OFICIOS DE ANTAÑO. HORTELANOS,
ARRIEROS Y CURTIDORES en Quintana de la Serena
JUAN
FRANCISCO JOSÉ DÁVILA SÁNCHEZ
OFICIOS DE ANTAÑO. HORTELANOS,
ARRIEROS Y CURTIDORES en Quintana de la Serena
ÍNDICE
I. LA HUERTA COMO SEÑA DE INDENTIDAD. POZOS, NORIAS Y ALBERCAS
I.2. POZOS
I.2.1. Toponimia
I.2.2. FUENTES
I.2.3. Toponimia
I.3. ALBERCAS
I.3.1. Toponimia
I.3.2. Conjuntos
pozo-canal-alberca
I.4. NORIAS
I.4,1.Tipos
de norias
I.4.2. Fabricantes
I.4.3. Elementos
mecánicos
I.4.4.Tipos
de estructuras
I.4.5. Norias
de plataforma circular al borde del pozo
I.4.6. Norias
de plataforma circular sobre el pozo
I.4.7. Norias
con plataforma de postes y viga
I.4.8. Norias
de estructura singular
I.4.9.Torretas
I.4.10. Pilas
y pilones
I.5.-LA
HUERTA
I.5.1. Toponimia
I.5.2. Cultivo
de nabos
I.5.3. Huertos familiares
II. EL OFICIO DE ARRIERO
III. INDUSTRIA DEL CURTIDO
III. 1. El
oficio de curtidor
III. 2.
El último curtidor
IV. EL COMERCIO DE PIELES Y LANA
IV.1. El
oficio de pielero (pellejero)
V. OTROS OFICIOS PERDIDOS
VI. ACTIVIDADES COMERCIALES, OFICIOS Y PROFESIONES DESAPARECIDAS
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INTRODUCCIÓN
Quintana
de la Serena no solo ha sido un pueblo de canteros. Hoy, la industria
relacionada con la extracción de la piedra y su comercialización es de una
importancia vital para el mantenimiento socioeconómico de esta localidad,
considerándose su principal riqueza. Pero no siempre fue así. A lo largo de la
historia en este pueblo se han desarrollado otras actividades de importancia
como fueron el cultivo de las huertas, la arriería y la industria del curtido. Si
bien es cierto que el oficio de cantero ha estado presente en Quintana desde
tiempos inmemoriales, no tuvo nunca el auge que ha tenido desde las últimas
décadas del siglo pasado; siendo, sin embargo, los oficios de hortelanos, arrieros y curtidores,
los que en épocas determinadas disfrutaron de un gran potencial económico. Así
pues, nuestro trabajo se centrará en estas tres actividades menos conocidas por
los habitantes de esta población: la huerta
como seña de identidad de nuestro pueblo y con ella los numerosos pozos excavados en aquellas zonas donde
la capa granítica lo permitía; las norias,
como medio de extracción entre la utilización del cigüeñal y el motor de gasolina,
y las albercas, como depósitos de
agua; la arriería, como una de las
actividades a las que se dedicaría un importante número de personas del pueblo;
y, por último, el curtido de pieles, con las numerosas tenerías que hubo en Quintana de la Serena.
Con
este trabajo pretendemos sensibilizar de la importancia patrimonial y el
interés que, desde una perspectiva etnográfica y etnológica (Agudo y Santiago,
2006: 23), así como histórica, didáctica y cultural, tienen estos conjuntos que
formaron parte de una tradicional forma de aprovechamiento de las aguas en una
actividad tan singular en nuestro pueblo como fue la huerta. Una actividad que ha generado una serie de
construcciones que forman parte de la arquitectura tradicional o vernácula (Ibidem, p. 24); una serie de <<organizaciones
arquitectónicas>> que se integran en la denominada <<arquitectura del agua>>
(García Grinda, 2006). Por ello, aunque centraremos nuestro trabajo en la
huerta y los elementos relacionados con la misma, incluimos algunos otros
elementos de la arquitectura tradicional vinculados al agua que forman parte de
esa arquitectura: pozos, albercas, pilas y pilones.
Todos esos elementos etnográficos
desconocidos por la mayoría de las personas y que se encuentran repartidos por
nuestro término municipal, forman parte de nuestro patrimonio y definen la
singularidad de nuestro paisaje rural que refleja el pasado de una forma de
existencia y de vida tradicionales de nuestros antepasados más cercanos. Pues
no será hasta mediados del siglo pasado cuando se iniciaría el paulatino
abandono como consecuencia de la emigración y las transformaciones
agropecuarias con las consecuencias que hoy podemos ver: el paisaje integrado
por todos aquellos elementos y estructuras tradicionales en ruinas
En nuestro trabajo de campo hemos
documentado una gran cantidad de pozos y norias de diferentes tipos y
fabricantes. Aun así, estamos seguros de no haber podido incluir su totalidad
puesto que es muy probable, por haber desaparecido un cierto número de ellas o
bien por falta de información, que no hayamos podido localizarlas. No obstante,
el número de aquellas que hemos tenido ocasión de estudiar nos permite obtener
una visión muy aceptable de lo que estos elementos tradicionales vinculados al
agua supusieron para la actividad en las huertas de nuestros campos.
I. LA HUERTA COMO SEÑA DE INDENTIDAD. POZOS,
NORIAS Y ALBERCAS.
Taconeando
vienen las yeguas
cantarillos de lata
con agua fresca.
Un rayito de sol
en el pozo abandonado
brilla el caldero oxidado.
(Isabel Escudero)
I.2.
POZOS
Un
pozo, como todos sabemos, es un hoyo de grandes dimensiones que se hace en el
terreno intentando llegar al nivel freático que, excepto en los pozos
surgentes, siempre se encuentra en una cota inferior a la del suelo; y así
disponer de agua, tanto para el abastecimiento de las personas y los animales,
como para regar las numerosas huertas que existían en nuestro pueblo.
Antiguamente, estos pozos
se hacían manualmente, con pico y pala, cavando y sacando la tierra hasta
encontrar la suficiente cantidad de agua que permitiera seguir trabajando en él
para darle una mayor capacidad de almacenamiento. A veces, el trabajo se veía
frustrado y había que desistir por no encontrar el preciado líquido y volver a
tapar el hoyo. Más tarde, aparecieron máquinas que por medio de una pala
mecánica extraían la tierra y en poco tiempo conseguían hacer la concavidad,
dándole mayor profundidad y anchura. Era conveniente forrar el vaso del pozo
con una pared de piedra para darle mayor consistencia y evitar el derrumbe de tierra.


Paredes de pozos empedrados utilizando la
técnica de piedra seca
Algunos,
sobre todo aquellos que iban a ser destinados al abastecimiento de agua para
uso humano, se remataban con un brocal de piedra disponiendo de una carrucha
que pendía de un arco de hierro y provistos de un cubo cilíndrico de chapa
metálica con base de madera para facilitar el llenado del mismo por el efecto
de flotación y la consiguiente inclinación de la boca. Ahora, los pozos suelen
hacerse de sondeo perforando la tierra, incluso la roca, alcanzando grandes
profundidades y extrayendo el agua por medio de bombas mecánicas.
Carrucha
Quizá
la forma de extracción más antigua, aparte de la manual con un cubo atado a una
cuerda, sería con cigüeñal, hoy en desuso: <<Que
hai ocho guertas, que se riegan con zigueñales…>> (Respuesta a la pregunta
número 36 en el Interrogatorio de la Real Audiencia de1791.); <<… en
muchas huertas todavía se emplea el primitivo cigüeñal, que data de la dominación
musulmana, medio lento y antieconómico, y aun cuando se van instalando motores
de gasolina para la elevación del agua, no son suficientes ni
económicos>> (Casco Arias, 1961: 256). Como nos dice Caro Baroja:
<<De todos los aparejos para elevar agua de una manera artificiosa el más
antiguamente conocido en el mundo oriental y mediterráneo fue, al parecer, el
cigüeñal>>, indicándonos al mismo tiempo su representación en pinturas
egipcias y bajorrelieves asirios; así como su utilización por los pueblos de la
Antigüedad clásica, siendo su área de difusión inmensa (Caro Baroja, 1983:
411).
Después
se emplearía la noria, para seguir con métodos más modernos a base de bombas
manuales, motores de gasolina o bombas eléctricas. Todavía, dentro del casco
urbano podemos observar algún cigüeñal como el que se encuentra en los
extramuros de la carretera de Valle de la Serena; y, con resto de una
instalación a base de bomba manual, el pozo que se conserva en la entrada del Parque Nuevo y en la Viña de don Carlos Barquero. La
utilización de nuevos métodos de extracción de agua, como la noria, no solo
supuso un incremento en el volumen extraído en menos tiempo, sino un aumento en
la seguridad. A veces, ocurrían desgraciados accidentes por rotura de la cuerda
o cualquier otro elemento del cigüeñal, como nos cuenta Gregorio Algaba: <<En 1898, estando mi bisabuela
Elvira, embarazada de mi abuela Nicanora, y estando mi bisabuelo, Nicanor,
regando con el cigüeñal, se partió el horcón cayéndole la pértiga encima y
tirándolo al pozo. Nadie sabe si murió del golpe recibido o ahogado, la cosa es
que tres días tardaron en sacarlo del interior del pozo, en el paraje hoy
conocido como la huerta de Bichín. Mi abuela no conoció a su padre, nació a los
dos meses de morir este, de ahí que a ella le pusieran de nombre Nicanora, como
su padre>>.
