jueves, 22 de diciembre de 2022

FÁBRICAS DE CURTIDOS- COMERCIO DE PIELES Y LANAS EN QUINTANA DE LA SERENA

 

 

Juan Francisco José DÁVILA SÁNCHEZ

 

FÁBRICAS DE CURTIDOS y TENERÍAS. COMERCIO DE PIELES y LANAS: Una floreciente industria en Quintana de la Serena 

 

<<Así es –dijo el licenciado-; porque no pueden hablar también los que se crían en las Tenerías y en Zocodover como los que se pasean casi todo el día por el claustro de la Iglesia Mayor…>> (Miguel de Cervantes: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Cap. XIX. II Parte).

 

TENERÍA. Curtiduría. Tenería es sinónimo de curtiduría. Lugar donde se curten las pieles. Su nombre proviene del tanino empleado en el curtido de las pieles desde la antigüedad, que se extraía de la agalla producida por cinípidos, como el Andricus gallaedtinctoriae, en ciertos árboles, como el roble y la encina. En Gran Enciclopedia de Extremadura se define así: <<Lugar o instalación donde se curten y trabajan las pieles para su transformación en cueros, badanas y otros productos semejantes>>.

 



           


Fotos: agalla de roble y casca molida


Desde tiempos prehistóricos el hombre ha tenido la necesidad de utilizar las pieles de los animales, sobre todo para protegerse del frío y en la fabricación de calzado. Una vez quitada la piel al animal es necesario conservarla y evitar la putrefacción, lo que, a lo largo de la historia, se ha solucionado con diversos procedimientos: desde el ahumado hasta la utilización de productos químicos pasando por el uso de productos naturales como el tanino.

El tanino se obtenía de la corteza y hojas de diferentes árboles y arbustos como la encina (Quercus ilex), la coscoja (Quercus coccifera) y el zumaque (Rhus coriaria).<<… y luego en estando bien manadas que no tengan agua, se han de descoser, y tender, y arrojar el zumaque que tienen…>> (Larruga, E. 1788). La casca era la corteza de la encina y de la raíz que, una vez molida, se dejaba secar para su posterior uso. En la toponimia encontramos: Cercón de los Zumajes y Agalla (camino de Agalla, sierra de Agalla).

Por las respuestas al Interrogatorio de la Real Audiencia de 1791, referente a la extracción de casca y su venta a los curtidores, podríamos deducir la ausencia o escasa actividad del curtido en aquel tiempo: <<Si los montes se descascan, y si de los descasques resulta su ruina, ó se descascan a ley: á quién pertenece el precio de la casca; si es de propios, quánto produce para éstos cada arroba, y á qué precio sale á los Curtidores>> (pregunta XLVII); << […] Y no hay montes impenetrables, ni se queman de intento, ni se descascan […]>> (respuesta).

A mediados del siglo XIX encontramos referencias a esta actividad junto con la de arriería en el Diccionario Geográfico-Estadístico e Histórico de España… de Pascual Madoz de 1849: << los hombres se dedican á la arriería á las prov. de Andalucía, Galicia y Castilla, transportando jabón, curtidos y granos…>>.

Será en un momento en el que se produce un importante proceso de modernización con la introducción de nuevos métodos a finales del siglo XIX (molinetas, catres) y la instalación de los bombos movidos por electricidad a principios del siglo XX, cuando la industria de la tenería adquiere un desarrollo importante en España (Colomer i Roma, 2007:118). Coincidiendo con aquel momento es cuando se desarrolló en Quintana una importante industria de curtidos que se inicia en los primeros años de la década de los noventa con la inauguración de la tenería de Diego Martín en 1892 y la de los Tiritos —hermanos Rey Barquero (R. B. H.)—, en 1897. Aquella actividad duraría hasta el cierre y desaparición de esta última, estando regentada por José Sánchez Miranda, a principios de la segunda mitad del siglo pasado.

Posiblemente, Quintana de la Serena fue, junto con Zafra, una de las localidades donde mayor número de tenerías llegaron a existir dentro de la provincia de Badajoz: <<… y Zafra, y a un gran número de tenerías en este último pueblo y en el de Casar de Cáceres>> (S. Miñano Bedoya, 1826). En la Gran Enciclopedia de Extremadura se menciona a Quintana de la Serena y Zalamea, junto con otras localidades (González Rodríguez, 1992: 288).  

En el Anuario del comercio, la industria, de la magistratura y la administración de 1888 encontramos en los epígrafes de ´curtidos` y ´fábricas de curtidos´ a los siguientes: Francisco Coronado y Antonio Gómez (curtidos); y Santiago Blázquez, Diego Martín y Juan Ortiz, como fabricantes. Una década después, en los anuarios de 1894, 1897, 1898, en los que figuraban 4.395 habitantes, aparecen en el epígrafe de Curtidos: Victoriano Barquero, Antonio Coronado, Francisco Coronado, Francisco Martín, Pascual Martín y Francisco Rey Barquero. Ídem 1894, 1897. Fábricas de curtidos: Benjamín Barquero, Santiago Blázquez, Diego Martín, Juan Ortiz, Juan Ortiz Quintana, Miguel Ortiz y Miguel de Tena. Ídem.1897.

Para finales del siglo XIX disponemos de los croquis incluidos en los trabajos topográficos de los caminos públicos de Quintana de la Serena, donde, además de otros datos, quedan reflejadas las tenerías siguientes: Victoriano Barquero, Francisco Rey, Santiago Blázquez, Rafael Coronado, Miguel de Tena y Miguel Ortiz.

En el Itinerario número 56 del camino del Cerro Travieso aparece la tenería de Victoriano Barquero; en el itinerario del camino de Agalla, la de Francisco Rey; en el itinerario del camino de los Cerros de Gómez, la de Santiago Blázquez; en el itinerario del camino de la Cerca del Cura, la de Rafael Coronado; en el itinerario número 1 del perímetro del pueblo, la de Miguel de Tena; y en el itinerario del camino de Valle de la Serena, la ya mencionada de Miguel Ortiz.

 






              




Elaboración propia sobre los trabajos topográficos en 1899 (Diputación provincial de

Badajoz

En el año 1900, aparecen en el mismo epígrafe de curtidos: Victoriano Barquero, Antonio Coronado, Francisco Coronado, Francisco Martín, Viuda de Pascual Martín y Francisco Rey Barquero. Y en el epígrafe de “Fábricas de curtidos”: Benjamín Barquero y compañía, Santiago Blázquez, Diego Martín, Juan Ortiz Quintana, Miguel Ortiz, Miguel de Tena y Claudio Rey; este último con el anuncio publicitario:  <<Fábrica y almacén de curtidos, pieles, lanas, cereales, flor para cuajar leche, compras y venta al por mayor y menor. Telegramas, Claudio Rey, por Castuera, Quintana, calle Plazuela, 9>>. (Anuario del comercio, de la industria…, 1900).  En aquellas primeras décadas del siglo XX, aparecía la industria de curtido como la principal riqueza de Quintana de la Serena: <<su principal industria las fábricas de curtidos, que le dan mayor importancia y única fama, y de cuya riqueza son cabeza las razones sociales Diego Rey Dávila y Viuda de Diego Martín Coronado e Hijos…>> (Tierra Extremeña, 1921).

 




Anuncios publicitarios en Tierra Extremeña, pág. 137

 

En 1928, disponemos de los planos incluidos en el proyecto de construcción del camino vecinal de Quintana de la Serena a Valle de la Serena, donde queda reflejada la existencia de la fábrica de curtidos de Alejandro Barquero junto con el garaje que ya aparecía en los croquis del Itinerario número 17 correspondientes al camino vecinal mencionado en 1899, como tenería de Miguel Ortiz. 



Plano camino de Quintana de la Serena a Valle de la Serena. Diputación Provincial de Badajoz, 1928

     En el plano de la localidad de 1934, y en el mismo lugar, hoy solar diáfano sito entre la calle Azaña, carretera de Valle de la Serena y Avda. de la Constitución, encontramos el complejo industrial formado por la tenería, garaje y surtidor de gasolina de Alejandro Barquero.

 


Fragmento plano año 1934. Biblioteca del IGN, licencia CC-BY 4.0 ign.es

 

También se fabricaban suelas para zapatos. En 1931, figuran como fabricantes de suelas, Hijos de Pedro Benjamín Barquero, Rafael Coronado y Viuda de Francisco Martín, y relacionado con este oficio estaba el de despellejador de animales, figurando Manuel Murillo (Anuario General de España Bailly-Baillière-Riera, 1931).

Todavía podemos ver los restos de algunos edificios en los que tuvo lugar esta industria, y dentro de ellos se pueden observar los pilos, pilas o piletas que eran unos depósitos construidos con losas de granito donde se realizaba el curtido de las pieles y en los que se sumergían para mantenerlas en contacto con el tanino y otros curtientes. <<[…] dos edificios, uno destinado antiguamente a casquero y molino de casca para la fabricación de suela, y el otro la antigua fábrica de suela, hoy casi derruida, con un pozo y cuatro noques, llamados también Caleros […]>> (BOE 12/08/1947).

Estas tenerías se ubicaban próximas al Arroyo del Tío Pepe y, sobre todo, en las afueras de la población; ello se debía al fuerte olor que producían algunos de los productos utilizados en las distintas operaciones que se practicaban, pues hasta la introducción de otros métodos más modernos como el curtido al cromo (bicromato de potasa), sulfatos, etc., en los sistemas antiguos se estuvo utilizando el excremento de perro, la orina, leche agria, y otras materias grasas. Al mismo tiempo, las tenerías consumían gran cantidad de agua, por lo que, además de disponer de abundancia en los pozos debían deshacerse de la usada y el arroyo al lado les permitía desaguar con facilidad (Plasencia, 2007).

