VASCO NÚÑEZ DE BALBOA Y DOS QUINTANENSES: SILVERIO Y PEDRO
Os preguntaréis qué tienen que ver nuestros paisanos, Silverio Nogales Pajuelo y Pedro Hidalgo Murillo, con el ilustre extremeño nacido en Jerez de los Caballeros, Vasco Núñez de Balboa, protagonista del descubrimiento del Mar del Sur; y es que de alguna manera han entrado a formar parte, cinco siglos después, de la historia del conquistador. Quizás para los quintanenses y serenenses en general sean más conocidos otros conquistadores extremeños como Hernán Cortés (Medellín), Pedro de Valdivia (Villanueva de la Serena) y Francisco Pizarro (Trujillo), quedando más lejana y desconocida la figura de Núñez de Balboa (Jerez de los Caballeros); no en vano, incluso en la propia historiografía, como apunta Feliciano Correa: <<… la estima a Balboa es reciente, pues no pocos protagonistas principales de la conquista americana cayeron en el olvido tras su hazaña, y hemos de recalar en el siglo XIX para apreciar cómo comienza a despertarse el interés por este personaje […] He podido constatar, a lo largo de mi trabajo, cómo un personaje tan rico en matices y tan bien pertrechado de ánimo, ha ido despertando a lo largo del tiempo cada vez más interés por su figura y por su trayectoria, tanto en los historiadores como en la curiosidad popular>> (F. Correa, 2013: 29).
Núñez de Balboa, nace en 1475 y muere en Panamá el 15 de enero de 1519. Al celebrarse en 2013 el V Centenario del descubrimiento del Mar del Sur, entre otras actuaciones, se proyectó y se llevó a cabo la realización de una réplica de la pila bautismal donde fue bautizado en Jerez de los Caballeros:
<<En las obras de restauración del templo de San Bartolomé, que tuvieron lugar entre los años 1969-1972, […] se halló una piedra de bautismo que había sido soterrada “con cuidado” en el patio colindante con la sacristía en dicha parroquia. Esa pila dejó de realizar su función en la primera mitad del siglo XVIII, al ser sustituida por la que hoy se halla en la capilla de bautismo…>> (F. Correa, 2013: 116).
Pues bien, tanto en el
proyecto como en su realización participaron Silverio Nogales Pajuelo y Pedro Hidalgo Nogales, y de su actuación da
testimonio Feliciano Correa en su libro “Balboa.
La fantástica historia de un hidalgo español”, cuando nos describe su
visita a las canteras de Quintana de la Serena:
<<Antes de proceder a la réplica de la pila bautismal del conquistador, estudiamos la piedra con la ayuda de Silverio Nogales, y con él nos fuimos hasta Quintana de la Serena para buscar una veta que respondiera en semejanza a la textura, color y gabarros de la piedra original. En ese desplazamiento, que lo realicé con el constructor Gervasio Rodríguez Pérez y que todos hicimos a nuestras propias expensas, nos acompañó el extraordinario fotógrafo Isidro S. Álvarez Sánchez, que realizó unas tomas del recorrido. Se eligió el trozo oportuno y charlamos con el operario que allí trabajaba, el experto cantero Pedro Hidalgo Murillo, que llevaría a cabo una obra verdaderamente precisa y allí, en su espacio natural de buen oficiante, nos fue dando cuentas de cómo llevar a cabo su actividad>> (Correa, 2013: 124).
Y de la labor meritoria
de estos dos paisanos queda constancia en el elogio que de los mismos hace el
autor en su obra:
<<No
puedo dejar de reseñar el celo profesional de Silverio Nogales Pajuelo, que
como experto conocedor de las canteras de Quintana de la Serena, su pueblo, ha
trabajado con esmero para realizar una réplica de la pila bautismal, un
auténtico “facsímil”, que irá destinada al Museo de Arte Colonial Religioso de
Panamá en 2013, siendo una de las piezas estrella en la exposición inaugurada
ahí en julio de ese año, y titulada Balboa y los Cueva: el origen de una
identidad. Posteriormente recalará en su sede definitiva, la iglesia de Nuestra
Señora de la Merced en la zona del casco histórico de Panamá. Tampoco ha de
ignorarse la labor que como cantero viejo y artesano sabio realizó Pedro
Hidalgo Murillo>> (F. Correa, 2013: 122-124).
Entre los nuevos
elementos que se incluyeron en el espacio dedicado a albergar la pila bautismal
tras su restauración se encuentra una
cerámica que <<hace alusión
a los créditos, con los nombres de las personas e instituciones que hicieron
posible esta obra, y puede leerse>>:
<<Don
Silverio Nogales Pajuelo buscó un filón adecuado en las canteras de Quintana de
la Serena, y trazó el trabajo de la réplica para la pila bautismal con destino
a la República de Panamá, cuya pieza talló el cantero don Pedro Hidalgo
Murillo>> (F. Correa, 2013:141-142).
La réplica de la pila bautismal labrada por nuestro paisano Pedro Hidalgo Murillo, de 928 kg de peso viajaría en avión hasta la Iglesia de la Merced, en Panamá:
<<Concluida las celebraciones del quinto centenario del descubrimiento del Océano Pacífico, la réplica de Pila se trasladará a la Iglesia de la Merced, la más antigua de la ciudad de Panamá, donde será utilizada para bautizar a los feligreses de esa parroquia…>> (Correa, 2013:133).
En la última visita que hice a Jerez de los Caballeros no pude ver el espacio restaurado donde se encuentra la pila bautismal, por no encontrarse abierto al público: <<La restauración del patio y de la pila donde fue bautizado el ilustre extremeño Vasco Núñez de Balboa fue inaugurada el 18 de enero de 2013 por la Excma. Sra. Gobernadora de la ciudad de Panamá, Dª. Mayin Correa Delgado, el Excmo. Sr. Presidente de la Comunidad Autónoma de Extremadura, D. José Antonio Monago Terraza y la Ilma. Sra. Alcaldesa de Jerez de los Caballeros, Dª. Margarita Pérez Egéa. Siendo Arzobispo de la Diócesis de Mérida-Badajoz el Excmo. Y Rvdmo. Sr. D. Santiago García Aracil. Conmemoración del V Centenario del Descubrimiento del Pacífico, 1513/2013>>. Pueden verse fotografías del mismo en el libro de Feliciano Correa: Balboa. La fantástica historia de un hidalgo español. Tecnigraf Edit, 2014
Desde aquí quiero
expresar, tanto a Pedro como a Silverio, el
agradecimiento a su colaboración por las fotografías cedidas para este
artículo y darles la enhorabuena por el trabajo realizado.
Juan Fco. José Dávila Sánchez
juanfrands.blogspot.com
Quintana
de la Serena, 2016