Cigüeñal (cubo, contrapeso de piedra y horquilla)
Los
pozos siempre han estado relacionados con accidentes de los que tenemos una
muestra en la documentación consultada; unos con resultados desgraciados y
otros, afortunadamente, se resolvieron con el salvamento de la persona. Como el
caso del niño de diez años, Alfonso Murillo García, que pereció ahogado en el
pozo situado en la finca denominada Huerto del Rucio el día 9 de julio del año
1924 (Correo de la mañana. Núm. 3230.15/07/1924 BVPH). También el caso de la mujer que, según nos
contaba Victoria Ortiz, cayó al pozo de una casa de la calle Nueva y fue
salvada por los hombres que se encontraban en la fragua próxima: <<Mi madre siempre contaba que oyó el
golpe y salió corriendo a pedir ayuda a la fragua y que uno de estos hombres
tuvo la buena idea de coger una soga con la que se ató y se metió en el pozo
sujetado por los otros y pudieron sacar a la muchacha con vida y que quedara
todo en un gran susto>>. Otro suceso fue el de la joven que tras caer
a un pozo sería salvada por el cabo de la Guardia Civil, Francisco Puerto Marín,
y el guardia segundo, Gregorio Martín de la Peña. El suceso tuvo lugar sobre el
mediodía del 12 de agosto cuando se encontraban en una huerta en la Cañada de
las Cruces y oyeron a un niño pedir auxilio porque su hermana María Francisca,
de 14 años, se había caído al pozo mientras se encontraba sacando agua. Según
cuenta la crónica de la época: <<… sin
vacilación alguna y sin reparar el peligro que ofrecía el pozo dada las
condiciones del mismo, puesto que media de profundidad unos ocho metros y de
ellos cinco con agua, el cabo Puerto despojándose de sus ropas exteriores y
auxiliado por el guardia que le acompañaba descendió al interior del pozo,
teniendo la suerte de cogerla por un brazo a la joven citada en uno de los
momentos precisos que subió a flote>> (Nuevo diario de Badajoz. 19/08/1902.
Núm. 3023, pág. 2. BVPH).
Otro modo de sacar agua de los pozos fue la
utilización de bombas aspirantes. <<Las
bombas, cuya generalización data del siglo pasado, tienden a sustituir a las
norias […] Diremos, sin embargo, comprobando una idea anterior que, para sacar
agua con una bestia en los campos y aldeas, es preferible la noria a todas las
demás máquinas […]>> (G. Vicuña, 1874: 36). Como ejemplos, en las
fotografías de abajo, vemos que en el pozo situado en la calle Don Juan de las
Máquinas, dentro del parque, se utilizaría una bomba aspirante impelente a
palanca, y en el otro vemos un cabezal para pozo profundo. Ambos modelos aparecen en el catálogo de 1922 de la fábrica valenciana Bombas IDEAL, que
había empezado a fabricar bombas en 1902.

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Existen algunas casas que aún conservan el
antiguo pozo del que disponían en el patio o corral, y que servía para el
abastecimiento del ganado y la limpieza doméstica. En algunos casos,
curiosamente se produce el hecho de que un pozo podía ser compartido por dos
viviendas, al encontrarse situado, más o menos, en la mitad de la pared
divisoria de ambas casas. No se utilizaban para el consumo humano porque, como
nos dice Casco Arias, las aguas de estos pozos se encontraban contaminadas: <<Son abundantísimas, a escasa
profundidad y potables a excepción de las del pueblo que están cargadas de
gérmenes y materia orgánica>> (Casco Arias, 1961: 39-42). Pero sí
cubrían algunas necesidades como hemos dicho anteriormente: el aseo personal,
el fregado de los utensilios de cocina o el lavado de la ropa y, sobre todo en
verano, para mantener fresca el agua de beber y otras bebidas y alimentos como
la sandía y el melón; además, servía para dar de beber a las bestias y otros animales
que se criaban en los corrales, como gallinas, cerdos, etc.; también, para
fregar los suelos y regar las macetas.
Además, la población podía utilizar el agua
de los pozos que se encontraban en algunas calles y que aparecían como
suministradores públicos, como el famoso Pozo Dulce que diera nombre a la
actual Plaza de Extremadura. Había otro pozo en la calle Cacería, en la que
también podemos ver un simulacro –aunque en el original el brocal era
cuadrado-, recordando la existencia de aquél y situado casi en el mismo lugar
donde se encontraba. Hubo también otro en esta misma calle en el ensanche de enfrente del edificio de la Casa del Pueblo, que ya en los años sesenta se
encontraba cegado.

Junto con estos pozos repartidos por las
calles del pueblo existía un pilar en la actual plaza de Hernán Cortés (Parque
Viejo) que servía de abrevadero para el ganado. Era frecuente realizar un
encañado desde aquellas fuentes o manantiales para el abastecimiento alejados
de los lugares más transitados o accesibles para los vecinos que se servían del
espacio para que bebieran sus caballerías y ganado. Así, aquel pilar se
surtiría de las aguas procedentes de una fuente o pozo situado en la calle
Mártires, desde donde partiría una cañería que discurriendo por la calle
Cagancha llegaría a la plaza de Hernán Cortés, donde también se encuentra un
pozo dentro del parque: <<Otro poço
avia del dicho pilar que esta cubierto y esa agua va encañada al dicho
pilar>> (Visitación… 1595); <<Para el abrevadero del ganado había, dentro del casco
urbano de la población, en el año 1840, cinco pozos y un pilar, y los vecinos
se abastecían del agua potable de los pozos de las huertas. El pilar estaba
situado en la actual plaza de Hernán Cortés, en el centro del parque; las aguas
venían por cañería de un pozo de los extramuros situado en las traseras de las
primeras casas de la calle de los Mártires, siendo esta conducción
antigua>> (Casco Arias, 1961: 39-42).
De la existencia y construcción de aquellas
cañerías, ya en tiempos de los romanos, nos habla Vitrubio en sus libros de
arquitectura, habiéndose encontrado indicios de sus restos durante las últimas
obras de acondicionamiento de la calle Caganchas: <<… se harán tubos de barro cuyo grosor no sea menos de dos dedos
y de suerte que uno de los extremos sea más estrecho, con el fin de que pueda
encajarse dentro del otro. Las junturas se han de cerrar con cal diluida en
aceite” (Libro Octavo, Capítulo IV, “De los modos de conducir el agua”).
Encontramos en la documentación referencias
a los pozos que había en Quintana en 1595: <<Y
poço que llaman el poço de Quintana en la calle que va de la villa de
Campanario a la de Zalamea y el poço tenia un cigüeñal que sacaba el agua que
iba a un pilar para las caballerías. Otro poço avia del dicho pilar que esta
cubierto y esa agua va encañada al dicho pilar>> (Visitación… 1595).
A finales del siglo XVIII, había cuatro o cinco pozos en el pueblo para el
abastecimiento de personas y animales que, tanto Agúndez como Madoz, los
nombran por fuentes en número de cinco cada uno de ellos, mientras en el
Interrogatorio de la Real Audiencia se citan cuatro: <<Que hay también quatro pozos y un pilar para el surtido de
personas y caballerías…>> (Interrogatorio de la Real Audiencia,
1791). En 1849, Pascual Madoz: <<No
sirviendo sino para los ganados 5 fuentes y un pilar que hay dentro de
ella>>.
Desde antiguo, estos lugares (pozos, ríos y
lagunas) han sido muy cuidados por ser parte esencial y vital en la
supervivencia de los grupos humanos. A finales del siglo XV, vemos como se
establecen las normas que han de regir para que el agua esté limpia y sea apta
para el consumo de personas y bestias: [19]
Título de las lagunas, pozos y ríos : Otrosí, por quanto las lagunas, pozos y
ríos de los lugares de la dicha villa de Magacela son muy necesarios para las
bestias e conviene que se guarden con mucha diligencia para que el agua esté
limpia para las dichas bestias e no se eche en ellas ninguna cosa para las
dañar ni se haga en esto cosas de que pueden a personas e bestias recevir
peligro, ordenaron e mandaron que agora, e de aquí adelante, ninguno sea osado
de echar madera en las dichas lagunas, ni palos ningunos, ni sarmientos, ni
vencejos, ni juncos, ni otras cosas en las dichas lagunas, ni menos puedenlo
hacer en pozos que en ellas, porque los dichos pozos se rescrecian
peligrosamente después que se hinchan las dichas lagunas, so pena que el que
echare la dicha madera incurra en pena de seiscientos maravedís y el que echare
sarmientos, o juncos, o vencejos, o otras cosas semejantes [Fol. 24r], o lavare
paños o mieses incurra en pena de sesenta maravedís por cada uez y el que [lo]
hiziere [en] pozos incurra en pena de seiscientos maravedís. Otrosí, porque del beber de los ganados
menudos, ansí como puercos, y ouejas, y carneros, y cabras dañan las dichas
lagunas, hordenaron e mandaron que agora, e de aquí adelante, ninguna persona
sea osado de dar agua en las dichas lagunas a puercos, ni carneros, ni ouejas,
ni cabras, ni borregos, y el que lo contrario hiziere; si fuere rebaño de cada
caveça sesenta maravedís; e si no fuere rebaño de cada caveça dos maravedís por
cada vez (Miranda, 2003:
104. Transcripción recogida del autor).
A
finales del siglo XIX, encontramos la ley de agua de 1879 que regulaba la construcción
de pozos privados: <<Art. 19. Todo
propietario puede abrir libremente pozos ordinarios para elevar aguas dentro de
sus fincas, aunque con ellos resultasen amenguadas las aguas de sus vecinos.