En las tenerías de Quintana se curtían, sobre todo, <<pieles de caballería y vacuno, lo hacían en pilas con corteza de encina, quebracho, mimosa, castaño… y alumbre de piedra>> (F. Rodríguez, 2021: 79), estando destinadas a la fabricación de aperos de labranza, como colleras, albardas, etc., y para correajes de las caballerías, pero sobre todo para suelas de calzado por lo que surgieron al calor de esta industria un considerable número de zapaterías: Vicente Cabezas, Juan Carmona, Juan Fernández, Rafael Gómez, Francisco Izquierdo, Faustino Moreno, Diego Nogales, Maximino Puerto y Francisco Tener (Anuario Bailly Baillière y Riera, 1931). En este mismo anuario figuran como fabricantes en el epígrafe de “suelas”: Hijos de Pedro Benjamín Barquero, Rafael Coronado y Viuda de Francisco Martín.

 

                  




Pilos y tinajas de antigua tenería de Diego Martín

            

          En aquella época había unas cuatro cinco fábricas de curtidos importantes, además de estas dos que hemos mencionado: la que se encuentra junto a la antigua fábrica de harina y electricidad, cuyo propietario era don Rafael Gómez-Coronado Barquero; y otra que estaba situada en el local que hoy ocupa la biblioteca, conservando aún por debajo del solado los antiguos pilos. Todavía podemos leer en la fachada lateral de la Casa de la Cultura “FABRICA DE PAN Y CURTIDOS. PRECIOS FIJOS”. Esta tenería perteneció a Juan Ortiz Quintana, médico y rico industrial, de la que sabemos de su funcionamiento en las primeras décadas del siglo XX, insertando en la prensa de la época el anuncio siguiente: <<Don Juan Ortiz Quintana tiene a la venta 4.600 kilos de suela de su fabricación, de buena calidad, a 2 pesetas los 460 gramos. El mismo señor tiene también a la venta 95 cebones de 115 a 140 kilos, equivalentes a unas 10 o 12 arrobas y 150 lechones agostones. Para tratar con dicho señor>> (Correo de la mañana. Número 306 – 1914 diciembre 30. Página 3. BVPH).

 


  Anuncio en fachada lateral calle Abajo, 3 

 

Las tenerías o fábricas de curtir que figuraban en el Anuario General de España Bailly-Baillière-Riera de 1931, eran las siguientes: Coronado Gómez (sic), Rafael Gómez, y Viuda de Francisco Martín. Relacionados con la industria de la piel estaban los almacenistas y comerciantes de pieles curtidas y sin curtir. Figuran como comerciantes de pieles sin curtir: Tiburcio Fernández, Marcelino Rey Horrillo, Diego Rey y Diego Rey B. (sic).

Tomás de Aquino Barquero Barquero, nos dice que Quintana de la Serena en el año 1931 <<no tenía industrias importantes, tres o cuatro fábricas de curtidos, unas canteras de piedra de granito mal explotadas, la fábrica de harina y electricidad y un comercio de pieles y lanas>>. También se refiere a que se celebraban <<Mítines […] en la vieja Fábrica de Curtidos llamada de los Tiritos…>> (Barquero Barquero, 1979: 13 y 19). Durante la guerra civil, en el mes de mayo año 1937, la CNT hacía un balance negativo sobre la situación económica de la localidad <<señalando la existencia de siete fábricas de curtidos, cuatro de ellas cerradas y tres funcionando bajo “la férula del patrono”>> (López Rodríguez, 2025: 150).

          A finales de la primera mitad del siglo pasado encontramos la fábrica de curtidos fundada en 1921 de Viuda de Marcelino Rey Horrillo en el libro de feria de 1945, aludiéndose en el mismo a la industria de la piel <<de la que puede ufanarse hoy Quintana>>. Durante este mismo año y conforme a lo dispuesto por la Delegación Provincial de Sindicatos sobre la constitución de <<subgrupos dentro de los grupos económicos de “Actividades Diversas” y “Comercio”>>, dentro de la Hermandad Sindical Mixta de Quintana de la Serena, se crea el subgrupo económico de Curtición Vegetal, presidido por Emilio Gómez-Coronado y como vocales del mismo, José Sánchez Miranda y Antonio B. Martín Martín.

Iniciada ya la segunda mitad del siglo XX, ya en plena decadencia, aparece en el programa de Ferias y Fiestas de agosto del año 1951, una poesía en la que unos versos nos hablan de la industria en Quintana: <<Hace cueros suaves cual seda, tiene industrias de pieles y lanas y canteras de duro granito…>> (ANFERTEN). Iniciada la década de los sesenta, encontramos: <<Dos fábricas de curtidos tradicionalmente acreditadas, trabajando en la actualidad por el procedimiento de curtición rápida, y, además, otra que trabaja por el procedimiento lento o antiguo de poca producción, y tres tenerías>> (Casco Arias, 1961: 251).

En el mismo programa de Ferias y Fiesta de agosto, 1951, encontramos los anuncios publicitarios:

 -“José Rey Fernández. Almacén de Lanas y Pieles. Cosechero de Vinos. Ruiz de Alda, 13.”

-“Rafael Rey Horrillo. Almacén de Pieles y Lanas. Frutos del País. Teléfono 1”.

-“Viuda de MARCELINO REY HORRILLO. Fábrica de Curtidos y Almacenista de Lanas”.

-“Ezequiel Fernández Coronado. Almacén de Curtidos y Desperdicios de goma”. Amargura, 8”.

Don Juan Casco Arias se refiere al apellido Rey, de un modo especial: <<Sus miembros se han dedicado a la industria de pieles, mereciendo citarse en la actualidad a los almacenistas D. Marcelino Rey Fernández y a su hermano D. José, que han fomentado esta industria, dando trabajo y medios de vida a muchas personas…>> (Casco Arias, 1961:173).

A principios de la década de los setenta, encontramos en el epígrafe de “Curtidos”: Francisco Chacón García, en calle Gral. Yagüe, 55 (actual calle de Rodeo); Pedro Pozo Tejado, calle Miguel Barquero, 12; Marcelino Rey Fernández, en calle José Antonio, 6 (actual calle Abajo); y José Rey Fernández, en calle Ruiz de Alda, 15 (actual calle de Francisco Pizarro). Y en el epígrafe de “Piel”: Vda. de Rey, en calle José Antonio, 6 (Abajo); Vda. de Marcelino Rey, en calle Huertos, 15 (actual calle de Ntra. Sra. de Guadalupe); y Rafael Rey Horrillo, en calle Gral. Franco, 19 (Cacería) (Anuario Telefónico. Páginas Amarillas. 1971-1972, Tomo II, C.T.N.E. Gráficas Ramón Sopena, S.A. Madrid-Barcelona, 14ª Edición.

 

  TENERÍAS

    Además de la ya mencionada tenería de Juan Ortiz Quintana, situada entre el arroyo del Tío Pepe y la entonces calle Capitán García Hernández (hoy Costanilla), formando parte de la misma el edificio de la actual biblioteca municipal, existieron las siguientes: 


Detalle de plano de la localidad de Quintana de la Serena. Instituto Geográfico y Catastral, 1934 

Fuente: Biblioteca del Instituto Geográfico Nacional. CC-BY 4.0 ign.es



Tenería de Diego Martín.

 


               


Restos de la antigua tenería de Diego Martín

 

En el camino que sale de la calle Juan XXIII y pasa por la Ermita de los Mártires, nada más cruzar el Arroyo del Tío Pepe, nos encontramos con un edificio en ruinas en cuya portada podemos leer la siguiente inscripción: <<TENERIA DE DIEGO MARTIN. AÑO 1892>>. Se trata de una antigua fábrica de curtidos ubicada en un amplio solar paralelo y al borde del Arroyo del Tío Pepe, cuyas traseras dan a la calle Camino Castuera. Todavía conserva la puerta metálica en la entrada figurando el año de su inauguración (1892). Accediendo por ella nos encontramos con una amplia nave donde se encuentran algunos pilos y un pozo que conserva el poste de granito con una horquilla de hierro en donde se disponía el cigüeñal con el que se sacaba el agua; a la izquierda, una puerta da paso a una nave alargada donde se encuentra un conjunto de pilos dispuestos en paralelo y, tan solo, separadas por un estrecho pasillo. En la parte trasera, toda diáfana encontramos otro pozo que también conserva el poste de granito para el cigüeñal y unos depósitos abiertos que debieron utilizarse para almacenar algunos restos de aquel proceso.

En el conjunto de pilos, hemos contabilizado un total de 22: unos de forma cuadrada y otros rectangulares; 16 de ellos con un tamaño aproximado de 1,50 x1,50 x1,80 cm -esta última, la profundidad, es más difícil de determinar por la gran cantidad de escombros que contienen como consecuencia del derrumbe de la techumbre que cubría esta nave- (M. F. Represa. 1994); y 4 de un tamaño de 3x1,50x1,80. Todo el conjunto está formado por un pasillo central de unos 60 cm de ancho a cuyos lados se extienden dos filas de estos depósitos, abarcando una extensión de 105 m2, siendo su longitud de 15 m. y su anchura de 7 m. En el primer depósito de la fila de la izquierda encontramos los restos de unas piezas metálicas bastante oxidadas que formarían parte del bombo de curtir, habiendo desaparecido las piezas de madera que lo componían; a continuación, existen cuatro pares de pilos del tamaño pequeño y dos grandes, al final. A la derecha del pasillo central encontramos un depósito de mayor tamaño que el resto, de 3x3 m. y a continuación dos de 3x1,50, al que le siguen cuatro pares de pilos pequeños. Todos estos depósitos se encuentran unidos y tan solo separados por la pared que los conforman y que consisten en grandes losas de granito unidas con cal y arena; el suelo no se puede apreciar, por lo comentado anteriormente, pero pensamos que deben tener como base la misma piedra de granito. 

