<Que con arreglo al capítulo y artículo correspondiente del vigente
presupuesto se le abone á Francisco Fortuna Romero 18 pesetas invertidas en la
limpieza del pozo del común denominado Dulce>> (BOP. 29/09/1890). <<Audiencia
de Cáceres. PJC. RP., 1774. “Pozo Dulce”>> (BOP. 18/09/1870).
Pocillo del Medio
Pozo de la Pepa
Fotos: Pozo de la República y Pozo de la Pepa
Pozo del Moro
La voz ‘moro’ puede aludir a la presencia musulmana, aunque en ocasiones se utiliza para atribuir antigüedad ‘tiempos de moros’. Recogido por Castaño Fernández en su estudio sobre los topónimos de la comarca de La Serena: <<Son muchos los topónimos en los que la voz ‘moro’ está presente y sus significados pueden ser variados, desde una alusión racial, a un apodo, una elevación del terreno o la existencia de restos de construcciones recordemos que muchas veces se habla de algo antiguo como ´de tiempos de moros`>> (Castaño Fdez., 1998: 34, 37, 91, 92, 272). Se encuentra en la Pared Vendida: <<…existen piedras labradas y sepulturas esculpidas en la roca, como las gemelas que hay en “La Pared” cerca del Pozo del Moro, que son paralelas y con huecos adecuados para la cabeza y para los pies>> (Casco Arias, 1961: 77).
Pozo Moreno
Con el nombre de su propietario. <<Los propietarios aparecen también con su nombre en aposición a ‘pozo’, presumiblemente por caída de preposición>> (Castaño Fdez., 1998: 91, 265). <<APC. Quintana. Diego Fernández de los Ríos, 1680: “hera de las matas baldio de las siete villas al sitio del pozo moreno”, f. 101>> (Castaño Fdez., 1998: 224). Recogido en su apartado de apodos: <<Bastantes se refieren al pelo de las personas y su color: … Pozo Moreno>> (Castaño Fdez., 1998: 262-26). <<Audiencia de Cáceres. PJC. RP., 1774. “Pozo moreno”>> (BOP 18/09/1870). También: Camino Pozo Moreno (BOP 15/05/1925).
Pozo de las Escuelas de la Carretera
En las escuelas de la Carretera se construiría un pozo al principio de los años treinta y al que posteriormente se le añadiría una noria: <<3º. Que por administración municipal se abra un pozo en el campo del grupo escolar de graduadas para el servicio del mismo, girando su importe de su capítulo y consignación expresa en el presupuesto extraordinario votado para estas obras>> (Acta de Pleno, 13 de mayo de 1931). En el año 1985, mientras se reparaban los falsos techos de la planta baja, <<se tapó el pozo-noria>> (Manzano, 2024: 163) que se encontraba en el patio de las Escuelas de la Carretera.
Pozo Nuevo
Se hizo un pozo en la zona del Silo que serviría como abrevadero para el ganado que concurría al rodeo durante los días de feria.
Pocillo de Tena
<<Audiencia de Cáceres. PJC. RP., 1845. “Pocillo de Tena”>> (BOP 04/01/1871).
Pozos en los Baños de Borrachera
También encontramos dentro del término municipal y en terrenos ya muy alejados de la población aguas con característica terapéuticas como son los conocidos Baños de Borrachera: <<… en la vertiente norte de la cordillera de Cantalcuco hay manantiales de aguas minerales de acción terapéutica; su composición química no ha sido investigada, pero es probable que sean ferruginosas-bicarbonatadas y sulfatado-cálcicas con alguna radiactividad, ya que sus efectos sobre el organismo son conocidos actuando como hematopoyéticas, tónicas, estimulantes de las secreciones internas oxirreductoras, estimulantes del metabolismo y antiflogísticas>> (Casco Arias, 1961: 267-268).