Deberá sin embargo guardarse la distancia de dos metros entre pozo y pozo
dentro de las poblaciones y de 15 metros en el campo entre la nueva excavación
y los pozos, estanques, fuentes y acequias permanentes de los vecinos. Art. 20.
Para los efectos de esta ley, se entienden que son pozos ordinarios aquellos
que se abren con el exclusivo objetivo de atender al uso doméstico o
necesidades ordinarias de la vida, y en los que no se emplea en los aparatos
para la extracción del agua otro motor que el hombre>> (BOPB. núm.
391. Sábado, 5 de julio de 1879).
El
uso y la conservación de los pozos públicos se encontraba regulado por las
ordenanzas municipales: <<Merecerán
la particular atención de las autoridades como medio de remover las causas
generales de insalubridad: primero, la reparación, limpieza y curso expedito de
los conductos de aguas sucias, de pozos inmundos, sumideros, letrinas,
alcantarillas, arroyos, corrales, patios y albañales. Segundo el continuo y
esmerado curso y aseo de las fuentes, calles, plazas y mercados…>> (BOPB
Núm. 72. lunes, 17 de junio de 1867). Como medida de higiene, en la sesión de
pleno de fecha 15 de abril de 1933, encontramos el requerimiento que hace la
Alcaldía a los dueños de los pozos que venden agua potable, para que pongan
brocales y no permitan sacar agua con cántaros. Concretamente, sabemos que el pozo de la Pepa ya existía a principios
de los años treinta y al dueño de este pozo se le instaba desde la autoridad
municipal para la desinfección o cierre del mismo por haber resultado del
análisis expedido por el Instituto provincial de Higiene de Badajoz, la
presencia en sus aguas del <<bacilo coli en menos de un cc.>>
(Sesión de pleno, 18/02/1933).
Hasta la llegada del agua potable y la
realización de la correspondiente red de distribución para el abastecimiento de
la población, que se llevaría a cabo en los años sesenta, el agua utilizada
para el consumo humano era la de algunos pozos que se encontraban en los
extramuros, como los pozos de
la Pepa, de doña Fuensanta, de la Fuente del Castillejo y Nuevo; además de usarse para beber el
agua de fuentes y pozos de las huertas y fincas: <<Se abrieron varios pozos para facilitar agua potable a ciertos
barrios de la población, tales como el camino de Zalamea, que carecían de ella
a corta distancia>> (Barquero, 1979: 63). La falta de higiene en
estos pozos ocasionaba algunos problemas en la salud de los habitantes de
Quintana de la Serena, como bien nos transmite Casco Arias: <<Todos los años hay una intensa epidemia de
disentería bacilar de mayo a septiembre y se producen numerosos casos de fiebre
tifoidea, sobre todo durante los meses de agosto, septiembre y octubre, que
baja el nivel de agua en los pozos, y, según el teorema de Herzen, la
morbilidad por cada caso de fiebre tifoidea que se produce da cinco
enfermedades más de otra naturaleza>> (Casco Arias, 1961:
267-268).

Hasta estos años (década de los sesenta),
el agua era llevada a las casas en cántaros de barro apoyados sobre el rodete
que se ponían las mujeres sobre la cabeza y, a veces, otro en el cuadril y el
barril colgando. O bien, en las aguaderas de esparto a lomo de caballerías
(asnos y mulas). Nuestros queridos paisanos Diego Rodríguez y Bibiano Carmona
Barquero, han quedado perfectamente plasmada en sus libros esta labor desarrollada
por las mujeres en el acarreo de agua: <<Con
un burro y unas aguaderas y cuatro cántaros al Pozo la Pepa o a la Fuente del
Castillejo, que eran las aguas que se dedicaban a beber. Porque los pozos que
están cerca o dentro del pueblo dan un agua vasta >>
(Rodríguez/Zavala, 1999: 72). <<Entre
las tareas del hogar tenían la de acarrear el agua para beber en casa. Solían
hacerlo con dos cántaros de barro; uno de ellos en la cabeza, donde para
sujertárselo se ponían una rodilla, hecha de listas de tela y el otro cántaro
en el cuadril. Los pozos de agua potable distaban uno o dos kilómetros del
centro del pueblo. Entre los más utilizados estaban: La fuente del Castillejo,
Fuentesanta, el pozo de la Pepa, el de la tía Higinia y el de la lancha hueca,
entre otros. Cada cántaro haría unos 10 litros de agua. Este peso más el del
cántaro en sí mismo, hacían un total de unos 25 kilos que diariamente tenían
que soportar las mujeres de nuestro pueblo>> (Carmona, 2015: 80-81). No
podemos olvidarnos de la figura del aguador que en nuestro pueblo estuvo
representado por la “cuba de agua” que suministraba el agua por las calles.

Otro uso diferente que se hacía en algunos
pozos era el de utilizar su agua para lavar la ropa: <<Un recuerdo a las mujeres /que iban a lavar la ropa, /con
escarchas y con nieves /cubiertas con media toca. /Saliendo al romper el día,
/al frío plantaban cara, /las primeras se ponían /donde el agua estaba clara. /
Frascoluñas y arrazauces, pozo jinojo y la pepa / que la ropa allí lavada
/quedaba como la nieve, /todavía habrá aquí alguna vieja, /que con nostalgias
lo recuerde.>> (Pedro Gómez García. Presidente de la Junta de
Gobierno del Hogar de Pensionistas de Quintana de la Serena. Libro de Feria, 1984). Las mujeres se
dirigían con su cesto cargado de ropa sucia y con el jabón elaborado en las
casas, a base de sosa y aceite usadas. Había quienes se dedicaban a lavar la
ropa de otras casas con lo que ayudaban a sostener la precariedad económica de
sus familias. Uno de estos pozos era el Pozo Hinojo o Jinojo, que estaba
situado en la zona donde actualmente se encuentra el tanatorio. Refiriéndose a
esta labor, Bibiano Carmona Barquero, nos relata en su libro Retazos de mi vida: La Emigración: <<Aparte de este cometido tenían
también que lavar las ropas fuera de casa, en huertas situadas a las afueras
del casco urbano, como la del “Pozo Hinojo”, junto al puente de la carretera de
Villanueva de la Serena a Quintana. También frecuentaban mucho los charcones de
la “Frascoluña” y las tablas de agua del arroyo “Cagancha”. El medio de locomoción era el de ir andando
con el cesto de ropa sucia en la cabeza y en la mano el caldero con el jabón,
hecho en casa con sosa y con la grasa de los animales (el sebo), además de la
merienda para ese día. Estas jóvenes, si tenían suerte y les hacía solo (sobre
todo en invierno), recogían la ropa ya seca que, antes, habían tendido en la
hierba, canchales o alambrada. Pero si el tiempo no acompañaba, la tenían que
recoger mojada con el consiguiente peso en sus cabezas, como es de
comprender>> (Carmona, 2015: 81-82).
Cuando se rompía la cuerda, se destrababa o caía por alguna causa el cubo y quedaba en el fondo del pozo, se utilizaban las rastras para sacarlo. Éstas consistían en una serie de ganchos de hierro que, atadas a una cuerda, se introducían hasta el fondo hasta que se conseguía enganchar el cubo.

Hasta
la llegada de la potabilización del agua, en algunas casas existían unos
dispositivos que se utilizaban para filtrar el agua: eran los conocidos
depuradores Sinaí. El depósito, situado en la parte superior y provisto de una
tapa, se llenaba de agua y ésta por decantación iba pasando por una serie de
depósitos que contenían diversos materiales filtrantes, hasta llegar a la parte
inferior donde se disponía de un grifo para sacar el agua. Todo el conjunto,
dividido en varias piezas, se sostenía sobre un pie o pedestal del mismo
material cerámico.
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La llegada del agua potable a Quintana de la Serena llegaría siendo alcalde don Carlos de la Cruz Barquero (Casco Arias, 1961: 190). Todavía, en los primeros años de la década de los sesenta no se disponía de ella en las casas y vemos como hasta 1962 no comienzan las obras de captación de aguas para el abastecimiento. En el diario Hoy de 28 noviembre de 1962, se daba la noticia: <<Han empezado las obras de captación de agua con destino al abastecimiento de la población>>. Demasiado retraso, si tenemos en cuenta de que esa necesidad de abastecer de agua potable a la población ya se había iniciado durante el gobierno de la Segunda República en 1931: <<Durante el corto periodo de la Segunda República […] Quedó pendiente de resolución el expediente de la traída de agua de la fuente del Castro. El ingeniero don Víctor Villa enviado por la Diputación Provincial, fue el que comenzó los estudios del proyecto>> (Barquero, 1979: 63). En la sesión de pleno celebrada el 16 de julio de 1931: <<1º. Que se solicite de la Exma. Diputación provincial de Badajoz conceda a este Ayuntamiento subvención que crea suficiente para las obras de abastecimiento de aguas potables para esta población y que el estudio y proyecto se haga por cuenta de la misma, y caso que la subvención que conceda no sea suficiente para llevar a efecto aquellas, se solicite del Ministerio de Fomento la subvención a que refiere la letra B del artículo 6º del R. D. de 9 de junio de 1925 y R. O. de 20 de julio de igual año haciéndose constar que el presupuesto total de estas obras no excederá de 160.000 pesetas, por estar los manantiales a menos de 2 kilómetros de la población>>.
