lunes, 22 de junio de 2020

LA HUERTA COMO SEÑA DE IDENTIDAD EN NUESTRO PUEBLO: LA HUERTA EN QUINTANA DE LA SERENA (2)

 

A mediados del siglo XVIII en el Catastro de Ensenada de 1752 quedaron reflejadas las tierras en las que se sembraban hortalizas y plantaban árboles frutales: <<A la quarta pregunta dijeron que en el termino desta Villa ai tierras de Regadio de Hortaliza […] A la quinta pregunta dijeron que en las tierras de Regadio de hortaliza, ai de primera segunda y tercera Calidad […] A la sexta pregunta dijeron que ai algunos arboles frutales y olivos […] A la séptima dijeron que en las tierras que están plantadas los arboles referidos, son en los Guertos de Regadio de hortaliza […] A la undezima dijeron que en este terreno se cogen los frutos de trigo, zevada, zenteno, Havas, Garvanzos, Higos, ázeitunas, Nabos, hortalizas y frutas […]>>.

A finales de este mismo siglo se indican el número de huertas: <<Que hai ocho guertas, que se riegan con zigueñales de abundantes pozos y se surten de lechugas, nabos, coles, berenjenas, tomates, pimientos, hajos y zebollas a este y otros pueblos y tienen algunos arboles de pera, zermeña, ziruela e higos de buena calidad aunque pocos [….][…] Que las tierras de pan se labran con iuntas de reses vacunas y caballerias y las guertas con azada a brazo >> (Respuesta a las preguntas números 36 y 37 del Interrogatorio de la Real Audiencia en 1791). De esta misma época es lo que nos dice Antonio Agúndez Fernández en Viaje a la Serena en 1791: <<Las ocupaciones principales de sus naturales son la labor, granjería y arriería. Recolectan cereales y leguminosas; y verduras y frutas, especialmente nabos, de sus 8 huertas, regadas con abundantes aguas que sacan de los pozos por medio de cigüeñales…>> (p. 143).

En el Padrón de vecino de 1829, figuran como hortelanos: Juan Fernández, en calle de los Mártires; Andrés Huerta, en calle del Rodeo; Juan Sixto Rayo, en calle Carrera; José Romero, en Plazuela; Pablo Valor, en calle Rodeo.

La huerta fue un elemento esencial en la economía de subsistencia en nuestro pueblo. El aumento de población y la escasez de tierras para el cultivo y de pastos para el ganado, favoreció la proliferación de huertas y el comercio de los productos en ellas cultivados con los pueblos vecinos. Durante la primera mitad del siglo XX, la instalación de norias permitió el aumento de tierras dedicadas a este tipo de cultivo y la apertura de un mayor número de pozos. Las plantas que se cultivaban eran hortalizas para consumo humano y otras plantas que servían para alimentar el ganado. Entre las hortalizas: ajos, cebollas, perejil, hierbabuena, pimientos, guindas picantes, tomates, calabacines, berenjenas, pimientos, acelgas, espinacas, lechugas, escarolas, patatas, boniatos (patatas de Málaga), habas, frijones, coliflores, rábanos, sandías, melones, rábanos, coles y nabos. Estos últimos, aunque eran de consumo humano utilizado en el tradicional guiso de “coles y nabos”, se sembraba en grandes cantidades para el alimento de los numerosos bueyes que existían en nuestro pueblo y que se dedicaban a las labores del campo y el transporte con carros. El espacio del terreno que conformaba la huerta se complementaba con la plantación de diversos árboles frutales, como granados, higueras, morales, perales (cermeños, peros nanos), manzanos, ciruelos, albarillos, membrillos, etc. Más raros eran las chumberas y azufaifos. El oficio de hortelano se incrementaría al mismo tiempo que se iban instalando nuevas norias, oficio que se iría transmitiendo en nuestro pueblo de unas generaciones a otras.  


    

Formas de conducir el agua: canalización tradicional (“regaera”) y riego por goteo.

Toponimia

En la toponimia local encontramos tanto la forma ‘huerta’ como la de ‘huerto’. La diferencia entre huerto y huerta estaría en el tamaño de la parcela, siendo la del huerto más pequeña que la de la huerta. Castaño Fernández afirma que la forma femenina es más frecuente en la toponimia que la forma masculina, siendo la estructura más frecuente la de <<´sustantivo+de+sustantivo, es decir, el corónimo ‘huerta’ o ‘huerto’ concretado por un complemento preposicional referido al dueño –Huerta del Cura-, a la situación –Las Huertas de Abajo- o alguna característica del terreno –Huerta del Agua>> (Castaño Fdez.,1998: 221).

Huertas de Abajo

<<APC, Diego Fernández de los Ríos, 1675, f. 68; Pedro Martínez Trillón, 1731: “sitio de las güertas de abajo que alinda con Arroyo de Santa María”; f. 21, Diego Fernández de los Ríos, 1680: “güertas de abajo, f. 99>> (Castaño Fdez., 1998: 205). Las Huertas de Abajo (Ib. pp: 152, 221, 306). <<Audiencia de Cáceres. PJC. RP., 1774. “Huerta/as de Abajo”; Un terreno en este término al sitio “Huertas de Abajo” […] que linda […] Mediodía Arroyo de Santa María>>. (BOP 18/09/1870 y 28/01/1908). Aparece como Huerta Abajo: <<Una parcela rústica en el término de Quintana de la Serena, al sitio Huerta Abajo>> (BOP 23/04/1960).

 Huerta de las Taramas

<<Audiencia de Cáceres. PJC. RP., 1853. “Huerta de las Taramas”>> (BOP 22/01/1871).

Huerta del Campano

<<María Blázquez de la Cruz, viuda, propietaria, […] de la finca Huerta del Campano, finca denominada Cercón del Campano>> (BOP 13/06/1939).

 Huerta Dámaso

<<Otra finca rústica en el mismo término, al sitio Huerta Dámaso>> (BOP 23/04/1960).