Además de Diego Martín (1892), encontramos como propietarios: Viuda de Francisco Martín (Anuario General de España Bailly Baillière-Riera, 1931) y Gabriel Martín Tena: <<Robo de una fábrica de curtidos. Fábrica de curtidos de Gabriel Martín Tena 8 Kg. de suela, una piel de burranca pequeña, 21 pieles de ternera, 7 badanas, 5 pieles de cabra y 2 pieles de alfombras. Todas curtidas>> (BOP. 05/04/1944). Pascual Martín Martín, <<Fábrica de curtidos. Sistema de curtición antiguo>> ( LF. 1946-1948).

Anuncio en Tierra extremeña, 1921


Aparece en el plano de la localidad de 1934, editado por la Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral.

              


    
 Tenería de D. Martín                                          





Restos del bombo de curtir

 

 

Rafael Gómez-Coronado Barquero.

            En lo que hoy se conoce como la Antigua Fábrica de Harina, no solo existió ésta, sino que en su entorno se gestó un importante foco industrial compuesto por: una panadería, una fábrica de hielo y una fábrica de curtidos. El propietario era don Rafael Gómez-Coronado Barquero. En 1931, figura como “Fábrica de pieles en el epígrafe de curtir del Anuario General de España Bailly-Ballière-Riera.

          En 1944, encontramos una referencia a este edificio: <<En término de Quintana, al sitio de las Cruces […] linda […] Norte, con baldío de las Cruces […] Dentro del perímetro de esta finca existe un edificio para la fabricación de curtidos>> (BOP. 02/10/1944).  

       



Tenería de Rafael Gómez-Coronado Barquero

 

         En el estado de cuenta remitido a Fermín Grajera Morillo y reclamación del saldo correspondiente efectuado con fecha 11 de marzo de 1938, figuran los siguientes datos: Rafael G. Coronado y Barquero. Electro-Harinera. Fábrica de Curtidos (sistema antiguo). Premiada en la Exposición Ibero-Americana de Sevilla. Dirección telegráfica COBAR. Teléfonos 62 R. y 62 X. C/c. Bando de España, en Badajoz y Don Benito. Id. Hispano Americano id. id. Id. Español de Crédito en Don Benito y Campanario (Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca. CDMHS. Signatura 3657).

         En 1947: <<Viuda de Francisco Gómez-Coronado. Fábrica de Curtidos. Teléfono 32>> (Anuncio publicado en el Boletín del Colegio Nacional de Secretarios, Interventores y depositarios de Administración Local, Núm. 35, noviembre, 1947). Vda. de Francisco Gómez-Coronado (LF. 1945-48). Al frente de la empresa, Vda. de Francisco Gómez-Coronado, estaba como gerente de la misma, Emilio Gómez-Coronado (Acta sesión de pleno, 10/09/1947). En los Libros de Ferias de 1951 y 1953, aparece como Hijo de Francisco Gómez-Coronado Gómez-Coronado: <<Hijo de Francisco G. Coronado y G. Coronado. Fábrica de Curtidos, sistema antiguo, Premiada en la Exposición Ibero Americana de Sevilla con Diploma y Medalla de Plata. Gran Fábrica de Hielo opaco “Nuestra Señora de los Milagros” con dos grandes Cámaras Frigoríficas…>>; <<Hijos de Francisco Gómez Coronado. Fábrica de Curtidos (Sistema Antiguo) y Fábrica de Hielos. Premiada en la Exposición Ibero-Americana de Sevilla con Diploma y Medallas de Plata. Extramuros…>>.       

     En el Programa de Ferias y Fiestas, agosto de 1951: <<Hijo de Francisco G. Coronado y G. Coronado. Fábrica de Curtidos, sistema antiguo, Premiada en la Exposición Ibero Americana de Sevilla con Diploma y Medalla de Plata>>.


Libro de Feria 1951

          Aparece en el plano de la localidad de 1934, editado por la Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral. También aparece en la determinación del camino de la Cerca del Cura, saliendo del pueblo y después de atravesar el arroyo de la Peña del Gato, situándola a la izquierda del camino después de pasar por Casa de Dª Amalia (Itinerario núm. 18, croquis y notas pág. 10); lo cual podría ser un error, pues como se ve en la actualidad tanto la tenería como la fábrica de harina y la fábrica de hielo se sitúan a la derecha del camino. Podría tratarse de la tenería de Rafael Gómez-Coronado Barquero, de la que hablaremos más adelante.

 

Tenería de los Tiritos.

           Conocida después como la tenería de Miranda. Junto al antiguo Matadero, en la actual Plaza de la Concordia, existió una fábrica de pieles de la que se conserva parte de fachada y en la que podemos ver la siguiente inscripción: R B H 1897. De 1946 a 1950 aparece como Vda. de Marcelino Rey Horrillo (Libro de Feria). En 1947 <<Viuda de Marcelino Rey. Fábrica de Curtidos>> (Anuncio publicado en el Boletín del Colegio Nacional de Secretarios, Interventores y depositarios de Administración Local, Núm. 35, noviembre, 1947).

Esta fábrica fue la última en cerrar y con su cierre finaliza y desaparece aquella pujante industria del curtido en Quintana de la Serena. Allí trabajaron, entre otros: José el Olallo, Cosita y Antonio el Garra. En esta misma plaza había otro local que también disponía de pilos situada frente a la que vemos en la foto de arriba y que fue propiedad de José Sánchez Miranda quien la adquirió por compra –según referencias orales- a Hijos de Pedro Benjamín Barquero. Aparecen las dos tenerías en el plano de la localidad de 1934, editado por la Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral.

De esta tenería nos contaba Pablo Mellado, que ya con 17 años comenzaron a trabajar él y su hermano Isidro en la fábrica de curtidos de los Tiritos que un valenciano llamado Francisco López Ojea había arrendado a don Alejandro Barquero. Según el mismo Pablo, en esta tenería ya se había dejado de trabajar con el sistema de curtido vegetal (con casca) y se usaba el curtido al cromo (sulfuro), y aquello sería a principios de los años treinta. Allí trabajaban, entre otros, los vecinos de Quintana, Juan y Rafael Sanabria, Rafael y Joaquín Algaba, los Chinarros (Memorias de Pablo Mellado, documento familiar).

En esta misma plaza había otro local que también disponía de pilos situada frente a la que vemos en la foto de arriba y cuyo último propietario fue José Sánchez Miranda quien la adquirió por compra –según referencias orales- a Hijos de Pedro Benjamín Barquero. Aparecen las dos tenerías en el plano de la localidad de 1934, editado por la Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral.

 




Antigua tenería de Los Tiritos, en la actual Plaza de la Concordia


Hijos de Pedro Benjamín Barquero

Fábrica y venta de pieles y curtidos. Pedro Benjamín Barquero Barquero [01/01/1848 -01/01/1917 (7 Hijos/as)] era hijo de Aquilino Barquero y de Melitona Barquero Gómez-Coronado. Corresponsal del Banco de España en 1904 (El Mercantil extremeño, 1904, BVPH). Parece ser que es a partir de 1920 cuando los hijos de Pedro Benjamín Barquero Barquero se hacen cargo del negocio de pieles y curtidos que hasta entonces había regentado su padre. La empresa vendría a denominarse como sociedad civil creada por los mismos, “Hijos de Pedro Benjamín Barquero”.

Se conservan documentos de la actividad (cartas y facturas de proveedores y clientes) de 1907 a 1923. Como consecuencia de la guerra civil y el cambio de régimen, en 1941 hubo de autorizarse la reapertura (BOE núm. 266 de 23-09-1939. ORDEN de 12, de septiembre de 1939 dictando normas para aplicación del Decreto de 8 de septiembre de 1939. sobre instalación de nuevas industrias y ampliación de las existentes), según consta en la resolución (borrador) de fecha 5 de junio de 1941; habiendo permanecido parada la actividad, posiblemente, de 1936 a 1939 (documentación familiar Alejandro Barquero Fernández).

Los robos en estos establecimientos se producían en ocasiones, siendo así que en el año 1921 aparecía en el Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz, quedando reflejado en la prensa de la época, el anuncio del robo perpetrado en la fábrica de curtidos del señor Barquero: <<Juzgado de Castuera (BOP. /01/1921).  Robadas veintiún cueros de suela, clase inferior, cada uno tiene un membrete grabado que dice: “Pedro B. Barquero, Quintana de la Serena”, en la noche del primero al dos del actual de la Fábrica de Curtidos que en el pueblo de Quintana tiene establecida […] a Pedro Benjamín Barquero. Dado en Castuera a Doce de Diciembre de mil novecientos veinte>> (Correo de la mañana, número 1280- 1917 diciembre 27 pagina 3. BVPH).

 

OTRAS TENERÍAS

Además de estas grandes tenerías, hemos localizado otras de menor tamaño y que se limitaban a realizar algunas operaciones relacionadas con el curtido, cuyos propietarios más antiguos que encontramos documentados fueron: Miguel Ortiz, Santiago Blázquez, Miguel de Tena, Francisco Rey y Victoriano Barquero.