Pozo del Pilar
Situado en el parque de la plaza de Hernán Cortés. Antiguamente servía para surtir de agua al pilar que hubo en esta plaza y que se utilizaba como abrevadero para el ganado: << que durante los tres días de rodeo en la feria próxima se llene el Pilar de agua del pozo contiguo sito en la Plaza de Hernán Cortés en beneficio de los ganados de los feriantes …>> (Acta de Pleno, 30 julio 1931). Sobre este pozo se alude a su inseguridad y construcción en la sesión de pleno del 22 de octubre de 1931, tal y como queda reflejado en el acta correspondiente: <<1º Atento al voto particular verbal del Concejal D. Juan Ferreira Hidalgo, sobre la inseguridad que cree tiene el pozo abierto en el Parque que está en construcción, se acuerda tomarlo en consideración>>.Posteriormente serviría para regar el suelo de tierra del parque: <<El Concejal Sr. Martín propone que durante los tres días de rodeo en la feria próxima se llene el Pilar de agua del pozo contiguo sito en la Plaza de Hernán Cortés en beneficio de los ganados de los feriantes>> (acta de pleno de fecha 30/julio/1931).
Pozo
de la plaza de Groizard
<<propuesta y aprobación de la
construcción de un parque en la plaza de Groizard>> (Acta de Pleno,
31 septiembre 1931).
Pozo
de las Cruces
En
los acuerdos de la sesión de pleno del Ayuntamiento celebrada con fecha 24 de noviembre
de1932, se indica: <<5º A petición
del Sr. Ferreira acuerda el Pleno se tape en obra el pozo de las Cruces porque
acusa peligro>>.
Pozo
de la Cacería
En el acta de pleno de fecha 23 de marzo de 1933, queda reflejado el acuerdo siguiente: <<El Concejal Sr. López, interesa que por peritos se reconozca el pozo público situado en la calle de Cacería, hoy Capitán Galán, para que informen si es factible ahondarse el objeto de utilizar sus aguas por el vecindario>>.
Pozo de los Cortinales
Pozo de la Casería
En La Hoja y próximo al Hornillo, se encuentra el Pozo de la Casería (SIGPAC).
Pozo del Hornillo
Sufijo diminutivo –illo. “Pozo Nuevo del Hornillo” (SIGPAC). <<Continuando el camino real hacia Badija, El Pozo del Hornillo, la vía del tren y El Pozo del Piojo…>> (Chacón, 2011: 148). <<En el pozo del Hornillo, en la hondonada de una sierra cercana, con agua fina y abundante para regar la fértil huerta que, años tras años, se sembraba allí… (Ibidem, 426).
Pozo del Piojo
Aunque se encuentra fuera del término municipal de Quintana de la Serena, encontramos varias referencias en las novelas de Juan Antonio Chacón:
[…]
en pos del silencioso espacio de la Senda del Rey y del Pozo del Piojo, en el principio del largo camino hacia la población
siberiana de Talarrubias (Chacón, 2011: 181).
[…] siguiendo hacia la vía del tren y, una vez cruzada, todavía tenían el largo recorrido de una legua, por el camino de Talarrubias y el pozo del piojo, aunque ellos, preferían trochar a campo abierto hasta estar bien metidos en la serena, término municipal de Castuera –de ahí que el cadáver se lo llevaran allí-, que es en el lugar en el que ellos se desenvolvían mejor, con el dramático fin de la vida de su querido compañero y amigo Antonio Medrano, hijo del fallecido Raimundo y de Visitación, la vitoriana (Chacón, 2012: 236).