Huerta de Fuente Santa (Huerta Santa)

<<Don Juan Francisco Nogales Ortiz, abogado […] arrendamiento 1937-38 de la huerta llamada Fuente Santa>> (BOP 13/06/1939). Aparece como ‘Huerta Santa’ “Otra finca al mismo término, al sitio Huerta Santa>> (BOP 23/04/1960).

Huerta de Toribio (Huerto de Toribio)

<<Una finca rústica en el término de Quintana de la Serena, al sitio Huerta de Toribio>> (BOP 06/04/1954). Aparece como ‘Huerto de Toribio’ en 1849 (BOP   Suplemento 04/06/1849).

Huerta del Moro

<<APC, Pedro Martínez Fernández, 1730, f. 7>> (Castaño Fdez., 1998: 37, 221, 272); <<Audiencia de Cáceres. PJC. RP., 1846. “Huerta del Moro”>> (BOP 05/01/1871).

Huerto de Don Francisco de Tena

<<Casa en Quintana, calle Rafael Coronado, número veinte de gobierno, que linda por la derecha, entrando otra de Diego Morillo Caballero; izquierda huerto de Don Francisco de Tena, y trasera con Rafael Dávila Merino>> (BOP 22/07/1919).

Huerto de los Murillos

<<Mª Dávila- dote 7.913 reales y un huerto de los Murillos en la peña del Gato>> (Ortiz-Coronado y Elejoste, 1992: 285).

Huerto de Herederos de Don Miguel Barquero Tena

<<Una casa en esta villa, en su calle de Cánovas del Castillo, señalada con el número diecinueve de gobierno, […] y linda por la derecha entrando con otra de Juan Martín; izquierda, Antonio Nogales Calero, y trasera, huerto de herederos de don Miguel Barquero Tena>> (BOP 11/04/1919).

Huerto del Hospital

<<Una casa […] calle de Lanchas, sin número, que linda derecha entrando Brígido García Fernández; izquierda, herederos de Tomás Fernández y trasera con huerto del Hospital>> (BOP 17/06/1921).

Huertos de Mayo

<<Audiencia de Cáceres. PJC. RP., 1842. “Huertos de Mayo”>> (BOP 01/01/1871).

Huerto del Rucio

            <<Un niño ahogado. El día 9 del corriente mes desapareció de su casa paterna el niño de diez años Alfonso Murillo García, y su familia presentó la correspondiente denuncia en el Juzgado municipal de esta localidad. La Guardia civil comenzó desde aquel día a realizar las oportunas investigaciones para averiguar el paradero del niño. De las gestiones practicadas por la benemérita resultó que el niño había perecido ahogado en un pozo situado en la finca denominada “Pozo del rucio”, en este término municipal. Inmediatamente después se personó el Juzgado acompañado del médico, ordenando el levantamiento del cadáver. En este pueblo ha servido de comentario este suceso, pues la familia del niño ahogado es muy apreciada en esta localidad>> (Correo de la mañana 15/07/1924).

Otras: huerta de Petra Barquero, huerta de Juan Salvao, huerta de don Antonio

 LA ALBERCA

Se trata de un estanque en forma cuadrada o circular, donde se depositaba el agua sacada del pozo y desde la cual se regulaba su salida, a través de unos desagües practicados en la parte más baja de la estructura o por encima del nivel exterior. El material empleado, generalmente, era piedra de granito en forma de losas colocadas verticalmente y unidas con mortero de cal.  

La alberca como lugar de recreo

Hubo un tiempo en que algunas de estas albercas fueron lugares de recreo y baño durante el verano: las de Juan Salvao, Toribio, Ramón, Papalé, Macuai, etc. Los dueños, además de utilizarlas para regar su huerta, permitían el baño por el que cobraban una determinada cantidad de dinero: <<La entrada la hacíamos por una casa situada en la acera derecha de la calle del Camino de Zalamea. Era la de “Juansalvao” y en el último cuerpo de ella, sentada, se encontraba siempre la mujer. Le pagábamos y accedíamos a la huerta, que es donde estaba la alberca y el crecido azafaifo junto a ella […] nos dejó el precio del baño en dos reales […]>> (Chacón, 2015: 479) Procuraban mantener el agua lo más limpia posible, disponiendo de pozos con potentes manantiales que les permitía renovar el agua con frecuencia.

Forma y tamaño

La forma de las albercas podía ser cuadrada o redonda, y el tamaño podía variar de unas huertas a otras.

     

Una forma curiosa la encontramos en esta alberca de figura octogonal con las aristas curvadas.

    

Conjuntos pozo-canal-alberca

Generalmente, el conjunto del sistema de riego en una huerta estaba formado por el pozo, el canal o tubería y la alberca. Veamos como ejemplo un conjunto integrado por estos tres elementos construidos a finales de la década de los cincuenta y en los que destaca la piedra de granito.

Lugar: La Hoja.

Antiguo propietario: Vicente Victoriano Dávila Barquero.

El pozo de forma circular se encuentra forrado con pared de piedra de granito en piezas ligeramente labradas y perfectamente enlazadas utilizando la técnica de la piedra seca, es decir, sin ningún tipo de mortero. Para acceder al pozo se disponía de una caseta con escalera para bajar hasta cerca del nivel de agua que se extraía mediante motor de gasolina.

Del pozo parte un canal de más de dos metros de altura por su parte más alta elaborado mediante mampostería de piedra de granito y ladrillo unidos con mortero de cal y arena que conduce el agua hasta la alberca.

La alberca se levanta mediante losas de granito rectangulares colocadas en vertical y unidas por mortero de cal y arena; disponiendo de tres orificios de salida orientados hacia el norte, sur y oeste, cada uno de ellos. 

El conjunto disponía –hoy desaparecido- de un abrevadero para el ganado al que llegaba el agua, mediante un canal (“regaera”) excavado en la tierra, procedente del desagüe situado en el lado norte. Próximo a este conjunto se encontraba una casa –hoy derruida- construida a base de adobe y tapial que delata el uso del aquel terreno como huerta en otro tiempo. Aquí vemos como ya se prescinde de la noria que había tenido su auge en las dos décadas anteriores y se opta por acondicionar la construcción del pozo para la instalación de un motor de gasolina.


