BALDOSAS DE CEMENTO: Una actividad desaparecida.
Loseta, baldosa hidráulica, baldosa de cemento, suelo o mosaico hidráulico.
Empleada en el embaldosado de los suelos de las casas hasta los años sesenta del siglo pasado. La aparición de otros materiales como el terrazo y el gres, cuyo costo de fabricación, posiblemente, más reducido y su rápida producción, desplazó a la loseta hidráulica que requería una fabricación artesanal de forma individual, una a una, pieza a pieza, baldosa a baldosa.
Recuperando la técnica artesana introducida por los árabes, la empresa Garret, Rivet y Cía presentó de forma innovadora en la Exposición Universal de París de 1867, un tipo de loseta para pavimentación de suelos cuya fabricación se realizaba por prensado, sin cocción1. Su uso es fomentado por los arquitectos del modernismo catalán, como Gaudí, y sus seguidores Domènech i Montaner, Puig i Cadafalch, entre otros, alcanzando su máximo esplendor durante la primera mitad del siglo pasado. Tras algunos años casi desaparecido, el suelo hidráulico vuelve a resurgir en los últimos años, e incluso, se intenta conservar los suelos antiguos en reformas de viviendas, como se lleva a cabo, actualmente, en el Eixample barcelonés2.
Varias empresas barcelonesas se dedicaron a su
producción durante los últimos años del siglo XIX y primeros del XX, tales como
<<Butsems y Compª.>>, <<Mosaicos Escofet y Cía.>>4;
encontrándose ya en la primera, en el año 1857 <<una referencia al uso de
esta técnica>>5. De aquí se extendió su uso a otras partes de
España, llegando a nuestros pueblos donde se instalaron algunas prensas para su
fabricación. En Don Benito era muy conocida la empresa Gómez y González que
comenzó a fabricar baldosines de cemento y losetas hidráulicas a principios del
siglo pasado6; encontramos el anuncio publicitario como “Fábrica de
Mosaicos Hidráulicos” y fotografía de los “Sres. Gómez y González” en la del
primer número de la revista Tierra Extremeña
(página 42) publicada en Don Benito en el año 1921 por Ramón A. Fernández de
Sevilla Palomo y recientemente reeditada en edición facsímil <<por
acuerdo de la Federación de Asociaciones Culturales de la Siberia, La Serena y
Vegas Altas>>7 . En la misma publicación (página 433), aparece
el anuncio de “La Carmencita” Gran Fábrica de Mosaicos Hidráulicos Incrustados
en Cabeza del Buey.
En
pueblos cercanos como en Campanario, a finales de la década de los años
cincuenta del siglo pasado, se crearon dos fábricas de baldosas coincidiendo
con los años en los que se realizaron las obras de acometidas de agua potable y
el saneamiento y evacuación de aguas fecales, en la mayoría de los pueblos de
la comarca. Normalmente, aquellas obras se hacían por el pasillo de la casa,
por lo que el empedrado de rollitos de las casas más antiguas y los suelos
originales se perdían; así, en muchas casas podemos ver como una “alfombra” en
el centro formada por estas baldosas, que eran de una solo color con dibujos en
relieve, y a los lados se conservan las baldosas antiguas8. Actualmente,
se dedican a la fabricación de estos suelos, Pavimentos y Mosaicos La
Serena S. L., en Villanueva de la
Serena.
Se hacían varias medidas pero la más habitual que encontramos es la de 20x20 cm., y se caracterizaban por la complejidad y variedad de los diseños formados por dibujos geométricos, con motivos florales, etc., en los que, a veces, era necesario unir varias piezas para conseguir una determinada composición. Había muchos modelos diferentes para satisfacer el gusto de aquellos tiempos en los que la moda imponía un suelo distinto en cada una de las dependencias y habitaciones de las casas. En algunas casas encontramos el típico suelo de rollitos flanqueado por cenefas de losetas. También se hacía un tipo especial con dibujos en relieve para patios y otro en colores lisos que se solían combinar en dos tonos distintos para terrazas.