I.2.2. FUENTES
Elementos tradicionales incluidos en el paisaje rural dentro de esa arquitectura del agua de la que hablábamos, y que sirvieron de abastecimiento para arrieros, hortelanos, pastores y sus ganados. A partir de finales del siglo XVIII, se habla de la existencia de cinco fuentes: <<También dispone de un pilar dentro del pueblo, y las personas, de cinco fuentes>> (Agúndez,1791); <<No sirviendo sino para los ganados 5 fuentes y un pilar que hay dentro de ella>> (Madoz,1849). Las fuentes de la Sierra, la Jesa, la Hoja, la Reyerta, Hijovejo… Aquellas que antaño saciaron la sed de pastores y ganados. Manantiales de agua que desde tiempos inmemoriales abastecieron poblados túrdulos y asentamientos romanos. Hasta tiempos no muy lejanos formaron parte de la actividad humana en el campo facilitando una disposición de agua de forma permanente. Hoy, desaparecidas entre las zarzas, derruidas por el desuso o eliminadas por diversas actuaciones. Su estructura podía variar desde las más simples con una oquedad en el propio terreno donde se acumulaba el agua, hasta las tratadas con la realización de una sencilla obra de fábrica, dotándola incluso de elementos que sirvieran para dar de beber al ganado.
I.2.3 Toponimia
Toponimia
La toponimia refleja la presencia de fuentes en diferentes lugares del término municipal, tanto en la zona de sierra, donde las características geológicas facilitan su aparición (Fuente del Castro), como en zonas integradas en el batolito granítico (Fuente de los Picas). Bien con el simple apelativo de ‘fuente’, como: La Fuente, Las Fuentes; bien con sus derivados, como Fontilla, Fuentezuela, Fuentecilla. Añadiendo el apelativo del lugar donde se encuentran, como: Fuente de San José, Fuente de Meca, Fuente del Castro, Fuente de la Mata, Fuente del Resquicio, Fuente de la Cuerda Chica, Fuente de la Cuerda Gorda, etc... O bien haciendo referencia a un elemento próximo a ellas, como: Fuente de la Era, Fuente del Toril, Fuente del Canchal, Fuente de la Cañada (Fuente del Granado y Fuente del Canchal), Fuente de la Noria, Fuente de los Picas o Picapedreros. Con referencia a poseedores o dueños de la finca en la que se hallan, como: Fuente de Bartolillo, Fuente de Fernando Alonso, Fuente de Dámaso, Fuente de Canene, Fuente de don Polonio, Fuente del Mudo, Fuente de Quico Simón, Fuente Fernando. Aludiendo a especies vegetales, como: Fuente del Manzano, Fuente del Granado, Fuente del Carrasco. O bien a especies animales, como: Fuente de la Cabra, Fuente de los Pajaritos. En composición con elementos religiosos: Fuente de la Cruz, Fuente del Cura, Fuente Santa, Fuensanta; y otros elementos, como: Fuente Barreña, Fuente Quemada, Fuente de la Triza, Fuente del Castillejo, Fuente la Guarda...
La existencia de estas fuentes y otros
manantiales cuya calidad de agua era apropiada para surtir de agua potable a la
población, proyecto llevado a cabo a partir de finales de la década de los
cincuenta. La Corporación municiapal en sesión de pleno celebrada el día 18 de
julio de 1957, proponía: <<la utilización de las aguas del manantial “El
Naranjal”, propiedad de Juan Barquero e Hidalgo-Barquero, “El Castro”,
propiedad de D. Pedro Casasayas Murillo y Herederos de Pascual Gómez-Coronado
Martín, “Valdevíbora”, propiedad de doña Carmen Sánchez Nogales, “El Pepinero”,
propiedad de Pascual Hidalgo Gómez y hermano, “Meca”, propiedad de doña
Francisca Godoy Caderón de la Barca; “Fuente del Mudo”, propiedad de D. Alejandro
Barquero Gómez-Coronado>>.
Referencias a la toponimia
La Fuente
(Castaño Fdez., 1998: 93,236). <<Audiencia de Cáceres. Partido judicial de Castuera. Registro de la propiedad, 1774. “Fuente”>> (BOP 20/09/1870).
Las
Fuentes
<<APC.
Quintana. Fernando Sanchez, 1708: “al sitio de las fuentes”, f. 8>>
(Castaño Fernández, 1988: 93).