       

 Alberca, canal y pozo                         

Otro conjunto más antiguo es el de la huerta de don Antonio en la vereda del Solito. Observamos la instalación de noria junto con un depósito de época más reciente.

Lugar: Casa de don Antonio, en la vereda del Solito

Antiguos propietarios: Antonio de la Cruz, Carlos de la Cruz Barquero.

      

Toponimia

La toponimia de ‘alberca’ está referida principalmente al nombre del propietario, acompañada o no del apodo: las de Juan Salvao, Ramón, Garrote,Toribio, Papalé, la Melona, Pineda, Manuel Vichi, Antonio Arenita, etc.

PILONES

El pilón, realizado en piedra de granito, servía para ir almacenando el agua que se destinaba al riego de la huerta, para lavar la ropa y como abrevadero del ganado.

     

Pilones para lavar junto a pozos

En algún caso, si no se disponía de alberca, era un pequeño estanque en forma de pilón el medio de retener el agua procedente de la noria para su posterior distribución en el riego de la huerta. 

       

Pilones de obra revestidos con cemento junto a una noria.

Toponimia

Los Pilones: <<…al sitio Los Pilones>> (BOP 28/10/1885). Arroyo de los Pilones, se encuentra próximo a la ermita de San José.

CULTIVO TRADICIONAL

Nabo (Brasica napus): un cultivo tradicional.

Para ovejas, Campanario/ ‘pa’ naranjas, Orellana/ para frutas, Villanueva/ y para nabos, Quintana (Casco Arias, 1961: 53

<<A la undezima pregunta digeron que en este termino se cogen los frutos de trigo, zevada, zenteno, Havas, Garvanzos, Higos, àzeitunas, Nabos, hortalizas y frutas y responden>> (Catastro de Ensenada).

A finales del siglo XVIII: <<Que hai ocho guertas, que se riegan con zigueñales de abundantes pozos y se surten de lechugas, nabos, coles, berenjenas, tomates, pimientos, hajos y cebollas a este y otros pueblos, y tienen algunos arboles de pera, zermeña, ziruel e higos de buena calidad aunque pocos […] Que las tierras de pan se labran con iuntas de reses vacunas y caballerias y las guertas con azada a brazo >> (Respuesta a las preguntas números 36 y 37 del Interrogatorio de la Real Audiencia en 1791).

<<Las ocupaciones principales de sus naturales son la labor, granjería y arriería. Recolectan cereales y leguminosas; y verduras y frutas, especialmente nabos, de sus 8 huertas, regadas con abundantes aguas que sacan de los pozos por medio de cigüeñales…>> (Antonio Agúndez Fernández, Viaje a la Serena en 1791, p. 143).

Refranero

Por Santiago (25 de julio) el buen nabo ha de estar sembrado.

Siémbrame en julio y saldré en tiempo de San Andrés (30 de noviembre).

Nabo que sea bueno ha de estar nacido por San Lorenzo (10 de agosto).

Por Santa Marina siembra tu nabina.

(Martínez Kleiser, 1993)

I Concurso de Nabos: un intento de recuperar y poner en valor tradiciones de antaño.

         

Guiso de nabos

Como sabemos, quizás el cultivo de huerta más extenso que se hacía en nuestro pueblo era el de nabos. Ello era debido a la existencia de un gran número de bueyes dedicados a las labores del campo y en el transporte con carros. Además de utilizarse para el alimento de estos animales, el nabo se integraba en la dieta de los habitantes de Quintana de la Serena, encontrándose representada en el conocido “guiso de nabos”. 

Refranero

Nabos con coles, manjar barato y de los mejores.

Le dijeron los nabos a la col: “En la olla nos juntará Dios”.

El nabo y la col para uno son.

 (Ibídem)

 


Bibliografía

-AGÚNDEZ FERNÁNDEZ, Antonio: Viaje a la Serena en 1791: historia de una comarca extremeña escrita tras los pasos del Magistrado Cubeles. 1955. Edición facsímil, Asociación Cultural Torres y Tapia. Introducción Agustín Jiménez Benítez-Cano. Villanueva de la Serena, 2011.

-CASTAÑO FERNÁNDEZ, Los nombres de La Serena. (Estudios de toponimia extremeña). Editora Regional de Extremadura, Mérida (Badajoz), 1998.

-CATASTRO DE ENSENADA, 1752. ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS (A.G.S.). Respuestas Generales al Catastro de Ensenada. Libro 148: Quintana de la Serena.

-CHACÓN CHACÓN, Juan Antonio: El diagnóstico y la soledad, Edit. Círculo Rojo. Madrid, 2015.

-MARTÍNEZ KLEISER, Luis: Refranero General Ideológico Español. Edición facsímil. Editorial Hernando. Madrid, 1993.

-RODRÍGUEZ CANCHO, M. y BARRIENTOS ALFAGEME, G: Interrogatorio de la Real Audiencia en 1791. Archivo Histórico Provincial de Cáceres (A.H.P.C.). Sección Real Audiencia de Extremadura: Visitas a Quintana. Publicación de la Asamblea de Extremadura, 1995. Interrogatorio de la Real Audiencia. Extremadura a finales de los tiempos modernos.

 

viernes, 15 de febrero de 2019

EL JUEVES DE COMPADRE Y LA ESTACIÓN DE FERROCARRIL EN QUINTANA DE LA SERENA


EL JUEVES DE COMPADRES Y LA ESTACIÓN DE FERROCARRIL 
EN QUINTANA DE LA SERENA



<<El Jueves de Compadres en Quintana
                Costumbre típica y tradicional de este pueblo, es celebrar el jueves de compadres con giras al campo, donde se derrocha buen humor, vino y alegría, lo general de la gente se ha dirigido a la estación del ferrocarril que como es sabido ocupa uno de los sitios más pintorescos y amenos de este término y donde se tenía la novedad de los primeros trabajos en el necesario y útil camino que ha de hacer podamos servirnos de nuestra estación que hasta ahora era parodia de dicho clásico […]
                El día de sol espléndido anima más a la diversión y algazara y bajo cada corpulenta encina hay un corro con guitarras, laudes y variedad de instrumentos, donde se baila y canta con animación.
                Un tren aparece raudo y la algarabía aumenta el agitar de pañuelos y el mostrar de botas repletas de vino, así como de estos embutidos extremeños que con razón gozan de fama mundial, pues en ningún sitio son tan sabrosos y nutritivos. Los viajeros sostienen sorda lucha con el deber que los impele a seguir su ruta y el torturador deseo de quedarse entre esta buena gente que pródiga los invita a disfrutar de sus meriendas […] ISAÍAS CORONADO >> (1).