 

 Tenería en la carretera de Valle de la Serena

 En el solar diáfano que hace esquina con la Avenida de la Constitución y la carretera de Valle de la Serena. El edificio ha desaparecido totalmente pero aún puede apreciarse algún resto del borde superior de uno de los pilos <<D. Miguel Ortiz y Ortiz. Un edificio destinado a fábrica de curtidos en los extremos de la villa de Quintana de la Serena, al sitio Camino del Valle>> (BOP. 06/12/1904). Según testimonios orales perteneció también a Don Alejandro Barquero. Aparece en el plano de la localidad de 1934, editado por la Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral.


Tenería en la calle Juan XXIII

Aparece como tenería de Santiago Blázquez en el Itinerario número 39 del camino de los Cerros de Gómez, que queda determinado en el croquis y notas de la página 44 de cuaderno número uno, correspondiente a los trabajos topográficos efectuados por Leovigildo Calzado Merino en 1899 y conforme al mandato de la ley de 24 de agosto y el Real Decreto de 29 de diciembre de 1896, sobre los caminos públicos del término municipal de Quintana de la Serena.  Posteriormente, sería vendida a familiares de los actuales propietarios del terreno donde estuvo ubicada, en el actual número 117 de la actual calle Juan XXIII. Como habíamos visto anteriormente aparece en el epígrafe de ´Fábricas de curtidos del Anuario de comercio, industria, de la magistratura y de la administración de 1888. Posteriormente, encontramos a Isidoro Balsera, siendo su último propietario, Juan Sánchez.

                 



           

Elaboración propia croquis trabajos topográficos de 1899

 

Tenería del Camino de Zalamea

Perteneció a Eugenio Tena, Chuquito. Localizada en el número 136 de la calle Camino de Zalamea. Aún se pueden observar algunos restos dentro de una nave diáfana de piedra y tapial. Aparece en el plano de la localidad de 1934, editado por la Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral. Podría ser la que encontramos como tenería de Miguel de Tena en los trabajos topográficos de 1899 que veremos más adelante.

Se sitúa a la derecha del camino de Zalamea, saliendo del pueblo, después de pasar por la travesía del Camino de Zalamea y Casa de Guillermo (Itinerario número 1, croquis y notas, pág. 4).  Aparece en el Anuario de comercio, industria… de 1900, como ya hemos indicado anteriormente.

 

Tenería del tío Chuquito

 


Detalle de plano de la localidad de Quintana de la Serena. Instituto Geográfico y Catastral, 1934

Fuente: Biblioteca del Instituto Geográfico Nacional. CC-BY 4.0 ign.es

 

Existían otros lugares que, aunque no disponían de pilos para el curtido, se dedicaban a otros manejos con las pieles; o bien a su almacenaje y comercio: Tenería en la calle Cacería, Diego Rey Dávila. Tenería en la calle Camino de Castuera, en el actual número 7, existía una puerta de corralón, hoy casi tapiada, donde todavía se observan las bases de granito que sostenían las jambas de la misma piedra y desde las que arranca el arco de la portada realizado con ladrillo.  Tenería de Antonio Martín. En el antiguo corralón de El Bodegón, donde, actualmente, se encuentra la antigua discoteca Xanadú. 


Tenería de Miguel Ortiz. En 1899 queda situada a la salida del pueblo y a la derecha del camino de Quintana de la Serena a Valle de la Serena, antes de llegar a Casa de Inés (Itinerario 17, croquis y notas pág. 10). Podría tratarse de la ya mencionada tenería en la carretera de Valle de la Serena. Aparece en el Anuario de comercio, industria… de 1900, como ya hemos indicado anteriormente. Y en el Boletín Oficial de la Provincia de Badajoz:  <<D. Miguel Ortiz y Ortiz. Un edificio destinado a fábrica de curtidos en los extremos de la villa de Quintana de la Serena, al sitio Camino del Valle>> (BOP. 06/12/1904). Podría tratarse del anterior propietario pues parece ser que su emplazamiento coincide con la de Don Alejandro Barquero que aparece en el plano de la localidad de 1934, editado por la Dirección General del Instituto Geográfico y Catastral.

 

Elaboración propia sobre croquis de 1899  


Tenería de Francisco Rey. Situada a la derecha del camino de la Zarza en la determinación del camino de Agalla. Al otro lado y más adelante del camino de la Zarza y a la derecha del camino de Agalla se encuentra Casa de Santos Díaz, y más adelante, a la izquierda empieza el camino del Cerro Travieso (Itinerario número 44, croquis y notas, pág. 2).

 

Elaboración propia sobre croquis de 1899

Tenería de Victoriano Barquero. Aparece en la determinación del camino del Cerro Travieso, comprendido entre el camino de Agalla y el camino del Valle. Esta tenería se sitúa en el croquis a la izquierda del camino del Cerro Travieso, según entramos en él y antes de llegar a Casa de Laureano y Casa de Benito, y más adelante y a la derecha aparece Casa de Manuel Naranjo; todas en puntos alejados del camino (Itinerario núm. 56, croquis y notas pág. 48).

Elaboración propia sobre croquis de 1899


(Bosquejos planimétricos mandados formar por la ley de 24 de agosto y el Real decreto de 29 de diciembre de 1896. En la provincia de Badajoz, término municipal de Quintana de la Serena. Dos de julio de 1899. Archivo de la Diputación Provincial de Badajoz).

 

 Existían otras de las que solo encontramos testimonios orales, como la de Diego Rey Dávila,en la calle Cacería; la tenería en la calle Camino de Castuera,  en el actual número 7, y en cuya  fachada existía una puerta de corralón, hoy casi tapiada, donde aún se observan las bases de granito que sostenían las jambas de la misma piedra y desde las que arranca el arco de la portada realizado con ladrillo.  Tenería de Antonio Martín, en el antiguo corralón de El Bodegón donde, actualmente, se encuentra la antigua discoteca Xanadú. 

 También se fabricaba suelas para zapatos. En 1931, figuran como fabricantes de suelas, Hijos de Pedro Benjamín Barquero, Rafael Coronado y Viuda de Francisco Martín y relacionado con este oficio estaba el de despellejador de animales, figurando Manuel Murillo (Anuario General de España Bailly-Baillière-Riera, 1931).

 

La decadencia del sector

Ya en los inicios de la década de los años treinta vemos algún ejemplo de inactividad en en determinada tenería, cuyo propietario ofrece su compra al Ayuntamiento para la construcción del matadero municipal: <<4º Enterado del escrito de D. Pascual G. Coronado Martin de esta vecindad proponiendo la compra-venta de una finca urbana de su propiedad enclavada en el arroyo del Tío Pepe cuya finca fue construida para fábrica de curtidos, por si el Ayuntamiento puede adaptarla a Matadero>> (Sesión de pleno del día 25 de agosto de 1930).

 La decadencia de este sector industrial podría estar relacionada probablemente con la crisis económica mundial que se inicia a partir de 1929; la que conocemos como la <<Gran depresión>>. En los dos primeros años de la década de los treinta, tanto los precios de las materias primas de los productos agrícolas como los industriales, bajaron a la mitad y dos tercios, respectivamente; reduciéndose la producción industrial en un 40 % (Josep Fontana, 2022:181).

En el caso español, los efectos de aquella crisis, se verían agravados por la guerra civil y la posterior política de intervención impuesta por el nuevo régimen dictatorial de Franco. Exceptuando las pieles de ganado lanar y cabrío, que podían circular libremente, las de equino y vacuno estaban sujetas a una estricta regulación, siendo tasado y controlando su circulación a partir de los primeros años de la posguerra. Entre otros, los efectos que se producirán por esta intervención serán: el contrabando, el mercado negro, el uso de otras pieles, etc. (Colomer, 2007: 120). Para cuando al inicio de la década de los cincuenta (1 de julio 1952) se concede el libre comercio de toda clase de curtidos (Ibid., 121), posiblemente la industria del curtido en Quintana se encontraba con signos evidentes de desaparición que se produciría, como ya dijimos, durante la siguiente década con el cierre de la tenería de Vda. de Marcelino Rey.

En esta coyuntura podríamos situar la quiebra de la banca privada que Juan Barquero Gómez-Coronado regentaba en la localidad, como señala Alejandro Barquero Fernández: <<La quiebra del banco de mi tío Juan Barquero Gómez-Coronado en 1929 y, posteriormente, la guerra civil de 1936 abrió, como en todas las familias, un doloroso paréntesis y un cambio en la vida de todos>> (documentos familiares de Alejandro Barquero Fernández). Antonio López Rodríguez se refiere a una fábrica de calzado y sus existencia durante la guerra civil: <<El Consejo Municipal de Quintana viviría con inquietud y preocupación cómo el día 21 de julio la autoridad militar ordenaba el traslado de la fábrica de calzado y de sus existencias>>. Respecto a lo anterior y a pie de página señala la fuente documental: AGMAV. DR. Ministerio de Defensa Nacional. Organización. Información practicada por el General D. Asensio Torrado. A 54/ L473/C. 4. En este mismo informe también expresaba que él había organizado la fabricación de calzado “prohibiendo la salida de pieles y curtiendo por procedimiento antiguo en Quintana de la Serena, llegando a 200 pares diarios…”>> (López Rodríguez, 2025: 159).

Exceptuando las pieles de ganado lanar y cabrío, que podían circular libremente, las de equino y vacuno estaban sujetas a una estricta regulación, siendo tasado y controlando su circulación a partir de los primeros años de la posguerra. Entre otros, los efectos que se producirán por esta intervención serán: el contrabando, el mercado negro, el uso de otras pieles, etc. (Colomer, 2007: 120). Para cuando al inicio de la década de los cincuenta (1 de julio 1952) se concede el libre comercio de toda clase de curtidos (Ibid., 121), posiblemente la industria del curtido en Quintana se encontraba con signos evidentes de desaparición que se produciría, como ya dijimos, durante la siguiente década con el cierre de la tenería de Vda. de Marcelino Rey.