Fontilla
Sufijo diminutivo –illa. De la voz ´fuente`. <<… el sustantivo solo y con morfema diminutivo… El étimo FONS se nos muestra generalmente con la solución ´fuente’ >> (Castaño Fernández, 1998: 92, 93).
Fuentezuela
Sufijo diminutivo –uela. En el trazado de la Cañada Real Leonesa Oriental, entre La Atalaya y El Gibujillo o Piloncillo.
Fuensanta
Con el adjetivo ´santa`
acompañando a ´fuente` (Castaño Fernández, 1998: 94). También: casa Fuensanta y
noria Fuensanta, a ambos lados del arroyo de la Mata a la altura de la
carretera de Campanario, pasando por allí el camino de la Coronada o camino de
la Fuente de los Castillejos.
Fuentecilla
Sufijo diminutivo –illa-.
<<Audiencia de Cáceres. Partido judicial de Castuera. Registro de la
propiedad, 1831. “Fuentecilla”>> (BOP 15/10/1870). Se encuentra en La
Hoja, por el camino de Campanario.
Fuente del Banero
Se encuentra en desuso como la mayoría y tapada de zarzas.
Fuente de Bartolillo: sufijo diminutivo –illo. <<Audiencia de Cáceres. PJC. RP., 1842. “Fuente de Bartolillo”>> (BOP 01/01/1871).
Fuente de los Bravos: se encuentra cegada de piedras.
Fuente de la Cabra: se encuentra en la Hoja, al lado del camino Fuente de la Cabra.
Fuente
de Canene
Por el camino de San José, frente al cortijo de Canene, o cogiendo el camino que pasa por los Bravos, antes de llegar al de San José a mano derecha donde hay unos charcos grandes hoy secos (Gregorio Nogales).
Fuente
de la Cañada
Denominada también Fuente del Granado y Fuente del Canchal, conforme figura en la narración que de la misma hace Juan Antonio Chacón en su libro El dañino soplo del solano: <<…el viento que sube del desierto y que, metiéndose por el este, se transforma en puro y duro solano, con indudables propiedades para ser capaz incluso de secar las fuentes; y hasta el manantial de la cañada, lo había agotado en alguna ocasión, sobre todo en esas temporadas de la avanzada primavera, con poco agua caída en el invierno y que, en cuanto persistía una semana, la fuente del granado, del canchal y de la cañada, que con todos esos nombres lo conocíamos, se quedaba sin gota de agua…>> (Chacón, 2012: 403).
Fuente
del Carrasco
<<Audiencia de Cáceres. PJC. RP., 1843. “Fuente del Carrasco”>> (BOP 16/10/1870); <<1854. “Fuente de Carrasco”>> (BOP 27/01/1871).
Fuente
del Castillejo
El pozo de la Fuente del Castillejo, posiblemente en sus orígenes una de aquellas cinco fuentes que se mencionan a partir del siglo XVIII. <<Con un burro y unas aguaderas y cuatro cántaros al Pozo la Pepa o a la Fuente del Castillejo, que eran las aguas que se dedicaban a beber. Porque los pozos que están cerca o dentro del pueblo dan un agua vasta>> (Rodríguez/Zavala, 1999: 72).