Vemos que antaño era costumbre ir a la estación de ferrocarril recién construida (2). Tuvieron que pasar seis décadas desde que la Reina Isabel II pasara por allí en el viaje inaugural del ferrocarril desde Madrid a Badajoz, para que se construyera nuestra estación (3). Pero todavía quedaba por construir un camino adecuado para llegar a ella y eso sería cuatro años más tarde.  La Estación se abrió a los viajeros y equipajes pero no se permitía facturar mercancías, por lo que los comerciantes e industriales tenían que seguir trasladándose a la estación de Campanario.
                                    
               Desde que en 1825 la primera locomotora creada por George Stephenson circulara por el primer ferrocarril construido en el norte de Inglaterra, tendrían que pasar más de cuarenta años para que este transporte revolucionario discurriera cerca de nuestro pueblo y otros sesenta años para ver construida la estación de ferrocarril de Quintana de la Serena. Este retraso con respecto al resto de los países europeos se debió, en gran medida, al reinado absolutista y despótico de Fernando VII, al que se sumaron los problemas ocasionados por el inicio de las guerras carlistas y la pérdida de gran parte de las colonias americanas:

                     <<Los trabajos del ferrocarril continúan con actividad, la locomotora llega hasta Campanario, en Badija, terreno pizarroso del término de Castuera, se trabaja de día y de noche; la sección de  Mérida a Villanueva de la Serena, no obstante lo mucho que en ella se trabaja, no podrá darse al público hasta fines de junio o a mediados de julio próximo>> (4).

Así, veríamos pasar el tren procedente de Castuera cruzando el río Guadalefra por el famoso Puente de Hierro, y surcando las tierras de Badija y el Hornillo en dirección a Campanario, siendo estas las estaciones utilizadas por los vecinos de Quintana hasta que se construyó una estación a 6 ó 7 km de la población, como hemos dicho, en los últimos años de  la segunda década del siglo XX.

Pero era necesario disponer de una vía de comunicación adecuada y en el año 1930, encontramos que la Diputación Provincial aprueba la certificación de las obras del camino vecinal a la estación de  ferrocarril: <<Diputación provincial. Ayer, a las doce, celebró sesión la Comisión provincial […] Aprobar las siguientes certificaciones de obras de caminos vecinales: […] Quintana de la Serena a la estación de ferrocarril, 4008,74>> (5). 
  
En julio de este mismo año aparece publicado:

<<Hace cuatro o cinco años fue inaugurado el servicio de viajeros y equipajes a la estación, que en la vía férrea tiene esta población, y que está situada a unos seis kilómetros, no autorizando la Compañía el servicio de factaje en pequeña y gran velocidad, por la razón, según se decía entonces, de no existir un buen camino o carretera que hiciera útiles estos servicios…>> (6).

            Unos meses después:

<<… Tiene Quintana de la Serena reconocida importancia comercial e industrial en toda la zona de la Serena. Importancia que llega a colocar a dicho pueblo en cabeza de factoría del partido de Castuera. Dos fábricas eléctricas de gran importancia y perfecto montaje de molinería moderna. Varias de curtido en explotación. Numerosos almacenes de cuero. Gran número de molinos aceiteros. Garajes de reparación para autos, máquinas, etcétera. Grandes almacenes de cereales con servicio de transporte propio, corredores, etcétera. Es decir, todas esas grandes manifestaciones de actividad que sirven para presentar a un pueblo moderno como eje central de los inmediatos.
                Pero este pueblo, que cuenta con carreteras de comunicación para Badajoz, Mérida, Don Benito, Villanueva, Campanario, Zalamea, Castuera, etcétera, no tiene estación de ferrocarril; mejor dicho, estación sí tiene, y no a muchos kilómetros por cierto, y con una carretera de comunicación con el pueblo. Pero esta estación, construida hace algún tiempo, que cuenta con muebles, dependencias y elementos para el servicio, no está abierta para el facturaje, teniendo la industria local que servirse de la estación de Campanario, con un perjuicio evidente para los intereses del comercio, que tiene que pagar el costo de seis o siete kilómetros más de transporte …>>(7).

Por fin, y durante el transcurso de la Guerra Civil se abriría el servicio de mercancías (8), habiendo funcionado desde entonces, donde llegaban los carros cargados y estableciéndose más tarde un servicio o despacho de Renfe que recogía la mercancía con un camión y la repartía por el pueblo:

<<El pedido de Hierba que me tienen pasado para los señores Ferrer, desde hace muchos días lo tengo dispuesto para remesarlo pero resulta que no admiten facturaciones, según me dicen en la Estación. Dentro de unos días se podrá facturar y tan pronto así sea les mandaré su correspondiente documentación.
Les saluda muy suyo afectísimo su seguro servidor. 12 marzo 37 José Rey>>

Se produciría un hecho vandálico: <<Autor o autores del hecho de haber roto de una pedrada, el día 8 del actual, los cristales rojos de la pantalla y blancos de la farola del disco número dos del lado de Campanario de la estación férrea de M. Z. y A. del pueblo de Quintana de la Serena>> (9).