          Por otra parte, como ocurría en la industria de la tenería española de postguerra los métodos de producción no habían avanzado y la escasez de recursos económicos no permitía la inversión en su modernización (Ibid., 122). La escasez y reducción del consumo de pieles durante los años cuarenta provoca la aparición de otros productos, entre ellos el caucho y la goma. Así, encontramos a Ezequiel Fernández Coronado anunciándose como almacenista de “Curtidos” y “Compra de desperdicios de goma”.


Oficio de curtidor

Teniendo en cuenta el número de tenerías, el oficio de curtidor debió de ser ejercido por un considerable número de personas, aunque disponemos de pocos datos documentados al respecto: <<José Cáceres Hidalgo. 55. M. Nieto. Curtidor>> (BOP 01/02/1933). En la tenería de Miranda (antigua tenería de los Tiritos) trabajaron, entre otros, Antonio el Garra, José el Olallo, Cosita (F. Rodríguez, 2021: 80). Francisco Gómez Fortuna (Quintana de la Serena, 23 de mayo de 1904-30 de marzo de 1974). Hijo de María Manuel Fortuna Romero y Alonso Gómez Tejado, casado con Ana García Dávila. Tuvo su domicilio en la calle Pedro de Valdivia, 10 y luego, 16. Estuvo de <<operario en la fábrica de curtidos de Benito Martín Martín>> hasta el cierre de la tenería en 1947 (Manzano, 2024: 165-166). El tío Cipote, malagueño casado con una cordobesa afincado en Quintana que trabajó en la tenería de los ChuquitosJuan de Dios Cáceres Balsera, domiciliado en la calle Francisco Pizarro, 5, aparece en el Boletín Oficial de la Provincia del día 1 de febrero de 1933.

Entre las personas que fueron víctimas de la represión franquista durante la guerra civil y la postguerra se encontraban algunas que fueron curtidores: Galo Fernández Núñez, comprador de pieles (p. 353); Pablo Morillo Barquero, curtidor de pieles (p. 349); Diego Morillo Barquero, curtidor (p. 351); Félix Fortuna Sánchez, “Rebaco”, natural y vecino de Quintana (pp. 330-331); Francisco Gómez López, guarnicionero (p. 326) (López Rodríguez, 2025: 303-348). 

La primera operación que efectuaba el curtidor era secar la piel con sal. El zurrado, consistente en golpear las pieles después de haber estado introducidas en agua para que se reblandecieran. En segundo lugar había que quitar el pelo (apelambrado), para lo que se sumergían en agua y cal durante el tiempo necesario y después se sacaban y se raspaban con cuchillas especiales en el banco de descarnar, quedando totalmente depiladas y descarnadas. La siguiente operación consistía en eliminar la cal (desencalado), por lo que eran tratadas con productos que disolvían la cal para facilitar la penetración de la materia curtiente. Por último, se sumergían en los pilos mezcladas con la materia curtiente (curtición). Además de estas principales operaciones era necesario realizar otros trabajos en la misma tenería, como la de moler la casca que se hacía con una rueda de molino movida por una caballería.

Los utensilios y herramientas que se usaban en el curtido de pieles eran: el banco de descarnado, que era una pieza de madera de forma convexa sobre la que se apoyaba la piel y en posición inclinada se eliminaban los restos de la parte interna de la piel con una cuchilla. Esta cuchilla  (bastren) tiene forma curva con dos mangos para asirlo con las dos manos y poco afilada para no producir cortes en la piel. Para quitar el pelo se empleaba una cuchilla para depilar. La piedra de moler, era movida por una caballería y se utilizaba para moler los productos vegetales ricos en taninos como la raíz de encina, produciendo lo que se denominaba la casca. Otro elemento indispensable en una tenería fue el bombo en el que se introducían las pieles para el remojo y otras acciones que era necesario realizar sobre las mismas, como el encalado, desencalado, etc.

 

 



   


    Piedras de moler: tenería de Diego Martín y tenería de Miranda

 

 El último curtidor

El oficio de curtidor ya se había perdido en nuestra localidad, cuando Francisco Rodríguez Dávila, que conocía el comercio de pieles y lanas -habiéndose iniciado en el establecimiento de su tío José Rey, donde además se comerciaba con hierba de cuajo, orégano y poleo-, decide dedicarse al curtido de pieles. Después de su paso por una de las principales fábricas peleteras de la capital de España, SAIC (Sociedad Anónima para la Industria y el Comercio), regresó a Quintana y estableció su propia empresa de curtidos, Curtidora Extremeña. Trabajaba principalmente con pieles de cabra y <<las curtía al cromo con su pelo>>. Pero el diagnóstico médico que le alertaba sobre una posible intoxicación por inhalación de cromo durante el proceso del curtido le haría desistir y dejar definitivamente la actividad. Siendo, por tanto, la persona a quien podemos considerar como el <<último curtidor de Quintana de la Serena>>, tal y como él mismo se define en su libro De casta le ha de venir (Rodríguez Dávila, 2021:79-84).

 

Libro de Feria, 1993


Oficios relacionados con el cuero: zapaterías y guarnicionerías

Uno de los oficios que florecieron en cierta medida al compás de la industria del curtido, quizás por encontrar muy a mano una de las materias primas como era el cuero y las hojas de suela, fue el de zapatero. Encontramos a mediados del siglo XIX los zapateros siguientes: Miguel Pérez, Rufino Nogales, Francisco Sánchez Mora, Manuel Carmona, Juan Carmona de Vicente (Contribución…,1852). A principios del siglo XX aparecen: Juan Carmona, Francisco Tener, Rafael Gómez, Francisco Manzano, Guillermo Romero, Juan Sanabria (1905). Idem 1908, excepto Francisco Tener. En 1929, Vicente Cabezas Hidalgo (BOP. 16/04/1929). Tenemos datos de aquellas zapaterías que figuran en el Anuario Bailly-Baillière y Riera de 1931, y que fueron los siguientes: Vicente Cabezas, Juan Carmona, Juan Fernández, Rafael Gómez, Francisco Izquierdo, Faustino Moreno, Diego Nogales, Maximino Puerto y Francisco Tener. En 1933, Emilio Carmona Carmona, en plaza Constitución (BOP 01/02/1933).

No obstante, el número de zapaterías en los pueblos de la comarca y en esta fecha viene a ser similar, incluso mayor en algunos, como Castuera, donde figuran un total de 17; Zalamea de la Serena, 11; Cabeza del Buey, 10. Sin embargo, en ninguno de estas localidades encontramos una sola fábrica de curtidos; tan solo algunos almacenes, como en Castuera y Cabeza del Buey. Tan solo en Zalamea de la Serena, y por estar asimismo relacionado con el cuero lo mencionamos, observamos la existencia del oficio de guarnicionero -oficio tradicional que se mantiene en la actualidad-, con tres representantes que fueron: Francisco Murillo, Domingo Rodríguez y Emilio Rodríguez.

La Sociedad de Zapateros “La Igualdad”, fue creada el 24 de agosto de 1932, con domicilio en la calle Fermín Galán (actual calle Cacería) y Casa del Pueblo; estando presidida por Miguel Álvarez (López Rodríguez, 2025: 290). Durante la Segunda República y la Guerra Civil y dentro del gremio de zapateros surgieron destacados miembros políticos, tales como: Tomás Aquino Barquero Barquero, luego cartero peón de La Guarda (Ibid., 247-248); Victoriano de Tena Tena, luego maestro nacional (Ibid., 230-238), Fernando Guiberteau Melo (Ibid., 240-243); Miguel Álvarez Juan (Ibid., 244-245), Pedro Anguas Fernández, asesinado al finalizar la guerra civil (Ibid., 246-247). Excepto este último, los demás pudieron sobrevivir a la represión franquista: Tomás A. Barquero en el exilio; Victoriano de Tena, como maestro dando clases particulares en su casa a pesar de tener la titulación de maestro nacional (Ibid., 230-236); Fernando Guiberteau, después de su liberación en 1956, pudo volver a la militancia política tras la muerte de Franco (Ibid., 240-243); Miguel Álvarez Juan, tras ser condenado a muerte en noviembre de 1948, le sería conmutada la pena por la de inferior grado un mes más tarde (Ibid., 244-246). Otros represaliados que ejercieron el oficio de zapateros fueron: Lorenzo Moreno Cuadrado, Juan Fernández Cueva, Telesforo León Cruz, Juan Álvarez Blázquez, Leonardo San Fidel Izquierdo de la Cruz (Ibid., 322), Juan Nogales Murillo, el Quemao (Ibid., 326), Juan García Fernández (Ibid., 362), Lorenzo Romero Romero (Ibid., 363), Pablo Segovia Sánchez (Ibid., 336), Francisco Pajuelo Hidalgo (Ibid., 332).

Para mediados del siglo pasado no tenemos datos y total ausencia de anuncios publicitarios en el Libro de Feria. Solo en el año 1953 se anuncian como “Taller de calzados” y “Calzados”, Francisco León Ortiz, en calle Vasco Núñez, y Ezequiel Fernández Coronado, respectivamente; aunque este último, en anuncios anteriores figura como “curtidos y desperdicios de goma” en calle Castejón, 8, y como “almacén de curtidos” en 1950 (LF. 1945, 1946, 1950). A mediados del siglo pasado, con casi todas las tenerías cerradas comienza la decadencia del oficio, a pesar de que, en 1961, Juan Casco Arias nos dice que había dos fábricas de calzado <<una de ellas con gran producción de calzado económico>> y <<existían 17 zapaterías que también fabricaban calzado>> (Casco Arias, 1961: 245-259). Conforme a las disposiciones de la Delegación Provincial de Sindicatos sobre la creación de subgrupos económicos dentro de la Hermandad Sindical Mixta de Quintana de la Serena, se constituiría el subgrupo económico de Reparación de Calzado, cuyo Jefe y Presidente sería Pedro García Benítez, actuando como vocales Francisco Rocha Pozo y Leopoldo Gómez Romero (Actas CAL 1945. 26 marzo 1945).