De aquella época nos queda el antiguo depósito de agua de la Frascoluña y el recuerdo plasmado en algunas fotografías, de aquellas fuentes públicas que se construyeron en diversos lugares de la población. Estos lugares se convirtieron, como antaño lo habían sido los pozos, en punto de encuentro y espacio como forma de socialización de los vecinos de las calles donde se ubicaban. Lamentablemente, a excepción de la que se conserva en las antiguas escuelas de la Ermita, todas fueron desmanteladas al haber perdido su funcionalidad originaria.
I.2.1. Toponimia
En
toponimia, al hablar por ejemplo del Pozo
de la Pepa, podríamos decir que se trata de un hidrónimo o hidrotopónimo con
la voz ‘pozo’ designando el nombre de propietario en forma familiar o
hipocorística. Pero el Pozo de la Pepa, como otros pozos diseminados por los
alrededores del pueblo tienen, al menos para los vecinos de Quintana, algo más
que su nombre y su mera funcionalidad: son poseedores de la historia, las
vivencias y el recuerdo de aquellas familias que los regentaron y se
sustentaron, en parte, de sus aguas; y las de aquellas otras familias que se
sirvieron de ellas para su sustento vital, pues hubo años en los que había que
acarrear el agua en cántaros para llenar la tinaja. ¡Vamos a por agua al pozo
la Pepa!, se decía en aquellos años anteriores a los del desarrollismo
franquista protagonizado por los llamados tecnócratas que por medio del
conocido Plan de Estabilización de 1959 y los planes de Desarrollo Económico y
Social, traerían, por fin, el agua a nuestro pueblo. Y, por cierto, de lo que
ya se hablaba en tiempos de la República de los años treinta: en la sesión
celebrada el 16 de julio de 1931 y siendo alcalde Tomás Aquino Barquero
Barquero, se acordaba sobre el abastecimiento de agua potable lo siguiente: <<Que se solicite de la Excma.
Diputación provincial de Badajoz conceda a este Ayuntamiento subvención que
crea suficiente para las obras de abastecimiento de aguas potables para esta
población…>>. Como sabemos, el atraso sufrido después de la guerra
civil de 1936-1939 y la posterior dictadura de Franco, ocasionaría la
paralización de este y otros proyectos que se fraguaron durante la Segunda
República en nuestro pueblo, tales como el matadero municipal, el abastecimiento de agua potable, la biblioteca municipal, las escuelas de la Ermita; así como los servicios de correos y teléfono. Algunos de estos incluso con anterioridad, como la propuesta de petición a la Dirección General de Comunicaciones de una estafeta de correos de primera categoría (Acta sesión 6/12/1929). Del mismo modo, ya se hablaba de la construcción del matadero en 1930, cuando Pascual Gómez-Coronado Martín, ofrecía los terrenos de su fábrica de curtidos <<por si el Ayuntamiento puede adaptarla a Matadero>> (Acta de la sesión, 25/08/1930).
La
voz ‘pozo’ es frecuente en la toponimia de Quintana de la Serena, por el mismo
motivo aludido al principio sobre los numerosos pozos que se abrieron para
regar las huertas existentes en los alrededores de la población. Así tenemos los
nombres de lugares usando la palabra pozo y sus derivados. Aludiendo a la
calidad de las aguas, como Pozo Dulce.
Apareciendo el propietario o poseedor, encontramos Pozo de la Pepa, Pozo de don
Diego, Pozo de María Núñez, Pozo de Juan Blázquez, Pozo de Juan Blanco, Pozo de Juan del Río, Pozo de Miranda, Pozo el Tío Genaro, Pozo
Patarro, Pozo Moreno, Pozo del Piojo. Asociados a la voz
‘fuente’, como Pozo de Fuente Santa, Pozo de Fuensanta o de Doña Fuensanta, Pozo de la
Fuente de los Castillejos. Haciendo referencia al momento de su
construcción, como Pozo Nuevo, Pozo de la República. Asociados a
fitónimos, como Pozo de la Higuera, Pozo de las Adelfas, Pozo Hinojo. Con referencias étnicas o
religiosas, como Pozo del Moro, Pozo de Fuente Santa, Pozo de las Cruces. Por el lugar donde
se encuentran: Pozo del Pilar, Pozo de la Perdición. En
forma diminutiva, como Pocillo del Medio,
Pocillo de Tena, Pocico, Los Pocicos.
Señalando yacimientos arqueológicos, como Pozo
de Tesoro, Pozo del Hornillo, Pozo de la Casería. Otros, como Pozo Menea. Derivados de pozo, como Los Pozuelos, Las Pocetas. En forma diminutiva, Los Pocitos, Pocicos, Los Pozuelos. Otros: Pozo de las Norias, Pozo de la Coracera…
Pozo Airón
En la entrada `pozo’ consultada de la Gran Enciclopedia de Extremadura,
t, VIII, p. 170, aparece Quintana de la Serena como uno de los lugares donde
existe el topónimo, junto con Campanario, Don Benito y otras localidades. Sin
embargo, en Los nombres de La Serena de Antonio Mª. Castaño Fernández no lo
encontramos: <<Un modelo peculiar es el llamado pozo airón. Según textos antiguos, se trata de un tipo de tradición
morisca, excavado a gran profundidad o con el fin de recoger aguas llovedizas.
Según tradiciones legendarias, el llamado airón
era un pozo sin fondo, en el que lo que caía no volvía a ser encontrado.
Otras versiones aseguraban que de ellos, dada su enorme profundidad, salían
bocanadas de aire, de donde derivaría su nombre. El topónimo no es regional,
pues pozos bajo esta denominación se nombran en Cuenca, Málaga, Granada y otros
lugares. En Extremadura existieron pozos llamados Airón, en Almendralejo, Don
Benito, Campanario, Quintana de la Serena, Fuente del Maestre y otras
localidades.>> (Gran Enciclopedia de Extremadura, t. VIII, p. 170).
Pozo de las Adelfas
Recogido
por Castaño Fernández, aludiendo “al paisaje circundante”. <<Esta voz de
raigambre árabe-hispánica… El Pozo de las Adelfas>> (Castaño
Fdez.,1998:91-92,194). En Hijovejo. <<APC.Quintana. Pedro Miguel Flores,
1738: “e Hijo Bejo pozo de las adelfas”, f. 9>> (Castaño Fdez., 1998:).
<<Audiencia de Cáceres. PJC. RP., 1842. “Pozo de las adelfas”>>
(BOP 01/01/1871).
Pozo Dulce
Aludiendo a la calidad de sus aguas. Pozo Dulce (Castaño Fdez., 1998: 91). De
la existencia de este pozo, que era “del común” y “denominado Dulce”, tenemos
constancia en el extracto de los acuerdos tomados por la corporación municipal
en el mes de junio de 1890; en la sesión ordinaria del día 8, se acuerda:
<<Que con arreglo al capítulo y artículo correspondiente del vigente
presupuesto se le abone á Francisco Fortuna Romero 18 pesetas invertidas en la
limpieza del pozo del común denominado Dulce>> (BOP. 29/09/1890). <<Audiencia
de Cáceres. PJC. RP., 1774. “Pozo Dulce”>> (BOP. 18/09/1870).
Nombre
antiguo de la actual Plaza de Extremadura, que tomaba el nombre por la
existencia de un pozo. <<Antiguamente había un pozo en el
centro de la Plaza, al que llamaban del Pozo Dulce, y que le da su nombre, y
ahora está enterrado, bajo el adoquinado. La Plaza del Pozo Dulce. ¡Agua oculta
que llora!, como en el verso que dedica a Granada, Manuel Machado. Dicen los
viejos que, en aquel pozo hacían parada las carretas que iban, desde
Campanario, al Santísimo Cristo de Zalamea y mientras las caballerías
abrevaban, las lindas rapazas de Campanario, alegraban la Plaza, con sus
canciones y sus bandurrias…>> (Martín J. Tena Sánchez: "La
ventana de mi casa", L F 1969). En dicha plaza podemos ver hoy una
construcción en granito a modo de simulacro que nos recuerda la existencia del pozo
que daba nombre a la calle, con una placa en recuerdo de Manuel Romero,
arquitecto técnico del Ayuntamiento de Quintana de la Serena.
Pozo de la Higuera
<<Una
finca rústica en el término de Quintana de la Serena, al sitio Pozo de la
Higuera […] Este, Josefa Moreno Garmendia y Condesa viuda de Darnius>>
(BOP 09/04/1954).
Pocillo del Medio
Adjudicación
de fincas para el aprovechamiento de yerbas y pastos realizada por la Dirección
general de Propiedades y Derechos del Estado: <<…al sitio Pocillo del
Medio>> (BOP 30/10/1885).