A mediados del siglo pasado el Despacho Central de la RENFE estaba a cargo de Venancio Nieto Bravo y para el servicio de viajeros se disponía de la empresa de transportes de Victoriano Blázquez:

Despacho Central de la RENFE. Servicio de viajeros a todos los trenes. José Antonio, 29. Venancio Nieto Bravo.
Victoriano Blázquez. Gran Empresa de Transportes. Servicio a todos los trenes. José Antonio, 31 (10).

                En esta misma época ya se iban sustituyendo por camiones los antiguos carros de bueyes y mulas que realizaban el transporte de mercancías -sobre todo de material de granito- a la estación:

<<Brígido, que vivía al lado del corralón del rodeo ancho y que, con su camión, fue el primero en ir sustituyendo los portes con granito, desde las cantera a la estación, siempre llevados a cabo con los carros tirado por vacas…>> (11).

Actualmente, los dos edificios de la antigua estación de ferrocarril de Quintana de la Serena, cuyos interiores y cubiertas estaban en estado ruinoso, han sido reconvertidos en Albergue y Centro de Interpretación o Aula de la Naturaleza, en una zona de <<gran importancia para la invernada de Grullas y […] otras especies muy interesantes que se pueden observar a través de tres rutas principales >> (12), tras la realización de las obras de acondicionamiento necesarias llevadas a cabo por el Ayuntamiento de Quintana de la Serena en 1996. Por otra parte, en los primeros años de régimen democrático este lugar ha sido elegido para celebrar la Fiesta del Primero de Mayo.



Notas.  
  
(1) Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. Correo extremeño. Año XXV. Núm.7463, 14/02/1928, pág. 7.
(2) Casco Arias, Juan (1961): Op. cit., p. 243: <<En el año 1926 se construyó la estación de ferrocarril de Quintana, a siete kilómetros de esta villa, después de muchos viajes a la Corte para conseguirlo…>>
(3) Viaje de SS.MM. a…
(4) Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. Crónica de Badajoz. Núm. 95, 13/05/1865, pág. 3.
(5) Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. Correo extremeño. Núm. 7570, 19/02/1930, pág. 1.
(6) Ibidem. Núm.7692, 13/07/1930, pág. 4.
(7) Ibidem. Núm. 7746, 16/09/1930, pág. 10.
(8)Barquero Barquero, T. A., Un trozo de la historia de mi pueblo. Quintana de la Serena, pág. 64. Este último dato no lo tenemos documentado, solo lo que afirma el autor en su libro: <<La Estación de Ferrocarril, construida en el año 1932 (¿?), y que sin saber por qué teniendo en plaza un equipo de empleados más o menos numeroso, continuaba paralizada. Como resultado de nuestras gestiones en el ministerio de Obras Públicas, fue abierta al servicio de viajeros. Más tarde, ya en la Guerra, se abrió la de mercancías>>.  El año 1932 no se corresponde con el de su construcción que fue en 1926 (Vid.: Casco Arias, 1961:243 y crónica de Isaías Coronado en Correo extremeño, núm. 7463 de fecha 14 de febrero de 1928, pág. 7). Documento transcrito en www.todocolección.net
(9) BOP. Boletín Oficial de la Provincia. Diputación Provincial de Badajoz. 19/10/1932.
(10) Programa de Feria, 1951. Ayuntamiento de Quintana de la Serena (Badajoz).
(11) Chacón Chacón, J. A., El dañino soplo del solano, pág.  697
(12) Calderón, Biotopos y espacios naturales de La Serena, pág.



BIBLIOGRAFÍA

BARQUERO BARQUERO,  Tomás de Aquino. (1979): Un trozo de la historia de mi pueblo (Quintana de la Serena
BLANCH SÁNCHEZ, Antonio: “La llegada del ferrocarril a Extremadura: un época de especulación y corrupción”. Revista de Estudios Extremeños. 2013 T. LXIX. Núm I, pp. 437459.
CALDERÓN CARRASCO, Manuel (1995) Biotopos y espacios naturales de La Serena. Colección Conocer La Serena. CEDER La Serena.  Badajoz.
CASCO ARIAS, Juan (1961), Geobiografía e historia de Quintana de la Serena. Editorial Prensa Española. Madrid.
CHACÓN CHACÓN, Juan Antonio (2012), El dañino soplo del solano, Editorial Círculo Rojo. Madrid.
ESPAÑA FUENTES, Rafael. (2000). El Sexenio Revolucionario en la Baja Extremadura.  1868-1874. La Obra de los Municipios Revolucionarios. Tomo I. pp. 59-60.
LEÓN, Manuel/MURILLO, Inés, “Orígenes e historia del Jueves de Compadres”, Blog:Cosas de Quintana de la Serena.Quintanej@s
Viaje de SS.MM. a Portugal en diciembre de 1866, Imprenta Rivadeneyra, Madrid, 1867.
MARTÍN NIETO, Dionisio Á. y DÍAZ DÍAZ, Bartolomé (Coord.) (2003): Campanario. Historia. Tomo II. Ayuntamiento de Campanario. Badajoz.
MORENO HORRILLO, Nieves, RUBIO CABALLERO, José y RODRÍGUEZ JIMÉNEZ, Juan José. “La villa de Campanario: de 1833 a 1931”, en MARTÍN NIETO, Dionisio Á. y DÍAZ DÍAZ, Bartolomé (Coord.) (2003): Campanario. Historia. Tomo II, pp. 279-318.

FUENTES

BOLETÍN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE BADAJOZ (BOPBA)
BIBLIOTECA VIRTUAL DE PRENSA HISTÓRICA (BVPH)


WEB

www.mcu.es. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica. Correo extremeño. Año XXV. Núm. 7463, 14/02/1928, pág. 7; Ibídem. Núm. 7570, 19/02/1930, pág. 1;  Ibídem. Núm. 7692, 13/07/1930, pág. 4; Ibídem. Núm. 7746, 16/09/1930, pág. 10; Crónica de Badajoz. Núm. 95, 13/05/1865, pág. 3.