A finales de la década de los cincuenta y principios de los sesenta muchos zapateros emigraron a otras regiones de España y algunos al extranjero, como Manuel Dávila Cáceres, Chambón, casado con Mercedes León Barquero, la Chaquetona y más conocido por el maestro Manolillo que tenía la zapatería en el número 43 de la calle Cerrito. Trabajó con sus tíos los Cuartones hasta que se independizó a mediados de los cuarenta. Con él trabajaron algunas personas en la fabricación de calzado que no solo vendían en la localidad sino también en otros pueblos y en la feria de Zalamea de la Serena instalaba su puesto en la puerta del convento de monjas. A finales de los años cincuenta emigraría al País Vasco (Portugalete, Vizcaya). Otros zapateros fueron: Benito Ortiz, padre de Rafael Ortiz, también zapatero. Vendía zapatos en la calle Camino de Zalamea y también en otros pueblos a los que iba con su carro (comentario en Facebook de Rosa Dávila Horrillo); Pedro García Benítez, Chambón, tenía el taller dentro de su casa, en el número 8 de la Ermita; el Maestro Esparrama; Isidro el Zapatero, en la calle Azaña. Benito García Gómez nos contaba que con 7 años estuvo de aprendiz con Juan el Guñüelero, enfrente del Pocillo en la calle Cacería. Allí estuvieron también los Chucanos, apodo de los hermanos Álvarez, que luego se fueron del pueblo y se dedicaron al circo familiar. Entre los que emigraron a Alemania, Miguel Izquierdo de la Cruz, que tuvo su zapatería en la actual calle Ntra. Sra. de los Milagros. Este último volvería a Quintana de la Serena a finales de los setenta, donde retomaría el oficio junto con la apertura de una tienda de venta calzados en la calle Cacería, 51 (LF 1979,1985). Ya en estos años, vemos como se produce la existencia del comercio de calzado unido al de reparaciones, principalmente. Así, encontramos a Rafael Ortiz Ortiz, en calle Plazuela, 6 (LF 1971). Como último en el oficio podemos considerar que ha sido Rafael Sánchez Rocha, que tuvo su tienda de zapatos en la calle Rafael Coronado, 2. Además, Narciso Pozo Pozo, hijo de Manuel Pozo Hurtado (alguacil del Ayuntamiento) y Calixta Pozo Portalo, natural de Higuera de la Serena, aparece en Historia de la Educación en Quintana de la Serena (1645-2001), de Francisco Manzano Valor, como <<zapatero y comerciante>> (Manzano, 2024: 167).

Entre las personas que fueron víctimas de la represión franquista durante la guerra civil y la postguerra encontramos a los zapateros: Juan Álvarez Blázquez, Lorenzo Romero Romero, Juan García Fernández, Lorenzo Moreno Cuadrado, Telesforo León Cruz y Juan Fernández Cueva, Francisco Pajuelo Hidalgo, Juan Nogales Murillo, (a) “El Quemao”, Leonardo San Fidel Izquierdo de la Cruz, Pablo Segovia Sánchez, Fernando Cuevas Hidalgo (López Rodríguez, 2024: 289 y ss.).

El oficio de guarnicionero lo encontramos en la persona de Francisco Gómez López, de 46 años. Aparece como víctima de la represión franquista, muriendo por inanición <<mientras estaba en libertad provisional y estando procesado por consejo de guerra>> (López Rodríguez, 2025: 326). Isidoro Gómez López, de 52 años (Ibid., 349)


COMERCIO DE PIELES Y LANA

 

Detalle de prensa para enfardar pieles

 

El aprovechamiento tradicional de la lana, junto con la elaboración del queso y la venta de los borregos, constituían las principales fuentes de ingresos de los granjeros de Quintana a mediados del siglo XVIII, conforme queda reflejado en el Catastro de Ensenada de 1752. Muy apreciada la lana, se dice que cada arroba se componía de seis vellones cuando era de oveja y de cuatro vellones cuando era de carneros y su precio era de cuarenta reales la arroba: <<que cada @ de Lana se compone de seis vellones siendo de òbejas y siendo de carneros de quatro poco mas ò menos y que el precio de cada àrroba contemplan, unos àños con otros à quarenta Reales à corta diferienzia>>. A finales de este mismo siglo se habla del comercio de lana en el Interrogatorio de la Real Audiencia de 1791, siendo en esta época el aprovechamiento más importante que se hacía del ganado lanar: <<Con cuias espezies no se aze mas comercio que la benta de lanas finas para el norte, la de bastas para colchones y jerga del reino>>. En las Memorias políticas y económicas…, de Eugenio Larruga, se indica el precio de la arroba de los dos tipos que había, la fina y la burda: <<La lana de los ganados de la villa de Quintana es fina, suele valer á setenta reales la arroba, que conducen á la ciudad de Sevilla: la burda que se corta sirve para la fábrica de xergas de Don Benito, y para enchimiento de colchones, y suele valer cada arroba de treinta á quarenta reales>> (Larruga, 1795: 271-273). Sin embargo, en años posteriores, al referirse a la villa de Villanueva de la Serena: <<Las lanas que se crian son de la clase de finas a excepción de las de Quintana y Malpartida que son ordinarias…>> (Miñano, 1826, T. IX, p. 422).

A finales del siglo XIX aparecen en el Anuario del comercio, la industria, la magistratura y la administración, Diego Rey Barquero y Francisco Rey Barquero, en el epígrafe de ´Pieles al pelo´ y Hermanos Rey Barquero, en el de ´Pieles y lanas`. En 1900 figura en epígrafe de “Pieles al pelo” como almacenista, Rafael Coronado y Barquero y Rey Hermanos (Anuario del comercio, industria..., 1900). En 1908 aparece en el mismo anuario un recuadro con el siguiente anuncio publicitario: <<Diego Rey Barquero. Esta casa se dedica a la exportación de toda clase de pieles al pelo, en comisión y por su cuenta propia, que son: Cabras y Cabriolas de pelo corto. Carneros y Obejas de lana fina blanca en su mayoría de la Serena, Rapones de igual clase. Corderos, Merinillas blancas en su mayoría satinadas y pieles Montunas de todas clases. Quintana de la Serena (Badajoz)>>. Una década después sólo figura Rafael Coronado y Barquero en el epígrafe de “Pieles al pelo”; y como almacenistas de curtidos: Benjamín Barquero, Pedro B. Barquero, Rafael G. Coronado Barquero, Diego Martín, Juan Ortiz Quintana, Rey Barquero hermanos, Diego Rey Barquero, Miguel de Tena; así como tratante en lanas, Tiburcio Fernández (Ibid., 1911). Un año después asistimos a la quiebra del empresario Marcelino Rey Barquero, como queda reflejada en la sección de “Quiebras, suspensiones de pagos y embargos” de El Defensor del Contribuyente del 25 de enero de 1912: <<Quintana de la Serena (Badajoz). Marcelino Rey Barquero. En la junta general de acreedores motivada por la quiebra voluntaria de este comerciante, fueron nombrados síndicos en la misma: D. Francisco Angulo López, D. Pedro Mendieta Ugarte y D. Narciso Coll y Amat, los dos primeros comerciantes y el último agente de noticias, vecinos de Madrid, y á los que únicamente debe hacerse entrega de cuantos efectos y valores pertenezcan al quebrado y se hallen en poder de tercero>> (El Defensor del Contribuyente, Núm. 322. Madrid, 25/01/1912. Hemeroteca digital de la BNE).

Como hemos visto, algunos casos de los anuncios que los empresarios solían hacer de sus productos en la prensa de la época, Rafael Gómez-Coronado Barqueo, en 1917, tenía a la venta 1.300 arrobas de lanas merinas, de las cuales 200 arrobas eran de lana negra (Correo de la mañana, número 1280- 1917 diciembre 27 pagina 3. BVPH). Del mismo modo, algunos particulares insertaban sus propios anuncios: <<Quintana de la Serena.- Don Victoriano Romero Barquero tiene a la venta 200 arrobas de lana merina y dos vacas de cría>> (Correo de la mañana, 11/08/1920. BVPH).

Iniciándose la década de los veinte el mercado lanero se encontraba <<paralizado, siendo, por tanto, escasas las operaciones que se realizan. Los tenedores de lana, en su mayoría, tienen almacenado el corte actual y algunos poseen todavía parte del año pasado. La demanda en general es poca, a causa, principalmente, de la paralización de los mercados extranjeros, que igualmente están sin operar con actividad. A pesar de la paralización que se nota en los mercados, las lanas han logrado mantener con firmeza los precios que tuvieron esta primavera, preciso que se han sostenido y pagado en las operaciones aisladas que se han hecho […] últimamente se han hecho varias ventas de lanas que se ha pagado con pequeña oscilación de precios, siendo éstas de 60 a 65 pesetas arroba. En la región de la Serena, donde, como es sabido, el precio de las lanas adquiere mayor preponderancia y se cotiza en mejores condiciones, se ha pagado recientemente hasta 80 pesetas […]>> (BVPH. Correo de la Mañana, 10/08/1920).