Pozo de la Pepa
Se
accede por el camino de Meca que sale
desde la actual plaza de la Concordia
y girando hacia el cerro Travieso nos
apartamos por una pequeña vereda que pasa junto a una antigua era y nos
adentramos en una huerta en la que todavía podemos ver el pozo de la Pepa. A este pozo se acudía para llenar los cántaros de
barro o de lata que eran transportados por las mujeres, a veces, “uno en la
cabeza, otro en el cuadril, y el barril colgando”, o en las aguaderas
transportadas por caballerías, a sus respectivas viviendas para su
abastecimiento como agua de beber, por la cual había que pagar: <<[…] por el cántaro pequeño que
llevaban las crías una perrilla y por los
grandes de las mujeres una perra gorda, por el barril no cobraban y por los
cántaros de lata el doble (2 perras gordas); los últimos años subieron y por el
grande de lata se cobraba dos reales>>> (“El Pozo de la Pepa”.
Jmarisanchez. Cosasdequintana.@Quintanejos.
También nos contaba una nieta de las
personas que tuvieron arrendada aquella huerta, posiblemente, desde los años 40
a los 70, conocidos por el tío Pedro y la tía Ana, que parte del dinero cobrado
por el agua lo invertían el cuidar el pozo para mantenerlo limpio. Por el
cántaro pequeño cobraban una perrilla y por los grandes una perra gorda. Por
los cántaros de lata cobraban el doble, es decir, dos perras gorda. En la parte
superior de los arcos de hierro que sostienen las carruchas, tiene las
iniciales “R R” que corresponden a Reyes Rodríguez, que fue quien mandó
construir los brocales cuando regresó de América tras la Gran Depresión o
crisis de 1929. Al dueño de este pozo se le instaba desde la autoridad
municipal para la desinfección o cierre del mismo por haber resultado del
análisis expedido por el Instituto provincial de Higiene de Badajoz, la
presencia en sus aguas del <<bacilo
coli en menos de un cc.>> (Sesión de pleno, 18/02/1933).
Pozo de la Perdicíón
En la sesión de pleno de fecha 1 de julio 1949, se habla de este pozo como
suministrador de aguas al matadero municipal: <<… se dio cuenta del estado en que se encuentra el Matadero
Municipal el cual está privado del servicio de aguas que necesita debido a la
rotura de la cañería y de la rueda que existía para la saca de agua….Que
mientras tanto se solicite –digo- que se gestione con el industrial Don José
Sánchez Miranda propietario de la fábrica de curtidos contigua al Matadero el
suministro diario de agua que haga falta temporalmente y hasta que el
Ayuntamiento resuelva definitivamente el modo de atender suficientemente a este
servicio…para llevar el agua al matadero del pozo municipal existente en la
Perdición frente a dicha dependencia.>> (Actas pleno Ayuntamiento de Quintana de la Serena).
Pozo de la República
Aún
podemos ver la existencia de este pozo ubicado en la Cañada Real Leonesa
Oriental y que fue construido durante la Segunda República (5). Sería el mismo
al que se refiere en el acuerdo el Acta de Pleno de 31 de septiembre de 1931, como
<<en la Lancha Hueca>>: <<propuesta de apertura o construcción
de un pozo en la Plaza de Groizard y otro en la Lancha Hueca y arreglo de la
fuente de los Picapedreros>>.

Fotos: Pozo de la República y Pozo de la Pepa
Pozo del Moro
La
voz ‘moro’ puede aludir a la presencia musulmana, aunque en ocasiones se
utiliza para atribuir antigüedad ‘tiempos de moros’. Recogido por Castaño
Fernández en su estudio sobre los topónimos de la comarca de La Serena: <<Son muchos los topónimos en los que
la voz ‘moro’ está presente y sus significados pueden ser variados, desde una
alusión racial, a un apodo, una elevación del terreno o la existencia de restos
de construcciones recordemos que muchas veces se habla de algo antiguo como ´de
tiempos de moros`>> (Castaño Fdez., 1998: 34, 37, 91, 92, 272). Se
encuentra en la Pared Vendida: <<…existen
piedras labradas y sepulturas esculpidas en la roca, como las gemelas que hay
en “La Pared” cerca del Pozo del Moro, que son paralelas y con huecos adecuados
para la cabeza y para los pies>> (Casco Arias, 1961: 77).
Pozo Moreno
Con
el nombre de su propietario. <<Los propietarios aparecen también con su
nombre en aposición a ‘pozo’, presumiblemente por caída de preposición>>
(Castaño Fdez., 1998: 91, 265). <<APC. Quintana. Diego Fernández de los
Ríos, 1680: “hera de las matas baldio de las siete villas al sitio del pozo
moreno”, f. 101>> (Castaño Fdez., 1998: 224). Recogido en su apartado de
apodos: <<Bastantes se refieren al pelo de las personas y su color: …
Pozo Moreno>> (Castaño Fdez., 1998: 262-26). <<Audiencia de
Cáceres. PJC. RP., 1774. “Pozo moreno”>> (BOP 18/09/1870). También:
Camino Pozo Moreno (BOP 15/05/1925).
Pozo del Tesoro
Se encuentra en el paraje de
Hijovejo: <<También junto al
Yacimiento Arqueológico de Hijovejo han aparecido numerosos restos
arquitectónicos labrados en granito o bien en mármol, entre ellos un prisma de
granito “Gris Quintana” con los genitales masculinos gravados en bajo relieve
en uno de sus lados. Asimismo,
varias columnas y antiguas cimentaciones aprovechadas por el actual propietario
para la edificación de la vivienda, y un gran pozo empedrado, que es conocido
en la localidad como “El Pozo del Tesoro”.
Todo lo cual denota cierta suntuosidad, que contrasta con la austeridad de
las instalaciones del recinto fortificado, por lo que muy bien podría tratarse
de la residencia señorial de esta fortificación, cuando se transformó en
“villa” (León y Carmona, 2006: 12- 13).
Pozo de las Escuelas de la
Carretera
En
las escuelas de la Carretera se construiría un pozo al principio de los años
treinta y al que posteriormente se le añadiría una noria: <<3º. Que por administración municipal se abra un pozo en el
campo del grupo escolar de graduadas para el servicio del mismo, girando su
importe de su capítulo y consignación expresa en el presupuesto extraordinario
votado para estas obras>> (Acta de Pleno, 13 de mayo de 1931). En el
año 1985, mientras se reparaban los falsos techos de la planta baja, <<se tapó el pozo-noria>>
(Manzano, 2024: 163) que se encontraba en el patio de las Escuelas de la
Carretera.
Pozo Nuevo
Se
hizo un pozo en la zona del Silo que serviría como abrevadero para el ganado
que concurría al rodeo durante los días de feria.
Pocillo de Tena
<<Audiencia
de Cáceres. PJC. RP., 1845. “Pocillo de Tena”>> (BOP 04/01/1871).
Pozos en los Baños de
Borrachera
También
encontramos dentro del término municipal y en terrenos ya muy alejados de la
población aguas con característica terapéuticas como son los conocidos Baños de
Borrachera: <<… en la vertiente norte de la cordillera de
Cantalcuco hay manantiales de aguas minerales de acción terapéutica; su
composición química no ha sido investigada, pero es probable que sean ferruginosas-bicarbonatadas
y sulfatado-cálcicas con alguna radiactividad, ya que sus efectos sobre el
organismo son conocidos actuando como hematopoyéticas, tónicas, estimulantes de
las secreciones internas oxirreductoras, estimulantes del metabolismo y antiflogísticas>>
(Casco Arias, 1961:
267-268).
Pozo
del Pilar
Situado en el parque de la plaza de Hernán
Cortés. Antiguamente servía para surtir de agua al pilar que hubo en esta plaza
y que se utilizaba como abrevadero para el ganado: << que
durante los tres días de rodeo en la feria próxima se llene el Pilar de agua
del pozo contiguo sito en la Plaza de Hernán Cortés en beneficio de los ganados
de los feriantes …>> (Acta
de Pleno, 30 julio 1931). Sobre este pozo se alude a su inseguridad y
construcción en la sesión de pleno del 22 de octubre de 1931, tal y como queda
reflejado en el acta correspondiente: <<1º
Atento al voto particular verbal del Concejal D. Juan Ferreira Hidalgo, sobre
la inseguridad que cree tiene el pozo abierto en el Parque que está en construcción,
se acuerda tomarlo en consideración>>.Posteriormente serviría para regar el suelo
de tierra del parque: <<El Concejal
Sr. Martín propone que durante los tres días de rodeo en la feria próxima se
llene el Pilar de agua del pozo contiguo sito en la Plaza de Hernán Cortés en
beneficio de los ganados de los feriantes>> (acta de pleno de fecha 30/julio/1931).
Pozo
de la plaza de Groizard
<<propuesta y aprobación de la
construcción de un parque en la plaza de Groizard>> (Acta de Pleno,
31 septiembre 1931).
Pozo
de las Cruces
En
los acuerdos de la sesión de pleno del Ayuntamiento celebrada con fecha 24 de noviembre
de1932, se indica: <<5º A petición
del Sr. Ferreira acuerda el Pleno se tape en obra el pozo de las Cruces porque
acusa peligro>>.