Fuente
del Castro
Tomás de Aquino Barquero, en el capítulo dedicado a la “Gestión administrativa del Ayuntamiento”, en los primeros años de la Segunda República, se refiere a la Fuente del Castro como lugar de captación de aguas potables que suministrarían a la población, quedando <<pendiente de resolución el expediente de la traída de agua de la fuente del Castro. El ingeniero don Víctor Villa enviado por la Diputación Provincial, fue el que comenzó los estudios del proyecto>> (Barquero, 1979: 63). Esta afirmación de Tomás de Aquino Barquero queda corroborada por el acuerdo reflejado en el Acta de Pleno celebrada el día 16 de julio de 1931: <<1ºQue se solicite de la Exma. Diputación provincial de Badajoz concedas a este Ayuntamiento subvención que crea suficiente para las obras de abastecimiento de aguas potables para esta población y que el estudio y proyecto se haga por cuenta de la misma, y caso que la subvención que conceda no sea suficiente para llevar a efecto aquellas, se solicite del Ministerio de Fomento la subvención a que refiere la letra B del artículo 6º del R. D. de 9 de junio de 1925 y R. O. de 20 de julio de igual año haciéndose constar que el presupuesto total de estas obras no excederá de 160.000 pesetas, por estar los manantiales a menos de 2 kilómetros de la población….>>. Pero no sería hasta 1958, cuando se proyecta la captación de aguas para el abastecimiento de la población, entre otros manantiales en el denominado El Castro: <<Información pública del proyecto de captación de aguas para abastecimiento de Quintana de la Serena (Badajoz) […] Se trata de la ejecución de cinco obras análogas, consistentes cada una de ellas en asentar sucesivamente en los cinco manantiales existentes y que se denominan El Castro […] tomando el nombre de la finca del sitio en que afloran, una caseta>> (BOP 05/12/1958. Confederación Hidrográfica del Guadiana). <<1º.-Tachón denominado Valdevíboras o Fuente del Castro>> (H.B.G. 2001). Adjudicación de fincas para aprovechamientos por parte de la Dirección general de Propiedades y Derechos del Estado: <<Fuente del Castro>> (BOP 28/10/1985). Ídem: <<igual aprovechamiento en Fuente del Castro>> (BOP 10/11/1885).
Fuente
de la Cruz
Posiblemente fue el nombre más antiguo de la actual calle Miguel Barquero, a la que también se llamó calleja del Cura. Y callejilla del Cura, la travesía a esta calle. <<APC. Quintana. F. García Cuadrado, 1765: “Fuente y Arroyo de la Cruz”, f. 15; Diego Fernández de los Ríos, 1675: “Sitio Fuente de la Cruz”, f. 23 y 30>> (Castaño Fernández,1998: 95, 248). <<Audiencia de Cáceres. Partido judicial de Castuera. Registro de la propiedad, 1771. “Fuente de la Cruz”>> (BOP 02/09/1870). Ídem, 1776. Linderos, Capellanía de José Caballero (BOP 12/10/1870). También, camino de la Fuente de la Cruz: <<Ayuntamiento (camino de la Fuente de la Cruz)>> (BOP 06/08/1959). Fuente de la Cuerda Chica.
Fuente
del Cura
<<Audiencia de Cáceres. Partido judicial de Castuera. Registro de la propiedad, 1773. “Fuentes del Cura”>> (BOP 02/09/1870).
Fuente
de Dámaso
<<Una finca rústica en el término de Quintana de la Serena, al sitio Fuente de Dámaso>> (BOP 08/04/1954); <<Al sitio, Fuente Dámaso>> (BOP 23/04/1960).<<Una finca rústica en el término de Quintana de la Serena, sita en el paraje Fuente Dámaso […] cuyos linderos […] Sur, Camino de la Zarza>> (BOP 22/04/1954).<<Una finca rústica en el término de Quintana, al sitio Fuente Dámaso>> (BOP 06/08/1959).
Fuente
Fernando
Adjudicación de fincas para aprovechamientos por parte de la Dirección general de Propiedades y Derechos del Estado: <<…igual aprovechamiento en Fuente Fernando>> (BOP 16/12/1985).
Fuente
de Fernando Alonso
<<Tachón llamado trampales de la Fuente de Fernando Alonso>> (H.B.G. 2001). <<Una parcela de terreno en término de Quintana de la Serena en el paraje Fuente de
Fernando Alonso>> (BOP 04/11/1959).