Los materiales de que se compone son: cemento blanco, cemento gris, arena, agua, polvo de mármol blanco y pigmentos. Entre los cementos naturales empleados, fueron muy reconocidos los de Martos (Jaén)3.
Los utensilios utilizados, eran: El molde, formado por la base, el cinturón y el tapón; y las trepas, que son unas plantillas o moldes metálicos que se diferencian por el dibujo. Para depositar la pasta coloreada se utilizaba un pequeño cazito, de forma que cayera un pequeño chorrito en cada uno de los compartimentos que formaban la trepa. Con un cepillo o brocha se limpiaba el molde.
El proceso requiere de varias fases y todo de forma manual excepto el prensado que se realizaba por medio de una prensa hidráulica, de aquí el coste y la lentitud en la fabricación, ya que eran necesarios de 20 a 28 días para el acabado final de este tipo de baldosa. Lo primero era aplicar sobre la base del molde un producto para que no se quedara adherido el cemento, poniendo sobre la misma la trepa correspondiente. A continuación, se rellenaban los distintos departamentos con el producto en forma de pasta coloreada (cemento blanco y cola) con su pigmento correspondiente y se retira la trepa. Después, se aplica una capa de mortero secante (arena fina y cemento gris) que absorbe la humedad y se termina de rellenar con mortero (arena y cemento gris), poniendo encima el tapón del molde y aplicando la prensa hidráulica sobre el mismo. Retirando el tapón y el cinturón sacamos la baldosa compactada, la cual hay que mantener con agua durante un tiempo determinado para un perfecto fraguado y endurecimiento del cemento.
En Quintana de la Serena, también se desarrolló
esta actividad de fabricación de baldosas que atendía, principalmente la
demanda local y la de algunas localidades cercanas. En el año 1921, según
testimonio de su nieta Dori Puerto Dávila, se estableció en Quintana de la
Serena Santiago Dávila Carmona, al que siguió su viuda María Riaño Rajado. La
fabricación de baldosas continuaría hasta finales de la década de los cincuenta
o principios de los sesenta, siendo regentado el negocio en esta última fase
por Antonio Puerto en la actual casa número 12 de la calle Obispo Pérez Muñoz,
lugar en el que siempre ha estado ubicado. Con Antonio Puerto trabajaron
algunos vecinos del pueblo, como fueron: Juan “Machaclavo”, Juan “Cucala” y
Jacinto Hurtado.
Notas
1.
Wikipedia.
2.
Vid.
El País Semanal. Nº 1.883. Domingo, 28 de octubre de 2012.
3.
Antonio Burgos Núñez. Universidad de Granada, 2009. www.digibug.ugr.es/.../01-...
4.
Anuario General de España Bailli-Bayllière-Riera, 1931. Tomo II. Pág. 1116.
5.
Oficios de Arte. (2009). Universidad de La Laguna. www.oficiosdearte.com/oficios.php?id=89
7.
Jiménez Benítez-Cano, Agustín/Martín Nieto,
Dionisio Á.: Tierra Extremeña…
8.
MARTÍN NIETO, Dionisio Ángel/DÍAZ DÍAZ, Bartolomé (Coords.): Campanario…, pág. 186.
BIBLIOGRAFÍA
JIMÉNEZ
BENÍTEZ-CANO, Agustín/MARTÍN NIETO,
Dionisio Á. Tierra Extremeña. Ramón A. Fernández de Sevilla Palomo. Colección Recuperación Bibliográfica, 6.
Asociación Cultural Torres y Tapia. Diputación de Badajoz. Badajoz, 2013.
MARTÍN
NIETO, Dionisio Ángel/DÍAZ DÍAZ, Bartolomé (Coords.): Campanario. Tomo I. El medio físico. Ayuntamiento de Campanario.
Badajoz, 2003.
FOTOS
DÁVILA
SÁNCHEZ, Juan Francisco José.
Quintana de la Serena, 2015



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