Juan Fco. José DÁVILA SÁNCHEZ
Quintana de la Serena, 2018

miércoles, 30 de enero de 2019

40 AÑOS DEL INICIO DE LAS EXCAVACIONES DE CANCHO ROANO


La imagen puede contener: una o varias personas

40 AÑOS DEL INICIO DE LAS EXCAVACIONES EN CANCHO ROANO, en Zalamea de la Serena.
Intervención de Sebastián Celestino Pérez, quien, tras el fallecimiento de Maluquer de Motes en 1988, dirigiera las excavaciones de este importante yacimiento tartésico. Al recordar al profesor Maluquer, mediante lectura del primer escrito que realiza del yacimiento (documento dirigido al Ministerio de Cultura), nos pone de manifiesto el protagonismo de nuestro paisano, JOSÉ ANTONIO HIDALGO-CHACÓN ANTÓN, junto a Pedro Dávila y José María Álvarez:
<<... cuenta como el hallazgo se debe a José Antonio Hidalgo-Chacòn, alertado por Pedro Dávila [...] el primero recoge los materiales y los lleva al museo de Badajoz; Pedro Dávila, que va a ser quien continuamente esté apoyando las excavaciones [...] y el director del Museo de Badajoz, José María Álvarez Martínez...>>.
https://m.youtube.com/watch?v=2D2xcjkTu_E&t=3158s&fbclid=IwAR0zx-3SicsgH5RkjPINxEqsrqN2g1DDhkLpOitVBO5CHNyTpK7KNE6-NXQ

No hay descripción de la foto disponible.





domingo, 30 de diciembre de 2018

LA LAGUNA DE QUINTANA DE LA SERENA





LA LAGUNA DE QUINTANA DE LA SERENA

La Laguna en la segunda mitad del siglo pasado


… Y ella misma, <<La Laguna>>, despertó soñando un día alborozada, meciendo barcas (regalo equivocado que le hicieron) y soñó con ser mar y tener olas y acaso se atreviera algún día a pedir del Municipio playa, suecas, <<Fuengirolas>>… Y yo pienso que es bueno, que en Quintana se puede, todavía, soñar alguna vez en <<La Laguna>> (A. Suárez Bárcena, 1977) (1).

No voy a ser el primero ni, posiblemente, el último –así debería ser-  que escriba sobre La Laguna de Quintana de la Serena. Aun a riesgo de que por olvido omita algunas, no quiero dejar de mencionar aquí a esas personas que han contribuido a enriquecer nuestro conocimiento sobre la historia y la cultura de nuestro pueblo. En primer lugar a nuestro médico que fue don Juan Casco Arias, quien nos dejó un legado lleno de datos en su libro a pesar de los inconvenientes de la época. Entonces, don Juan no pudo disponer de lo que hoy disfrutamos muchos de nosotros como son las nuevas tecnologías, a través de las cuales, cómodamente en casa y pegado al ordenador, podemos obtener, gracias a la abundante documentación digitalizada y puesta en Internet durante los últimos años, numerosos datos que nos permiten una investigación más exhaustiva y detallada de los hechos. Aun así, su obra no carece de valor y, con algunos pocos errores que intentaremos aclarar en sucesivos trabajos, ha servido para que los quintanenses conozcamos nuestra historia. También nos hablaron de este lugar y de formas diferentes otras personas –pido disculpas si me olvido de alguna- como Víctor Fortuna Hidalgo, Ángel Suárez Bárcena, Pedro Rodríguez Horrillo y Juan Antonio Chacón Chacón. A todos ellos, mi reconocimiento y agradecimiento. El mérito, sin duda, de ellos, limitándome tan solo  a añadir algunos datos inéditos que he podido recopilar y que considero de interés para todos.


La Laguna fue un estanque de agua situado al este de la población, hoy integrado en el casco urbano y donde antiguamente se celebraba el rodeo, sirviendo sus aguas como abrevadero para el ganado y para contener algunos peces como carpas, las cuales se solían pescar con caña.

 Las primeras noticias que encontramos referentes a “la laguna del Concejo” se remontan a finales del siglo XVI (2), y ya, a finales del XIX tiene lugar el acuerdo municipal de las obras de ensanche. Casco Arias, nos habla, cómo en los años sesenta La Laguna servía de abrevadero para el ganado, celebrándose cerca de la misma el tradicional rodeo de ganados; así como, lugar de ocio donde se practicaba la pesca de carpas:

<<Para abrevadero de ganados el Ayuntamiento dispone de una Laguna que se alimenta de las aguas pluviales quedando con escasa cantidad en verano, que está situada al este del pueblo a escasos metros del casco urbano, cerca de la carretera de Castuera […] la pesca es practicada principalmente con caña en La Laguna, donde se crían buenos ejemplares de carpas>> (Casco Arias, 1961: 39, 297).

Como hemos dicho, a finales del siglo XIX encontramos las obras de ensanche de La Laguna acordadas en la sesión extraordinaria celebrada el día 26 de julio de 1883, siendo presidido el Ayuntamiento por Laureano Barquero de Murillo:


<<Se acordó por unanimidad la formación del oportuno expediente para ejecutar las obras municipales de ensanche de la Laguna […] También se acordó que por la Comisión de presupuestos se formule el proyecto de su extraordinario para cubrir las atenciones de referidas obras toda vez que en el ordinario del ejercicio corriente no había consignada cantidad alguna con dicho objeto>>.

En sesiones posteriores <<se acordó nombrar perito facultativo para la formación del proyecto y presupuesto de las obras municipales de ensanche de la Laguna […] al Arquitecto D. Ventura Vaca>> (sesión ordinaria y pública del día 12 de Agosto). Aprobado el proyecto del presupuesto extraordinario formado por la Comisión para cubrir las atenciones de las obras municipales proyectadas (sesión ordinaria del día 2 de septiembre), se acordó, por último:

<<Que las referidas obras se ejecuten por Administración de conformidad en un todo con el perito facultativo y con sujeción al pliego de condiciones redactado por el mismo. Segundo. Que se dé principio á la mayor brevedad posible. Tercero. Nombrar perito facultativo para la dirección de las mismas á D. Ventura Vaca. Cuarto. Nombrar para el régimen y vigilancia de los empleados a Don Leocadio Ortiz Balsera…>> (BOP, 12 y 14/11/1883.).  