En 1921, figura como comerciante de lanas y pieles al peso, Diego Rey Dávila (Tierra Extremeña). En 1931, aparecen: Marcelino Rey Horrillo, Diego Naranjo, Diego Rey Barquero, Diego Rodríguez (Anuario Bailly Baillière y Riera). En el Libro de Feria de 1945 encontramos a Marcelino Rey Fernández, como almacenista de lanas y pieles, en la calle Abajo (antes José Antonio, números 4 y 6); Rafael Rey Horrillo, hijo de Diego Rey Dávila, almacén de pieles y lanas, en calle Generalísimo, 19 (actual Cacería); y Vda. de Marcelino Rey Horrillo, fábrica de curtidos, fundada en 1921 y almacén de pieles y lanas merinas, con especialidad en badanas, en la actual plaza de la Concordia. En 1947, José Rey Fernández. Almacén de pieles y lanas. En este mismo año encontramos: <<Encontrándose pendientes de pago los pequeños industriales dedicados al tráfico de pieles en esta villa por el concepto de Arbitrio municipal de índoles no fiscal sobre las mismas, se da cuenta por la presidencia a la Corporación al objeto de que acuerde el procedimiento a seguir contra dichos industriales para que hagan efectivos los descubiertos que adeudan. La Corporación por unanimidad acordó se siga procedimiento ejecutivo contra todos los pequeños industriales que se hallen al descubierto por este concepto…>> (Acta pleno 10/07/1947).

En 1951, Rafael Rey Horrillo (hijo de Diego Rey Dávila) y José Rey Fernández figuran como almacenista de pieles y lanas (Libro de Feria, 1951); así como, durante los años cuarenta, cincuenta y sesenta, Viuda de Marcelino Rey Horrillo, fabricante de curtidos y almacenista de lanas. Diego Rodríguez nos habla de un tío suyo, Diego Rodríguez Coronado, que se dedicaba a comprar pieles y lanas, que almacenaba y luego vendía a las fábricas de textiles de Barcelona (Rodríguez/Zavala, 1999: 82). En este mismo año, se establecía por parte de la Corporación municipal <<como nueva exacción en este municipio el arbitrio no fiscal sobre pieles sin curtir o ‘en sangre’.>> (Acta sesión pleno 29/08/1951). En la sesión posterior celebrada el día 30 de octubre del mismo año se volvería a tratar sobre el tema anterior quedando reflejado en el acta correspondiente  lo siguiente: <<En cuanto al arbitrio no fiscal sobre pieles sin curtir, no autorizado por la Delegación Provincial de Hacienda, la Corporación hace constar la contradicción que este criterio supone con el sostenido por la misma Delegación  en el año 1946, fecha en que autorizó la misma exacción que ha regido durante varios ejercicios económicos y de que prescindió posteriormente el Ayuntamiento por la determinación que se produjo en el mercado local de pieles, incrementado enormemente en la actualidad sin que las medidas de orden sanitario que se aconsejan en la comunicación de referencia puedan ponerse en práctica toda vez que ello supondría privar a la población  de su principal actividad comercial y fuente de riqueza, con el arbitrio apuntado sería encauzada , sin violencia y paulatinamente al extrarradio de la población ante la presión constante del mismo sin dislocar por ello la economía de quien hubiere de sufrirlo, finalidad que sustancialmente es la que define y persigue el arbitrio no fiscal>>  (Acta sesión pleno, 30/10/1951).

En 1961, Casco Arias, nos dice que <<hay una importante industria de pieles, existiendo dos grandes almacenes de pieles y lanas, con un gran movimiento muy activo, que dan trabajo a varios pieleros que se dedican a la compra en los pueblos de la comarca>> (Casco Arias, 1961: 245-259).

En el Anuario telefónico de los años 1971-1972 publicado por la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE), encontramos como comerciantes y almacenistas de lanas y pieles a los siguientes: Francisco Chacón García, en la actual calle Rodeo, 5; Pedro Pozo Tejado, en calle Miguel Barquero, 12; Marcelino Rey Fernández, en calle Abajo, 6; y José Rey Fernández., en calle Ruiz de Alda, 15 (actual calle Francisco Pizarro).

Por otra parte, algunos paisanos residentes en otros pueblos comerciaban con almacenistas de esta localidad, como nos contaba José Reyes Calero: <<Aquella vivienda [donde estuvo la fragua de Joaquín Lambea en la calle Costanilla], unos años antes fue propiedad de mis abuelos, Reyes Calero Rey y María Barquero Orellana que decidieron fijar su residencia matrimonial en la localidad cacereña de Madrigalejo, por aquello de la profesión de pieleros, que posteriormente las vendían al almacén de sus primos Marcelino y José en Quintana>> (Comentario en grupo de Facebook “Enciclopedia de Quintana de la Serena”).

 


 


 
Anuncios del Libro de Feria, 1945, 1946


En la actualidad encontramos ganaderos preocupados por ofrecer una lana de calidad cuidando la selección de la raza merina, como es el caso de la familia Gómez Coronado, en la finca San Antonio, con la producción de un vellón que se caracteriza por su densidad, finura y uniformidad, entre otras cualidades; pudiendo ser la cantidad dada por una oveja tras la esquila, de 3 kg de lana.

En relación con la lana se encuentra el oficio de esquilador, encargados de quitarle a la oveja la lana a partir de los primeros días de calor de la primavera (durante los meses de abril y mayo), iniciándose con las labores de la esquila el proceso de comercialización de este producto. La industria de la lana estuvo muy unida a la actividad de la venta y el curtido de pieles.

 

Flor de cuajar leche (yerbacuajo) y los yerbacuajeros

     Relacionada con el comercio sector de las pieles y lanas se encontraba la recolección y venta de “Flor de cuajar leche”, el yerbacuajo (Cynara cardunculus), y así se definía el epígrafe correspondiente en los distintos anuarios:  primero en el Anuario de comercio…, y después en el Anuario Bailly-Billière y Riera. En efecto, casi todos los comerciantes de lanas y pieles disponían de yerbacuajo para ofrecer a sus clientes. En los últimos años del siglo XIX aparecen en el epígrafe de `Flor de cuajar leche` del Anuario del comercio, la industria, de la magistratura y la administración de 1899, los siguientes tratantes: Rafael Barquero Coronado y Rey Barquero Hermanos. En 1905, figuran como comerciantes de flor de cuajar leche: Benito Balsera, Rey Barquero, Rafael Coronado, Manuel León. En 1908. Rafael Coronado, Hermanos Rey Barquero y Manuel León. En 1911, figuran como tratantes en flor de cuajar leche: Rafael Coronado y Barquero, Tiburcio Fernández, Rey Barquero Hermanos. En 1931, aparecen en el epígrafe de “Flor de cuajar” del Anuario Bailly-Baillière y Riera: Manuel Nieto, Diego Rey, Marcelino Rey y Miguel Rey.

 


Cynara cardunculus

Francisco Rodríguez Dávila, en su libro De casta le ha de venir, nos dice que él fue el último recolector-comerciante de Quintana (p. 53); describiendo cómo se hacía el corte de la flor utilizando unas tijeras semejantes a las de esquilar, pero con las hojas más anchas. y se iban depositando en una cesta de mimbre (p. 29).

 

Oficio de pielero

Aquellas personas que se dedicaban a la compra y venta de pieles crudas. Compraban por los pueblos de la comarca y vendían a los almacenes del pueblo. Como comerciantes de pieles sin curtir encontramos a Tiburcio Fernández, Marcelino R. Horrillo, Diego Rey y Diego Rey B. (Anuario Bailly-Baillière-Riera, 1931). Don Juan Casco Arias, nos decía, a principios de la década de los sesenta del siglo pasado, que en Quintana había una importante industria de pieles, existiendo dos grandes almacenes de pieles y lanas, con un movimiento muy activo, que dan trabajo a varios pieleros que se dedican a la compra en los pueblos de la comarca (Casco Arias, 1961: 245-259). El oficio ha quedado reflejado en los apodos de algunos vecinos: Matías el Pellejero, Fernandillo el Pelliquero.

 

             

                         Máquina de enfardar                  




 Hierro de marcar

 

          Entre las personas que fueron víctimas de la represión franquista durante la guerra civil y la postguerra encontramos algunas que se dedicaron al comercio o negocio de pieles: Isidro Murillo Barquero, que <<se dedicaba al negocio de pieles>> y Galo Fernández Núñez, que figura como <<comprador de pieles>>. Félix Fortuna Sánchez, “Rebaco”, pielero (López Rodríguez 2025: 305, 330, 342, 353).   

 

A modo de comparativa sobre el sector del curtido y el comercio de lana en la provincia de Badajoz, tomando como referencia el año 1931 y el Anuario Bailly-Baillière y Riera.

Partido Judicial de Badajoz

Badajoz

Almacenes de curtidos: Genaro Doncel, Arias Montalvo,8; Vda. de Fco. Lairado, S. Pedro Alcántara, 10; y Vda. de Matías Mediero, S. Juan, 48.

Tratantes de lanas: Juan Ruiz, Sta. Lucía, 13.

Almacenes de pieles sin curtir: Genaro Doncel, Arias Montano, 10; Viuda de Matías Medieero, Vasco Núñez, 49.

Partido Judicial de Alburquerque

Alburquerque

Almacenes de curtidos: Maximino Oliva, Juan Ramos, Eduardo Soto, José Sudón y Antonio Valaer.

Comisionistas de lanas: Francisco Oliveros, José Rasero y Alejandro Rosado.

La Codosera

Comerciantes de pieles sin curtir: Martín Martínez.

San Vicente de Alcántara

Almacenes de curtidos: Manuel Cordovilla, Francisco Duque, Francisco Moralo y Ángel Rosado.