Pozo
de la Cacería
En
el acta de pleno de fecha 23 de marzo de 1933, queda reflejado el acuerdo
siguiente: <<El Concejal Sr. López,
interesa que por peritos se reconozca el pozo público situado en la calle de
Cacería, hoy Capitán Galán, para que informen si es factible ahondarse el
objeto de utilizar sus aguas por el vecindario>>.
Pozo de los
Cortinales
Aludiendo al lugar donde se
encuentra. Lo encontramos en Croquis Itinerario número 4 de los Trabajos
topográficos del Instituto Geográfico y Estadístico. Libro uno, página 15, en
Quintana de la Serena (Badajoz), Diputación Provincial de Badajoz.
Pozo de la Casería
En La Hoja y próximo al Hornillo, se encuentra el Pozo de la Casería (SIGPAC).
Pozo del Hornillo
Sufijo
diminutivo –illo. “Pozo Nuevo del Hornillo” (SIGPAC). <<Continuando
el camino real hacia Badija, El Pozo del Hornillo, la vía del tren y El Pozo
del Piojo…>> (Chacón, 2011: 148). <<En
el pozo del Hornillo, en la hondonada de una sierra cercana, con agua fina y
abundante para regar la fértil huerta que, años tras años, se sembraba allí… (Ibidem, 426).
Pozo del Piojo
Aunque se encuentra fuera del término municipal de Quintana de la Serena, encontramos varias referencias en las novelas de Juan Antonio Chacón:
[…]
en pos del silencioso espacio de la Senda del Rey y del Pozo del Piojo, en el principio del largo camino hacia la población
siberiana de Talarrubias (Chacón, 2011: 181).
[…] siguiendo hacia la vía del tren y, una
vez cruzada, todavía tenían el largo recorrido de una legua, por el camino de
Talarrubias y el pozo del piojo,
aunque ellos, preferían trochar a campo abierto hasta estar bien metidos en la
serena, término municipal de Castuera –de ahí que el cadáver se lo llevaran
allí-, que es en el lugar en el que ellos se desenvolvían mejor, con el dramático
fin de la vida de su querido compañero y amigo Antonio Medrano, hijo del
fallecido Raimundo y de Visitación, la vitoriana (Chacón,
2012: 236).
I.2.2. FUENTES
Elementos
tradicionales incluidos en el paisaje rural dentro de esa arquitectura del agua
de la que hablábamos, y que sirvieron de abastecimiento para arrieros,
hortelanos, pastores y sus ganados. A partir de finales del siglo XVIII, se
habla de la existencia de cinco fuentes: <<También
dispone de un pilar dentro del pueblo, y las personas, de cinco fuentes>>
(Agúndez,1791); <<No sirviendo sino
para los ganados 5 fuentes y un pilar que hay dentro de ella>>
(Madoz,1849). Las fuentes de la Sierra, la Jesa, la Hoja, la Reyerta, Hijovejo…
Aquellas que antaño saciaron la sed de pastores y ganados. Manantiales de agua
que desde tiempos inmemoriales abastecieron poblados túrdulos y asentamientos
romanos. Hasta tiempos no muy lejanos formaron parte de la actividad humana en
el campo facilitando una disposición de agua de forma permanente. Hoy,
desaparecidas entre las zarzas, derruidas por el desuso o eliminadas por
diversas actuaciones. Su estructura podía variar desde las más simples con una
oquedad en el propio terreno donde se acumulaba el agua, hasta las tratadas con
la realización de una sencilla obra de fábrica, dotándola incluso de elementos
que sirvieran para dar de beber al ganado.
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Fuente de la Cabra
I.2.3 Toponimia
Toponimia
La toponimia refleja la presencia de
fuentes en diferentes lugares del término municipal, tanto en la zona de sierra,
donde las características geológicas facilitan su aparición (Fuente del
Castro), como en zonas integradas en el batolito granítico (Fuente de los Picas).
Bien con el simple apelativo de ‘fuente’, como: La Fuente, Las Fuentes; bien
con sus derivados, como Fontilla, Fuentezuela, Fuentecilla. Añadiendo el
apelativo del lugar donde se encuentran, como: Fuente de San José, Fuente de
Meca, Fuente del Castro, Fuente de la Mata, Fuente del Resquicio, Fuente de la
Cuerda Chica, Fuente de la Cuerda Gorda, etc... O bien haciendo referencia a un
elemento próximo a ellas, como: Fuente de la Era, Fuente del Toril, Fuente del
Canchal, Fuente de la Cañada (Fuente del Granado y Fuente del Canchal), Fuente
de la Noria, Fuente de los Picas o Picapedreros. Con referencia a poseedores o
dueños de la finca en la que se hallan, como: Fuente de Bartolillo, Fuente de
Fernando Alonso, Fuente de Dámaso, Fuente de Canene, Fuente de don Polonio,
Fuente del Mudo, Fuente de Quico Simón, Fuente Fernando. Aludiendo a especies
vegetales, como: Fuente del Manzano, Fuente del Granado, Fuente del Carrasco. O
bien a especies animales, como: Fuente de la Cabra, Fuente de los Pajaritos. En
composición con elementos religiosos: Fuente de la Cruz, Fuente del Cura,
Fuente Santa, Fuensanta; y otros elementos, como: Fuente Barreña, Fuente
Quemada, Fuente de la Triza, Fuente del Castillejo, Fuente la Guarda...
La existencia de estas fuentes y otros
manantiales cuya calidad de agua era apropiada para surtir de agua potable a la
población, proyecto llevado a cabo a partir de finales de la década de los
cincuenta. La Corporación municipal en sesión de pleno celebrada el día 18 de
julio de 1957, proponía: <<la utilización de las aguas del manantial “El
Naranjal”, propiedad de Juan Barquero e Hidalgo-Barquero, “El Castro”,
propiedad de D. Pedro Casasayas Murillo y Herederos de Pascual Gómez-Coronado
Martín, “Valdevíbora”, propiedad de doña Carmen Sánchez Nogales, “El Pepinero”,
propiedad de Pascual Hidalgo Gómez y hermano, “Meca”, propiedad de doña
Francisca Godoy Caderón de la Barca; “Fuente del Mudo”, propiedad de D. Alejandro
Barquero Gómez-Coronado>>.
Referencias
a la toponimia
La
Fuente
(Castaño
Fdez., 1998: 93,236). <<Audiencia de Cáceres. Partido judicial de
Castuera. Registro de la propiedad, 1774. “Fuente”>> (BOP 20/09/1870).
Las
Fuentes
<<APC.
Quintana. Fernando Sanchez, 1708: “al sitio de las fuentes”, f. 8>>
(Castaño Fernández, 1988: 93).
Fontilla
Sufijo diminutivo –illa. De
la voz ´fuente`. <<… el sustantivo solo y con morfema diminutivo… El
étimo FONS se nos muestra generalmente con la solución ´fuente’ >>
(Castaño Fernández, 1998: 92, 93).
Fuentezuela
Sufijo diminutivo –uela. En el
trazado de la Cañada Real Leonesa Oriental, entre La Atalaya y El Gibujillo o
Piloncillo.
Fuensanta
Con el adjetivo ´santa`
acompañando a ´fuente` (Castaño Fernández, 1998: 94). También: casa Fuensanta y
noria Fuensanta, a ambos lados del arroyo de la Mata a la altura de la
carretera de Campanario, pasando por allí el camino de la Coronada o camino de
la Fuente de los Castillejos.
Fuentecilla
Sufijo diminutivo –illa-.
<<Audiencia de Cáceres. Partido judicial de Castuera. Registro de la
propiedad, 1831. “Fuentecilla”>> (BOP 15/10/1870). Se encuentra en La
Hoja, por el camino de Campanario.
Fuente
del Banero
Se encuentra en desuso como
la mayoría y tapada de zarzas.
Fuente
de Bartolillo: sufijo
diminutivo –illo. <<Audiencia de Cáceres. PJC. RP., 1842. “Fuente de
Bartolillo”>> (BOP 01/01/1871).
Fuente
de los Bravos: se
encuentra cegada de piedras.
Fuente
de la Cabra: se encuentra
en la Hoja, al lado del camino Fuente de
la Cabra.
Fuente
de Canene
Por el camino de San José,
frente al cortijo de Canene, o cogiendo el camino que pasa por los Bravos,
antes de llegar al de San José a mano derecha donde hay unos charcos grandes
hoy secos (Gregorio Nogales).
Fuente
de la Cañada
Denominada también Fuente del Granado y Fuente del Canchal, conforme figura en
la narración que de la misma hace Juan Antonio Chacón en su libro El dañino soplo del solano: <<…el viento que sube del desierto y
que, metiéndose por el este, se transforma en puro y duro solano, con
indudables propiedades para ser capaz incluso de secar las fuentes; y hasta el
manantial de la cañada, lo había agotado en alguna ocasión, sobre todo en esas
temporadas de la avanzada primavera, con poco agua caída en el invierno y que,
en cuanto persistía una semana, la fuente del granado, del canchal y de la
cañada, que con todos esos nombres lo conocíamos, se quedaba sin gota de
agua…>> (Chacón, 2012: 403).
Fuente
del Carrasco
<<Audiencia de
Cáceres. PJC. RP., 1843. “Fuente del Carrasco”>> (BOP 16/10/1870);
<<1854. “Fuente de Carrasco”>> (BOP 27/01/1871).