Fuente
de la Guarda
Se encuentra junto al camino del Valle de la Serena a La Guarda, entre éste y Las Benitas y junto al arroyo de los Garzos. Es cuadrada de unos dos metros y medio de profundidad, teniendo un chorro de agua continuo lo mismo en invierno que verano, con un tubo de unos tres metros soterrado desembocando dicho tubo unas pilas de cantería donde pasa el agua de unas a otras (Victoriano Garcia). <<6º.- Tachón denominado Sierra del Medio y Fuente de la Guarda>> (H.B.G. 2001.). <<Audiencia de Cáceres. PJC. RP. 1861. “Fuente de la Guarda”>> (BOP 04/05/187.Adjudicación de fincas para aprovechamientos por parte de la Dirección general de Propiedades y Derechos del Estado: <<Fuente de la Guarda>>;.<<…un terreno en Fuente de la Guardia>> (BOP 28/10/1985). El día 20 de febrero se producía el robo de varios objetos y enseres domésticos del cortijo de don Alejandro Barquero situado en la finca Fuente la Guarda: <<Robo de enseres en un cortijo. Robados en la casa de campo enclavada en la finca <<Fuente la Guarda>>; término municipal de Quintana de la Serena y propiedad de Don Alejandro Barquero, cuyo hecho se notó en la noche del 20 del actual. Efectos que se citan: Seis tazas de china con un barco de vela pintado en el centro, la parte baja de color ceniza y la alta color canela. Un portaleche de porcelana colorado, de cabida unos cinco litros, el cual se encontraba lleno de miel. Dos vasos de cristal para agua, y un despertador cuadrado, de música, que toca las Sevillanas>> (BOP 02/02/1934).
Fuente
de la Gorgorita
Se encuentra en la ladera de
la sierra de los Estendijones, por la parte que mira hacia la Cueva del Ciervo,
próxima a la fuente de los Pajaritos y el cortijo de Silverio “Quicobruto”.
Fuente
del Manzano
Adjudicación de fincas para aprovechamientos por parte de la Dirección general de Propiedades y Derechos del Estado: <<…otro terreno en Fuente del Manzano>> (BOP 11/11/1985).
Fuente de la Mata: En la margen derecha de la carretera que va a Campanario, junto a la cuneta y pasando el puente del arroyo de la Mata, había una pequeña fuente que desapareció con el último ensanchamiento realizado en dicha carretera.
Fuente
de Meca
Adjudicación de fincas para aprovechamientos por parte de la Dirección general de Propiedades y Derechos del Estado: <<Fuente de Meca>> (BOP 28/10/1985).
Fuente
del Mudo
Este manantial sería visto
como una de las soluciones al creciente problema de abastecimiento de agua en
el que se encontraba la población de Quintana de la Serena a los pocos años de
su realización durante la década de los sesenta del siglo pasado. Lo cual queda
reflejado en el acta de la Sesión de Pleno celebrada el día 6 de agosto de
1967: <<…con vista a la solución definitiva de este problema, se había
dispuesto la investigación del manantial denominado “Fuente del Mudo” al sitio
“Arroyo de las Mimbres” de este término municipal propiedad del vecino de esta
villa don Sebastián Barquero Ortiz…>> (Archivo Digital de la Diputación
Provincial de Badajoz).
Aparece, como la anterior, en mapa del SGE. Castuera E. 1:50000 y muy cerca de la Fuente de los Pajaritos, en la Sierra del Arrozao. <<5º.-Tachón denominado Fuente del Mudo y Mayordoma>> (H.B.G. 2001). Adjudicación de fincas para aprovechamientos por parte de la Dirección general de Propiedades y Derechos del Estado: <<Fuente del Mudo>> (BOP 28/10/1985).
Fuente
la Noria
<<Venían con dirección a una fuente que se llama de la Noria>> (Rodríguez/Zavala, 1999: 80).
Fuente de los Pajaritos: aparece en mapa del SGE. Castuera. E. 1:50000. <<Barranco o arroyo que baja de la fuente llamada de los Pajaritos>> (BOP 04/10/1916).