En 1929, el corresponsal del Correo Extremeño al hablar de la conveniencia de celebrar la Fiesta del Árbol (Vid. Fiesta del Árbol), sugiere plantar árboles en la explanada que se encuentra junto a La Laguna y lugar donde se situaba el ganado durante el rodeo que se celebraba en la Feria. Como sabemos, el árbol de “moda” en aquellos años era el eucalipto y de aquella actividad procederían los eucaliptos de La Laguna y de la Ermita:

<<La conveniencia de celebrar la simpática y beneficiosa Fiesta del Árbol […] Hace varios años que no recordamos se celebre en esta localidad la simpática fiesta del Árbol, siendo de una necesidad el fomento del amor a las plantaciones de árboles por todas las plazas y calles de la población que sean susceptibles, dada su anchura, […] Hay un sitio en este pueblo que está pidiendo con voces imperiosas árboles, y que en el transcurso de pocos años nos devolvería un gran bosque de incalculable valor por las pocas pesetas que ahora se gastarían en plantaciones; me refiero a la explanada que está más allá de la laguna, y donde se sitúa el ganado en la feria, el cual tendría sombra en los días ardorosos en que ésta se celebra. Isaías Coronado>> (Correo extremeño, 1929:8).

A principios de los años setenta se dispusieron unas barcas de las que ya se anticipaba:

<<… un frondoso arbolado se proyecta a extramuros de la población, teniendo como marco la charca o laguna […]. Allí habrá barcazas, con vaivén de cuna, que con vistoso alumbrado, puede que nos den la impresión de un Venecia cercano […]>> (V. Fortuna, 1971).





En la lucha contra la enfermedad del paludismo, muy frecuente durante el verano al ser transmitida por un mosquito que proliferaba, sobre todo, en aguas estancadas, se introdujo en nuestra laguna un pez procedente del continente americano, la gambusia (Vid: Gambusia): <<… la profilaxis se hizo principalmente sembrando gambusias en La Laguna, y de aquí se difundieron al Arroyo del Tío Pepe y al río y sus afluentes>> (Casco Arias, 1961: 282).

Por su parte, Pedro Rodríguez Horrillo nos comenta el fenómeno conocido como “alunarse la laguna”:

<<En dicha laguna se criaban carpas de mediano y pequeño tamaño y se pescaban con cañas […] Si no llovía en verano, que era lo que generalmente sucedía, se asfixiaban por falta de oxígeno (se alunaban, se decía en el lenguaje de la calle), ya que el agua descendía a niveles muy bajos por la acción de la evaporación y otras causas, procediéndose entonces a su desagüe para recoger las carpas que aún se mantenían vivas>> (Rodríguez Horrillo, 1999).


Sobre algunos sucesos en La Laguna tenemos la narración que hace el autor de la novela Ni el espíritu de los pámpanos, sobre el salvamento de un muchacho llamado Isidoro, hijo de Demetrio y nieto de la Sanjuana:

<<…  cuando regresaba por el almendral, sobre el mediodía, con la carga hecha y metida en un costal, que traía al hombro, junto con varias trampas que había decidido no dejarlas puestas, escuchó la alarma. Eran las angustiosas voces de una mujer que, muy cerca de la sangraera de la laguna —que era una pequeña rebaja en la altura de la pared para vaciar y aliviarla de agua—repetía una y mil veces ¡sooogaaa, soogaaa, soogaaa…! […] En lo que sí estuvieron de acuerdo los presentes fue en corroborar lo que había dicho la Sampedra, que era otra vecina que se acercó allí por el revuelo armado: ¡No, si la laguna, algún día, nos va a dar algún disgusto!>> (Chacón, 2011: 135).

         Efectivamente, el “vaticinio” (3) se produjo a principios del siglo pasado, durante el verano de 1906:

<<En una laguna que hay extramuros de la villa de Quintana, tuvo la desgracia de perecer ahogado, el niño de 8 años de edad, Diego Ánguas Sánchez, hijo de Benito y Manuela.
         El desgraciado niño se fue a bañar al referido sitio en unión de varios amigos de la misma edad. Después del baño, una vez fuera del agua y cuando ya se encontraban vestidos, concibieron la idea de subirse al muro que, según parece, existe próximo al mismo y emprendieron aquellos una vertiginosa carrera, teniendo la desgracia el Diego de perder el equilibrio y de caer al agua en el sitio que hay más profundidad. Los compañeros de aquel al ver el peligro que corría, empezaron a gritar implorando auxilio; acudieron dos jornaleros llamados Bibiano Corrales y Francisco Mateo Rocha, que trabajaban en una era próxima a aquel sitio, los cuales se arrojaron al agua, pero ya era tarde; cuando sacaron al Diego era cadáver ya.
         El juzgado acudió  a orillas de la laguna, recogiendo el cadáver del niño>> (La Región extremeña, 1906).

Por todo, las advertencias de los padres:

<<...eran continuas para que no nos bañáramos nunca ni en pozos, ni en charcas ni en la laguna, entre otras cosas porque en ésta había muchas pocetas y eran muy traicioneras y en la laguna, encima, al lado de la sangraera, o sitio rebajado del muro para aliviar las aguas en las avenidas, en la pared misma, en una de las piedras de granito, un picapedrero, por encargo de sus familiares, había labrado una cruz que recordaba que en ese lugar se había ahogado un niño>> (Chacón, 2012: 138).




Durante la década de los ochenta,  siendo Alcalde don Juan Bonilla Ponce se llevó a cabo en el entorno de La Laguna el <<encauzamiento del desague de la laguna>> y el <<Parque de la Laguna>>, además de la construcción de la Piscina Municipal  (Libro  de Feria, 1986). 