Fuente
del Castillejo
El pozo de la Fuente del
Castillejo, posiblemente en sus orígenes una de aquellas cinco fuentes que se
mencionan a partir del siglo XVIII. <<Con
un burro y unas aguaderas y cuatro cántaros al Pozo la Pepa o a la Fuente del
Castillejo, que eran las aguas que se dedicaban a beber. Porque los pozos que
están cerca o dentro del pueblo dan un agua vasta>>
(Rodríguez/Zavala, 1999: 72).
Fuente
del Castro
Tomás de Aquino Barquero, en
el capítulo dedicado a la “Gestión administrativa del Ayuntamiento”, en los
primeros años de la Segunda República, se refiere a la Fuente del Castro como
lugar de captación de aguas potables que suministrarían a la población,
quedando <<pendiente de resolución
el expediente de la traída de agua de la fuente del Castro. El ingeniero don
Víctor Villa enviado por la Diputación Provincial, fue el que comenzó los
estudios del proyecto>> (Barquero, 1979: 63). Esta afirmación de Tomás
de Aquino Barquero queda corroborada por el acuerdo reflejado en el Acta de
Pleno celebrada el día 16 de julio de 1931: <<1ºQue
se solicite de la Exma. Diputación provincial de Badajoz concedas a este
Ayuntamiento subvención que crea suficiente para las obras de abastecimiento de
aguas potables para esta población y que
el estudio y proyecto se haga por cuenta de la misma, y caso que la subvención
que conceda no sea suficiente para llevar a efecto aquellas, se solicite del
Ministerio de Fomento la subvención a que refiere la letra B del artículo 6º
del R. D. de 9 de junio de 1925 y R. O. de 20 de julio de igual año haciéndose
constar que el presupuesto total de estas obras no excederá de 160.000 pesetas,
por estar los manantiales a menos de 2 kilómetros de la población….>>.
Pero no sería hasta 1958, cuando se proyecta la captación de aguas para el
abastecimiento de la población, entre otros manantiales en el denominado El
Castro: <<Información pública del proyecto de captación de aguas para
abastecimiento de Quintana de la Serena (Badajoz) […] Se trata de la ejecución
de cinco obras análogas, consistentes cada una de ellas en asentar
sucesivamente en los cinco manantiales existentes y que se denominan El Castro
[…] tomando el nombre de la finca del sitio en que afloran, una caseta>>
(BOP 05/12/1958. Confederación Hidrográfica del Guadiana). <<1º.-Tachón
denominado Valdevíboras o Fuente del Castro>> (H.B.G. 2001). Adjudicación
de fincas para aprovechamientos por parte de la Dirección general de
Propiedades y Derechos del Estado: <<Fuente del Castro>> (BOP
28/10/1985). Ídem: <<igual aprovechamiento en Fuente del Castro>>
(BOP 10/11/1885).
Fuente
de la Cruz
Posiblemente fue el nombre
más antiguo de la actual calle Miguel Barquero, a la que también se llamó
calleja del Cura. Y callejilla del Cura, la travesía a esta calle. <<APC.
Quintana. F. García Cuadrado, 1765: “Fuente y Arroyo de la Cruz”, f. 15; Diego
Fernández de los Ríos, 1675: “Sitio Fuente de la Cruz”, f. 23 y 30>>
(Castaño Fernández,1998: 95, 248). <<Audiencia de Cáceres. Partido judicial
de Castuera. Registro de la propiedad, 1771. “Fuente de la Cruz”>> (BOP
02/09/1870). Ídem, 1776. Linderos, Capellanía de José Caballero (BOP
12/10/1870). También, camino de la Fuente
de la Cruz: <<Ayuntamiento (camino de la Fuente de la Cruz)>>
(BOP 06/08/1959). Fuente de la Cuerda Chica.
Fuente
del Cura
<<Audiencia de
Cáceres. Partido judicial de Castuera. Registro de la propiedad, 1773. “Fuentes
del Cura”>> (BOP 02/09/1870).
Fuente
de Dámaso
<<Una finca rústica en
el término de Quintana de la Serena, al sitio Fuente de Dámaso>> (BOP
08/04/1954); <<Al sitio, Fuente Dámaso>> (BOP
23/04/1960).<<Una finca rústica en el término de Quintana de la Serena,
sita en el paraje Fuente Dámaso […] cuyos linderos […] Sur, Camino de la
Zarza>> (BOP 22/04/1954).<<Una finca rústica en el término de
Quintana, al sitio Fuente Dámaso>> (BOP 06/08/1959).
Fuente
Fernando
Adjudicación de fincas para
aprovechamientos por parte de la Dirección general de Propiedades y Derechos
del Estado: <<…igual aprovechamiento en Fuente Fernando>> (BOP
16/12/1985).
Fuente
de Fernando Alonso
<<Tachón llamado
trampales de la Fuente de Fernando Alonso>> (H.B.G. 2001). <<Una
parcela de terreno en término de Quintana de la Serena en el paraje Fuente de
Fernando Alonso>> (BOP 04/11/1959).Fuente
de la Guarda
Se encuentra junto al camino
del Valle de la Serena a La Guarda, entre éste y Las Benitas y junto al arroyo
de los Garzos. Es cuadrada de unos dos metros y medio de profundidad, teniendo
un chorro de agua continuo lo mismo en invierno que verano, con un tubo de unos
tres metros soterrado desembocando dicho tubo unas pilas de cantería donde pasa
el agua de unas a otras (Victoriano Garcia). <<6º.- Tachón denominado
Sierra del Medio y Fuente de la Guarda>> (H.B.G. 2001.). <<Audiencia
de Cáceres. PJC. RP. 1861. “Fuente de la Guarda”>> (BOP
04/05/187.Adjudicación de fincas para aprovechamientos por parte de la
Dirección general de Propiedades y Derechos del Estado: <<Fuente de la
Guarda>>;.<<…un terreno en Fuente de la Guardia>> (BOP
28/10/1985). El día 20 de febrero se producía el robo de varios objetos y
enseres domésticos del cortijo de don Alejandro Barquero situado en la finca
Fuente la Guarda: <<Robo de enseres en un cortijo. Robados en la casa de
campo enclavada en la finca <<Fuente la Guarda>>; término municipal
de Quintana de la Serena y propiedad de Don Alejandro Barquero, cuyo hecho se
notó en la noche del 20 del actual. Efectos que se citan: Seis tazas de china
con un barco de vela pintado en el centro, la parte baja de color ceniza y la
alta color canela. Un portaleche de porcelana colorado, de cabida unos cinco
litros, el cual se encontraba lleno de miel. Dos vasos de cristal para agua, y
un despertador cuadrado, de música, que toca las Sevillanas>> (BOP
02/02/1934).
Fuente
de la Gorgorita
Se encuentra en la ladera de
la sierra de los Estendijones, por la parte que mira hacia la Cueva del Ciervo,
próxima a la fuente de los Pajaritos y el cortijo de Silverio “Quicobruto”.
Fuente
del Manzano
Adjudicación de fincas para
aprovechamientos por parte de la Dirección general de Propiedades y Derechos
del Estado: <<…otro terreno en Fuente del Manzano>> (BOP
11/11/1985).
Fuente
de la Mata: En la margen
derecha de la carretera que va a Campanario, junto a la cuneta y pasando el
puente del arroyo de la Mata, había una pequeña fuente que desapareció con el
último ensanchamiento realizado en dicha carretera.
Fuente
de Meca
Adjudicación de fincas para
aprovechamientos por parte de la Dirección general de Propiedades y Derechos
del Estado: <<Fuente de Meca>> (BOP 28/10/1985).
Fuente
del Mudo
Este manantial sería visto
como una de las soluciones al creciente problema de abastecimiento de agua en
el que se encontraba la población de Quintana de la Serena a los pocos años de
su realización durante la década de los sesenta del siglo pasado. Lo cual queda
reflejado en el acta de la Sesión de Pleno celebrada el día 6 de agosto de
1967: <<…con vista a la solución definitiva de este problema, se había
dispuesto la investigación del manantial denominado “Fuente del Mudo” al sitio
“Arroyo de las Mimbres” de este término municipal propiedad del vecino de esta
villa don Sebastián Barquero Ortiz…>> (Archivo Digital de la Diputación
Provincial de Badajoz).
Aparece, como la anterior,
en mapa del SGE. Castuera E. 1:50000 y muy cerca de la Fuente de los Pajaritos,
en la Sierra del Arrozao. <<5º.-Tachón denominado Fuente del Mudo y
Mayordoma>> (H.B.G. 2001). Adjudicación de fincas para aprovechamientos
por parte de la Dirección general de Propiedades y Derechos del Estado:
<<Fuente del Mudo>> (BOP 28/10/1985).
Fuente
la Noria
<<Venían con dirección
a una fuente que se llama de la Noria>> (Rodríguez/Zavala, 1999: 80).
Fuente
de los Pajaritos: aparece
en mapa del SGE. Castuera. E. 1:50000. <<Barranco o arroyo que baja de la
fuente llamada de los Pajaritos>> (BOP 04/10/1916).