Fábricas de curtir pieles y suelas: P. José Alegre, Francisco Carretero, Quintín Pilo, Antonio Revelo, Tomás Revelo y Francisco Rollano.

Comerciantes de pieles sin curtir: Estanislao García, José Manuel Hernández y Eusebio Martín.

Villar del Rey

Comercio de curtido: Andrés Acosta y Bernardo Teodoro Carrasco.

Partido Judicial de Almendralejo

Almendralejo

Almacenes de curtidos: Pedro Díaz, Viuda de Gabriel González, Manuel Montero y Francisco Rodríguez.

Comerciantes de lanas: Antonio González y Vda. de Manuel González.

Exportadores de pieles sin curtir: Clotildo Fernández.

Aceuchal

Almacenes de curtidos: Antonio Muñoz y Francisco Olivas.

Exportadores de lanas: Francisco Baquero, María Cabeza de Vaca, Arturo de la Hiz, Marcos Muñoz, Sebastián Prieto, Pedro Ruiz, José Solís y José Ramón Solís.

Hornachos

Almacenes de curtidos: Valeriano Corral, Casimiro Fernández, Aniceto Márquez y Manuel Márquez.

Ribera del Fresno

Almacenes de curtidos: Viuda de Félix Fernández.

Comerciante de lanas: Claudio Cabo.

Santa Marta de los Barros

Comerciantes de curtidos: Vda. de Florentino Blas y José Gallego.

Villafranca de los Barros

Almacenes de curtidos: Juan Fernández, Saturnino González, Vda. e Hijos de Antonio Viñuela.

Comerciantes de lanas: (los ganaderos).

Partido Judicial de Castuera

Castuera

Almacenes de curtidos: Gregorio Guerra, Gabriel Martín, Plácido Morillo y Víctor Peña.

Comerciantes de pieles sin curtir: Luis Cabanillas y Antonio López.

Comerciantes de lanas: Manuel Calero y Manuel Domínguez.

Cabeza del Buey

Almacenes de curtidos: Segundo Arias.

Comerciantes de pieles sin curtir: Hijos de Lucio Arias, Hijos de Sixto Cuevas, José Ramírez y Jerónimo Rubio.

Comisionistas de lanas: Lucio Arias, Matías del Campo e Hijos y Santiago Palomo.

Quintana de la Serena

Fábricas de curtir pieles: Coronado Gómez, Rafaell Gómez, Viuda de Francisco Martín.

Fábricas de curtir suelas: Hijos de Pedro Benjamín Barquero, Rafael Coronado y Viuda de Francisco Martín.

Comerciantes de lanas: Marcelino R. Horrillo, Diego Naranjo, Diego Rey B. y Diego Rodríguez.

Comerciantes de pieles sin curtir: Tiburcio Fernández, Marcelino R. Horrillo, Diego Rey y Diego Rey B.

Zalamea de la Serena

Tratantes de lanas: Manuel Calero y Fidolo Cano.

Partido Judicial de Don Benito

Don Benito

Almacenes de curtidos: Antonio Cerrato, Enrique Cerrato, Hijo de Patricio Cerrato, Jesús Martín y Sociedad Cooperativa de Obreros.

Fábricas de curtir pieles: Hijo de Patricio Cerrato.

Comerciantes de lanas: Adulfo Cabezas, José María Estrada, Juan López, Federico Ruiz, Rufino Sanz y Viuda de Vicente Sanz.

Guareña

Almacenes de curtidos: Máximo Cerrato y Luis Lozano.

Santa Amalia

Tratante de lanas: Manuel Parejo.

Partido Judicial de Fregenal de la Sierra

Fregenal de la Sierra

Fábrica de curtir pieles: Viuda de Luis Pérez.

Comerciante de lanas: Patricio Navarrete.

Fuentes de León

Comerciantes de curtidos: Fernando Chávez, José Gómez, Graciano Moya y José Pérez.

Tratante de lanas: José Gómez.

Partido Judicial de Fuente de Cantos

Fuente de Cantos

Comerciantes de curtidos: Manuel Gutiérrez y Antonio Panea.

Comisionista de lanas: José María Pérez.

Monesterio

Tratantes de lana: Fernando Álvarez, Higinio Burgos y Julián Lancharro.

Comerciantes de pieles sin curtir: Alberto Guerrero.

Montemolín. Santa María Nava La Zapatera u Hoya de Sta. María. Aldea de 701 hab.

Electro Harinera.

Puebla del Maestre

El Proveedor.

Usagre

Comerciante de curtidos: Teodosio Moreno.

Valencia del Ventoso

Almacén de curtidos: Antonio González.

Partido Judicial de Herrera del Duque

Herrera del Duque

Comerciante de lanas: Julio Pacheco.

Siruela

Almacenes de curtidos: José Cid y Alfonso Hernández.

Talarrubias

Comerciante de lanas: (los de ganado lanar)

Tamurejo

Comerciante de lanas.  Dámaso Mayoral.

Partido Judicial de Jerez de los Caballeros

Jerez de los Caballeros

Almacenes de curtidos: Antonio Martínez y Eugenio Sánchez.

Fábrica de pieles y suelas: Julio Moreno.

Comerciante de pieles sin curtir: Gaspar González.

Comerciante de lanas: Miguel Avellí.

Barcarrota

Almacenes de curtidos: Saturnino Cano, Vda. e Hijos de Sebastián Espejo y Juan Gutiérrez.

Oliva de la Frontera

Almacenes de curtidos: Francisco Madrigal. José Masot, Martín Sánchez y José María Teodoro.

Exportadores de lanas: Saturnino Barroso, José Mº. Duarte, Félix Gómez, Venancio Gómez, Miguel Matos, Luis Orrego e Hijos de Baldomero Sánchez.

Partido Judicial de Llerena

Llerena

Comerciantes de curtidos: Antonio Ponce e Hijo de Juan Ponce.

Comerciante de lanas: Nicasio Molet.

Azuaga

Comerciantes de lanas: Miguel G. Alcaide, Manuel Carrigosa, Ángel Jiménez, Rafael Muriel y Manuel Márquez.

Granja de Torrehermosa

Almacenes de curtidos: José Fernández y Manuel Santiago.

Valencia de las Torres

Comerciante de curtidos: Lorenzo Rojas.

Malcocinado

Comerciante de lanas: Manuel Hernández.

Partido Judicial de Mérida

Mérida

Almacenes de curtidos: Luis Franco, Cándido Pérez, Sánchez y Gijón, S. en C. y Juan Sudón.

Fábrica de pieles y suelas: Sánchez y Gijón, S. en C.

Exportador de lanas: Manuel Herranz.

Calamonte

Almacén de curtidos: Juan Carbajal.

Montijo

Almacenes de curtidos: Hijos de Julián Guzmán y Cristóbal Pérez.

Puebla de la Calzada

Almacenes de curtidos: Santiago Aguilar y Andrés Fernández.

Zarza de Alange

Comerciantes de pieles sin curtir: Sebastián Almendro, Francisco Macías, Martín Macías, Isidro Paredes y Manuel Romero.

Partido Judicial de Olivenza

Olivenza

Almacenes de curtidos: Enrique Fortes, Eduardo Rodríguez y José Rodríguez.

Valverde de Leganés

Almacén de curtidos: Juan López.

Villanueva del Fresno

Comercio de curtidos: Francisco Minero.

Partido Judicial de Puebla de Alcocer

Puebla de Alcocer

Comerciante de lana: Francisco Llerena.

Comerciante de pieles sin curtir: Francisco Llerena.

Esparragosa de Lares

Comerciantes de pieles sin curtir: Felipe Llorena y Julián Llorena.

Navalvillar de Pela

Comerciantes de curtidos: Basilio Cano, Juan Masa, Vda. de Francisco Roldán y Benito Tejero.

Comisionista de lanas: Teodoro Ramos.

Peñalsordo

Comercio de curtidos: Saturnino Mora.

Comerciantes de lana: Enrique Cabello y José Sánchez.

Sancti-Spíritu

Tratante de lanas: Urbano Blázquez.

Partido Judicial de Villanueva de la Serena

Villanueva de la Serena

Comerciantes de curtidos: José Fernández, Francisco García.

Tratante de lanas: Hijo de José Ferriz.

Campanario

Comerciantes de lana: Urbano Caballo.

Corredores de lana: Lorenzo Díaz, Jacinto Gallardo y Francisco López.

Partido Judicial de Zafra

Zafra

Comerciantes de curtidos: Cayetano Berciano, Gregorio Berciano, Martínez, García y Tintoré.

Fabricantes de pieles y suelas: Cayetano Berciano, José Gallardo y Blas Moreno.

Comerciantes de lana: Manuel Luna.

Burguillos del Cerro

Comerciantes de lanas: Vizconde de Burguillos, Juan A. Cumplido, José D. Fernández S., Juan Rodríguez, Manuela Salguero y José R. de Solís.

Feria

Comerciantes de lanas: Diego de la Concha, Manuel de la Concha, Ángel Leal, Juan Leal y Rafael Leal.

Fuente del Maestre

Comercio de curtidos: Fulgencio Ruiz.

La Parra

Almacenes de curtidos: Leopoldo Rebollo.

Tratantes de lanas: Antonio Marín.

Los Santos de Maimona

Comerciantes de pieles sin curtir: Francisco Mancera y José Mancera.

Comerciantes de lanas: Francisco Martínez, Juan Murillo, Joaquín Obando, Narciso Rico y Pedro Rico.

 

BIBLIOGRAFÍA

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FOTOS

DÁVILA SÁNCHEZ, Juan Francisco José.

 

 Quintana de la Serena, 2015 (reeditado en 2026). 

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