Fuente
de los Picas
La fuente de los Picas la hizo el Tío Compadrico (Gregorio Nogales). Aparece en los acuerdos recogidos en el Acta del Pleno de feha 3 de septiembre de 1931: <<2º propuesta de apertura o construcción de un pozo en la Plaza de Groizard y otro en la Lancha Hueca y arreglo de la fuente de los Picapedreros>>. Encontramos varias referencias a esta fuente que alude al oficio de cantero o picapedrero, en Juan Antonio Chacón: <<La primera parada, obligada para casi todo el mundo que pasaba por allí, era la fuente de los picapedreros, conocida por la fuente de los picas, que había hecho Quico Simón, pequeñita y empedrada, cuyo manantial a rebosar, era de agua cárdena, muy fina..>> (Chacón, 2012: 794).
Fuente
del Pulguero
Se encuentra en terreno de Vito el Pulguero, próxima al olivar de Manuel Tablante.
Fuente
Quemada
Se encuentra entre el cortijo de Colilla y la casa de Chalequillo. Aparece “Fuentequemada” en mapa de la provincia de Badajoz publicado en 1887 (IGN). <<9º.-Tachón denominado Fuente Quemada>> (H.B.G. 2001). <<Una finca rústica en el término de Quintana de la Serena, al sitio Fuente Quemada […] linderos […] y Ayuntamiento de Campanario, Quintana y el Valle>> (BOP). Adjudicación de fincas para aprovechamientos por parte de la Dirección general de Propiedades y Derechos del Estado: <<Fuente Quemada>> (BOP 28/10/1985).
Fuente
de San José
Adjudicación de fincas para aprovechamientos por parte de la Dirección general de Propiedades y Derechos del Estado: <<…igual aprovechamiento en Fuente de San José>> (BOP 16/12/1985).
Fuente
Santa
<<Uno de los topónimos más interesantes de la localidad que engarza directamente con la mitología prerromana y romana y la sacralización de las aguas, una constante en estos periodos históricos que deificaba fuentes, pozos y manantiales asociándolos a seres divinos y mitológicos: las diosas Proserpina y Ataecina, ninfas, genios, las Gorgonas, demonios, santos cristianos como Aquila y Priscila, etc. El topónimo quintanense en cuestión aparece ligado a restos arqueológicos previsiblemente de época romana y denota la pervivencia de una sacralización de esta agua en tiempos pasados>> (M. Leon, LF 2014). “Fuente Santa” (Castaño Fernández, 1998: 94,259). <<9º.-Tachón denominado Fuente Quemada y Fuente Santa>>(H.B.G. 2001).<<Audiencia de Cáceres. PJC. RP. 1853. “Fuente Santa”>> (BOP 22/01/1871).<<Camino que conduce de esta villa de Quintana a Fuente Santa y Casa de Taramón>> (BOP 04/10/1916). Adjudicación de fincas para aprovechamientos por parte de la Dirección general de Propiedades y Derechos del Estado: <<Fuente Santa>> (BOP 28/10/1985).
Fuente
del Toril
Sufijo –il. <<Empezando desde la Cuerda de Malpartida adelante, hasta dar con la Reyestilla de las zinco villas, y la linde adelante, hasta dar en la Cuerda de la Reyerta de esta villa, y por dicha Cuerda adelante a dar a la fuente del Toril…>> (Calvente, 2007: 169).
Fuente
de la Triza
Servía para el abastecimiento de los canteros de la zona de la Lagunilla y vecinas de la calle Cerros de Gómez. <<Otra roza en igual término, en la “Reyerta” sitio “Fuente de la Triza” […] que linda […] y Norte “Cañada Serrana”>> (BOP 30/05/1917).
Fuente
de Manzanito
Se encuentra en la Pared Vendida, por el camino de las lanchas de los Arrazaos, enfrente de lo de Enrique el Engañete (Miguel Pozo Moreno).
Otras: Fuente del Resquicio. Fuente de la Era. Fuente de la Cuerda Gorda. Fuente de las Caserías. Fuente Barreña.