APODOS DE QUINTANA DE LA SERENA
No, yo tampoco. Yo soy más modesto. Yo busco apodos, reúno apodos. Yo no me meto con nadie…
Ni mote que escueza, ni
burla que duela
(Martínez Kleiser, 1993).
Se cuenta aquella anécdota de un viajante andaluz que se hospedaba
en la fonda de la Polla; cuando la dueña, dirigiéndose a la cocinera que allí
trabajaba, le encomendó:
—“Codorniz
(era la cocinera de la pensión), dile al Loro (el marido de la cocinera) que
llame al Gato (se dedicaba a hacer recados y encargos) para que lleve las
maletas de este señor desde la Polla (nombre de la fonda) hasta la Pava (nombre
que se le daba al autobús).
Y el viajante, al escuchar esta retahíla
de “animales”, le dijo a la dueña:
—Señora,
¡esto es una fonda o un ‘soo’?
Introducción
En la Enciclopedia de Extremadura se dice que en los pueblos de la Alta Extremadura se utiliza el término crismar <<para designar la costumbre, tan arraigada en las comunidades rurales, de apodar o poner motes, alcuñas o sobrenombres que, de buen o mal grado, han de soportar los vecinos>> (Enciclopedia de Extremadura, págs. 292-293).
Apodo: <<Nombre que suele darse a una persona, tomado de sus defectos corporales o de alguna otra circunstancia>>. Mote y alias serían sinónimos de apodo (Santamaría, 1981: 40).
Mote: <<Sobrenombre que se da a una persona por una cualidad o condición suya>> (DRAE). <<Término generalmente más usado en Extremadura que apodo […] Desempeña una función individualizadora e identificadora, que debe ser constante o permanente y rebasar los límites del ámbito familiar, como producto de la cultura tradicional.>> (Gran Enciclopedia de Extremadura, t. VII, p. 172).
Alias: <<Apodo o sobrenombre>> (DRAE). <<Se utiliza casi exclusivamente para referirse a maleantes y delincuentes>> (Gran Enciclopedia de Extremadura, t. VII, p. 172). Usado en la Causa General emprendida durante la represión franquista con su abreviatura (a). También en algunos personajes, como Domenico Theotocopuli, alias “El Greco”.
El apodo es un fenómeno de origen popular que se produce con más frecuencia en el ámbito rural. La costumbre o tradición de asignar apodos o motes a las personas está muy extendida por todos los pueblos y el nuestro no iba a ser una excepción, siendo, algunos de sus vecinos, más conocidos por aquellos que por su propio nombre: <<…en los medios rurales (en los pueblos), el apodo es, con frecuencia, el sustituto normal del nombre propio>> (Rebollo Torío).
Los apodos suelen pasar de unos familiares a otros, de generación en generación; algunos se pierden al morir sin descendencia y, por otra parte, aparecen algunos nuevos. Pueden ser originados por diferentes motivos y sus referencias son variadas: animales, plantas, objetos; procedentes de nombres o apellidos que quedan asignados como apodos; relacionados con el oficio o profesión desempeñado; resaltando algún rasgo o característica física, cualidad, temperamento; procedentes de algún personaje famoso, torero, futbolista, etc
Ortiz-Coronado y Elejoste, nos
dice que <<de siempre en Quintana
ha habido motes a las personas, apelativos con que se designa incluso
familias…>> y hace una pequeña relación de los motes que existían en
1736: el Guindo, la Espina, Coles, la
Santiaga, la Hora, el Madaleno, el Gorfa, el Conde, la Mariana, la Peneda Vieja,
la Lovisca, Principa, la Centena, etc. (Ortiz-Coronado, p. 26).
Generalmente, los vecinos de Quintana nos sentimos orgullosos de nuestros apodos
por ser una “herencia familiar”, pero existen ciertos apodos que pueden resultar
ofensivos y no ser del agrado de la persona aludida.
Relación
de Apodos
Los
apodos aquí recogidos son solo una parte de los existentes; tan solo con la
particularidad de que están recogidos de la documentación y literatura en la
que aparecen. El resto lo dejamos para un posible futuro trabajo mucho más
amplio y detallado que incluya, como nos narra Sesmilo, el motivo que diera
origen al apodo en cuestión.
Para ello se ha utilizado la bibliografía de
autores, principalmente, naturales de Quintana de la Serena y diversa
documentación. Entre ellos: Juan Antonio Chacón Chacón, quien, a través de
algunas de sus novelas —Ni el espíritu de
los pámpanos (2011) y El dañino soplo
del solano (2012)— nos proporciona un gran número de apodos inherentes a la
mayoría de sus personajes, los cuales incluimos, insertando, al mismo tiempo,
un breve fragmento de su narrativa. Pues como él mismo nos dice: <<El pueblo, entre otras cosas, dado a
los motes, que con tanto ingenio ponía…>> (Chacón, 2012: 75).
De igual
modo, no podemos olvidar la obra de Diego Rodríguez Orellana (Aprendiz de gañán, Andanzas de un quinto del 42 y Del
fusil al arado) que junto con Antonio
Zavala, nos dejaron referencias de algunos personajes de nuestro pueblo con sus
correspondientes apodos. También en Bibiano Carmona Barquero: Hilvanando recuerdos y Retazos de mi vida: la emigración. Así como otros autores vecinos de este pueblo:
Juan María Ortiz-Coronado y Elejoste, Pedro Rodríguez Horrillo, Francisco
Rodríguez Dávila, Francisco Manzano Valor…
Además, en
la novela La nueva savia de Domènec
Sesmilo, encontramos algunas alusiones: <<El
tío Manuel era todo vitalidad e ingenioso. Le gustaba poner motes divertidos a
todo el mundo. Al pariente del pueblo lo bautizó con éste porque se lo encontró
una vez, una tarde de domingo en una sala de cine haciendo de acomodador.
Llevaba una enorme chapa en el lado izquierdo del pecho con el anagrama de la
empresa exhibidora. Por siempre más fue, para ellos del sheriff […] Su tía, a
la que llamaban ya en catalán la “tieta”, les había preparado algo que les
acompañaría el resto de sus vidas, un espléndido “pa amb tomàquet” bien
borracho de aceite>> (Sesmilo, 2014: 28-29).
Para
agruparlos decidimos hacer la siguiente clasificación:
-Referencia
a animales.
-Relacionados
con plantas.
-Étnicos,
gentilicios, militares y famosos.
-Procedentes
de nombres propios y apellidos.
-Derivados
del oficio o profesión.
-De
la voz ‘maestro’ y otros tratamientos.
-Rasgos
personales.
-Objetos.
-Otros