Fuente
de los Picas
La fuente de los Picas la
hizo el Tío Compadrico (Gregorio Nogales). Aparece en los acuerdos recogidos en
el Acta del Pleno de feha 3 de septiembre de 1931: <<2º propuesta de apertura o construcción de un pozo en la Plaza de
Groizard y otro en la Lancha Hueca y arreglo de la fuente de los Picapedreros>>.
Encontramos varias referencias a esta fuente que alude al oficio de cantero o
picapedrero, en Juan Antonio Chacón: <<La
primera parada, obligada para casi todo el mundo que pasaba por allí, era la
fuente de los picapedreros, conocida por la fuente de los picas, que había
hecho Quico Simón, pequeñita y empedrada, cuyo manantial a rebosar, era de agua
cárdena, muy fina..>> (Chacón, 2012: 794).
Fuente
del Pulguero
Se encuentra en terreno de
Vito el Pulguero, próxima al olivar
de Manuel Tablante.
Fuente
Quemada
Se encuentra entre el
cortijo de Colilla y la casa de Chalequillo. Aparece “Fuentequemada” en
mapa de la provincia de Badajoz publicado en 1887 (IGN). <<9º.-Tachón
denominado Fuente Quemada>> (H.B.G. 2001). <<Una finca rústica en
el término de Quintana de la Serena, al sitio Fuente Quemada […] linderos […] y
Ayuntamiento de Campanario, Quintana y el Valle>> (BOP). Adjudicación de
fincas para aprovechamientos por parte de la Dirección general de Propiedades y
Derechos del Estado: <<Fuente Quemada>> (BOP 28/10/1985).
Fuente
de San José
Adjudicación de fincas para aprovechamientos
por parte de la Dirección general de Propiedades y Derechos del Estado:
<<…igual aprovechamiento en Fuente de San José>> (BOP 16/12/1985).
Fuente
Santa
<<Uno de los topónimos
más interesantes de la localidad que engarza directamente con la mitología
prerromana y romana y la sacralización de las aguas, una constante en estos
periodos históricos que deificaba fuentes, pozos y manantiales asociándolos a
seres divinos y mitológicos: las diosas Proserpina y Ataecina, ninfas, genios,
las Gorgonas, demonios, santos cristianos como Aquila y Priscila, etc. El
topónimo quintanense en cuestión aparece ligado a restos arqueológicos previsiblemente
de época romana y denota la pervivencia de una sacralización de esta agua en
tiempos pasados>> (M. Leon, LF 2014). “Fuente Santa” (Castaño Fernández,
1998: 94,259). <<9º.-Tachón denominado Fuente Quemada y Fuente
Santa>>(H.B.G. 2001).<<Audiencia de Cáceres. PJC. RP. 1853. “Fuente
Santa”>> (BOP 22/01/1871).<<Camino que conduce de esta villa de
Quintana a Fuente Santa y Casa de Taramón>> (BOP 04/10/1916).
Adjudicación de fincas para aprovechamientos por parte de la Dirección general
de Propiedades y Derechos del Estado: <<Fuente Santa>> (BOP
28/10/1985).
Fuente
del Toril
Sufijo –il.
<<Empezando desde la Cuerda de Malpartida adelante, hasta dar con la
Reyestilla de las zinco villas, y la linde adelante, hasta dar en la Cuerda de
la Reyerta de esta villa, y por dicha Cuerda adelante a dar a la fuente del
Toril…>> (Calvente, 2007: 169).
Fuente
de la Triza
Servía para el
abastecimiento de los canteros de la zona de la Lagunilla y vecinas de la calle
Cerros de Gómez. <<Otra roza en igual término, en la “Reyerta” sitio
“Fuente de la Triza” […] que linda […] y Norte “Cañada Serrana”>> (BOP
30/05/1917).
Fuente
de Manzanito
Se encuentra en la Pared
Vendida, por el camino de las lanchas de los Arrazaos, enfrente de lo de
Enrique el Engañete (Miguel Pozo Moreno).
Otras: Fuente del Resquicio. Fuente
de la Era. Fuente de la Cuerda Gorda.
Fuente de las Caserías. Fuente Barreña.
Alberca. De árabe "birka" (estanque), depósito artificial descubierto de agua, construido con muros de fábrica y sin techo, cuya función principal es la del riego de cultivos (Tesauros de Patrimonio Cultural de España http://tesauros.mecd.es/tesauros/bienesculturales/1008126). La alberca la podemos considerar como el complemento ideal para llevar a cabo el riego de las huertas. Se trata de un depósito o estanque, de forma generalmente cuadrada o circular, donde se deposita el agua sacada del pozo y desde la que se le da salida a través de unos desagües practicados en la parte media y en la más baja de la estructura. El material empleado, generalmente era piedra de granito en forma de losas colocadas verticalmente y unidas con mortero de cal y arena. La forma solía ser rectangular o cuadrada; aunque encontramos algunas redondas. Una forma singular es la octogonal con aristas curvas que parece ser de construcción más reciente.
Hubo un tiempo en el que algunas de estas albercas fueron lugares de recreo y baño para jóvenes durante el verano. Los dueños, además de utilizarlas para regar su huerta permitían el baño por el que cobraban una determinada cantidad de dinero. Procuraban mantener el agua lo más limpia posible, disponiendo de pozos con potentes manantiales que les permitía renovar el agua con frecuencia; aun así, las medidas higiénicas no eran las más adecuadas. De la alberca de Juan Salvao encontramos referencias en la novela de Juan Antonio Chacón, El diagnóstico y la soledad: <<La entrada la hacíamos por una casa situada en la acera derecha de la calle del Camino de Zalamea. Era la de “Juansalvao” y en el último cuerpo de ella, sentada, se encontraba siempre la mujer. Le pagábamos y accedíamos a la huerta, que es donde estaba la alberca y el crecido azafaifo junto a ella […] nos dejó el precio del baño en dos reales […]>> (Chacón, 2015: 479).
La toponimia de ‘alberca’ está referida principalmente al nombre del propietario, acompañada o no del apodo: Antonio Arenita, Juan Salvao, Manuel Bichín, Ramón, Toribio, Pineda, Garrote, Papalé, La Melona, El Cerrojillo, El Tare, El Pañero, La Merendona…
I.3.2. Conjuntos pozo-canal-alberca
Generalmente el conjunto del sistema de riego en una huerta estaba formado por el pozo, el canal o “regaera” y la alberca. Veamos como ejemplo un conjunto integrado por estos tres elementos en el paraje de La Hoja, en los que destaca como material constructivo el granito: El pozo de forma circular se encuentra forrado con pared de piedra de granito en piezas perfectamente enlazadas utilizando la técnica de la piedra seca, es decir, sin ningún tipo de mortero. Para acceder al pozo se disponía de una caseta con escalera para bajar hasta el nivel de agua que se extraía mediante motor de gasolina. Del pozo parte un canal de más de dos metros de altura por su parte más alta elaborado mediante mampostería de piedra de granito y ladrillo unidos con mortero de cal y arena que conduce el agua hasta la alberca. La alberca se levanta mediante losas de granito colocadas en forma vertical y unidas por mortero de cal y arena, con tres orificios de salida orientados hacia el norte, sur y oeste. El conjunto disponía de un abrevadero –hoy desaparecido- para el ganado al que llegaba el agua mediante un canal (“regaera”) excavado en la tierra procedente del desagüe situado en la parte norte. Al lado de este conjunto se encuentra una antigua casa –hoy derruida- construida a base de tapial. La construcción data de los primeros años de la segunda mitad del siglo XX, comenzando su abandono progresivo a los pocos años de sus comienzos al coincidir con el inicio de la sangría migratoria de los años sesenta en nuestra localidad. Aquí vemos como ya se prescinde de la noria que había tenido su auge en las dos décadas anteriores y se opta por acondicionar la construcción del pozo para la instalación del motor de gasolina.
Otro conjunto más antiguo lo encontramos en la huerta de don Antonio situada junto a la vereda del Solito. Observamos la instalación de noria junto con un depósito de época reciente. Sus antiguos propietarios fueron Antonio de la Cruz y Carlos de la Cruz Barquero. Aquí el canal que conduce el agua del pozo a la alberca está construido sobre postes de piedra a lo largo de todo su recorrido.
I. 4.
NORIAS
Ilustración de Gustave Doré, en el libro L’Espagne del barón Charles Davillier (París,1874)
(Biblioteca Digital Junta de Castilla y León). Wikipedia.
Cien gallegos van por agua, uno tras otro, y no se alcanzan (Adivinanza)
<<… a arar lo pusieron e a traer la leña
vezes a la noria, a vezes a la açeña…>>
(Libro del Buen Amor, Estrofa 214, versos b y c)
ETERNO peso de la memoria:
se llenan de lo que pierden
los cangilones de su noria.
(Isabel Escudero)
La tarde caía / triste y polvorienta. / El agua cantaba / su copla plebeya / en los cangilones / de la noria lenta. / Soñaba la mula / ¡pobre mula vieja! / al compás de sombra / que en el agua suena. / La tarde caía / triste y polvorienta. / Yo no sé qué noble, / divino poeta, / unió a la amargura / de la eterna rueda / la dulce armonía / del agua que sueña, / y vendió tus ojos, / ¡pobre mula vieja! … / Mas sé que fue un noble, / divino poeta, / corazón maduro / de sombra y de ciencia.
(Antonio Machado. Soledades)