Como consecuencia de la riada producida en el año 1989, se achacó sus graves consecuencias, al menos en parte, a la reciente actuación que sobre el entorno de la misma se había realizado. Sin embargo, observamos que ello no debió ser así tal y como, diez años más tarde, Pedro Rodríguez Horrillo hace la narración de los hechos:

<<La laguna no era, como se ha dicho, una pequeña presa que servía de regulación de avenidas en el cauce de la Dehesa Vendida. Al desaparecer el rodeo […] la laguna dejó de tener su razón de ser, por lo que fue achicada y vallada para su conservación como recuerdo histórico, ocupando hoy una superficie aproximada de 4.000 metros cuadrados. Ya no se baña nadie ni abreva el ganado en la misma.
         Tampoco puede decirse que la culpa de la riada que se produjo como consecuencia de la tromba de agua caída en la tarde del 30 de septiembre de 1989, la más grande que se recuerda, la tuviera el achicamiento de la laguna. Fue tal la cantidad de metros cúbicos de agua los que cayeron aquella tarde, en un radio de acción que abarcaba desde la hoja de la Mata hasta la de la Reyerta de Quintana, entre las que está comprendida la de la Dehesa Vendida, que el agua que pudiera haber represado la laguna (en el supuesto de que estuviera vacía, que no lo estaba), si no hubieran sido reducidas sus dimensiones, no pasaba de ser una gota en el Océano. Para muestra un botón: en el arroyo de la Mata perecieron ahogadas dos mulas que estaban atadas en sus cercanías. ¿Tuvo que ver algo aquí la laguna?
         Cuando estoy terminando de redactar estas líneas me llega la noticia de que el Ayuntamiento se propone llevar a cabo, en un futuro inmediato, un macroproyecto en la laguna y su entorno…>> (Libro de Feria, 1999).

El arroyo que vertía sus aguas en La Laguna, ha quedado desviado, lo que no ha impedido que en años de fuertes y constantes lluvias se llenara de agua, como ocurrió  en el invierno del 2009.


Actualmente, su funcionalidad ya no es la misma de aquellos años, habiendo sido utilizada recientemente para celebrar festejos taurinos. Se iniciaron las obras de lo que se supone sería un auditorio al aire libre, habiéndose realizado el acondicionamiento de su entorno a base de la construcción de una fuente y la apertura de una cafetería. 


Como hemos visto La Laguna ha sido muchas cosas. Desde tener una función práctica (abrevadero, rodeo) a lugar de recreo para jóvenes y mayores (pesca, paseo, barcas, noches de verano), de buenos y malos recuerdos (desgracias personales). Lo que sí está claro es que no volverá a ser lo que fue.


Vista de La Laguna desde el Silo
________________________________________________

Notas:
1.     De la poesía de Ángel Suárez Bárcena que lleva por título Soñando en La Laguna,  publicada en el Libro de Feria de 1977.
Soñando en “La Laguna”. Ángel Suárez-Bárcena.
Aquel modesto abrevadero de las ferias de ganado, tan sólo es hoy vago recuerdo en memorias ya maduras.
     Hoy es, —en realidad siempre lo fue— simplemente <<La Laguna>>: Un poco de agua represada de las lluvias de otros tiempos.
     Con todo, la presencia del agua breve y tranquila, ilusión de frescor en la calina, invita al paseo en el ocaso, a gozar de la puesta de sol evocadora…
     Y <<La Laguna>>, humilde abrevadero del ganado de otras Ferias, se engrandece de misterio de amor de enamorados, soñadores y poetas.
     Yo he soñado la tarde de verano y teniendo en lontananzas <<Cantalcuco>>, he visto, manando de los cerros, la sangre que engorda el rojo grito de las nubes, como toros pastueños del crepúsculo.
     Soñé la casa de Germán hecha palacio, y músicas lejanas y risas cantarinas, me evocaron recepciones palaciegas, grandes fiestas y saraos.
     Y el sauce, que cansino, descolgaba lagrimones hacia abajo, llorando su miseria, fue altivo ciprés que enhisto recibía a los invitados…
     Yo he soñado la  noche y he visto las estrellas descolgarse una a una en fuegos de artificio y he soñado en viajes espaciales, en <<Ovnis>>, en planetas…
     Yo he soñado el amor de adolescente y he pedido mi deseo a la fugaz estrella.
     Y ella misma, <<La Laguna>>, despertó soñando un día alborozada, meciendo barcas (regalo equivocado que le hicieron) y soñó con ser mar y tener olas y acaso se atreviera algún día a pedir del Municipio playa, suecas, <<Fuengirolas>>…
     Y yo pienso que es bueno, que en Quintana se puede, todavía, soñar alguna vez en <<La Laguna>> Ángel Suárez-Bárcena. Quintana de la Serena, Agosto de 1977>>.
2.  En 1595, se habla de la laguna del Concejo al referirse a la extensión de la Ermita de los Mártires: <<Entre los lanchares y la laguna del Concejo>>. Libro de la visitación de don Juan Rodríguez Villafuerte en 1595.
3. La narración del caso acaecido en 1906 y del que disponemos de la documentación referenciada no se correspondería con la que en su libro hace Juan Antonio Chacón. Las iniciales que figuran grabadas en una de las piedras de la sangraera son R. P. (¿B?), por lo tanto, no se correspondería con las de Diego Anguas Sánchez.




Bibliografía:
CASCO ARIAS, Juan (1961), Geobiografía e historia de Quintana de la Serena. Editorial Prensa Española. Madrid.
CHACÓN CHACÓN, Juan Antonio (2011), Ni el espíritu de los pámpanos. Editorial Círculo Rojo. Madrid.
LIBRO DE LA VISITACIÓN DE DON JUAN RODRÍGUEZ VILLAFUERTE EN 1595, A CAMPANARIO Y SUS ALDEAS DE QUINTANA Y LA GUARDA. Transcripción de Manzano Garías, A.  Fondo Cultural Valeria (Campanario). Don Benito (Badajoz), 1980. El libro manuscrito original se encuentra en el Archivo Diocesano de Badajoz. Libro XIII).

FUENTES CONSULTADAS
BOP. Sesión extraordinaria y pública del día 9 de octubre. 12 y 14 de noviembre de 1883. Colección Histórica. 1835/1997. Diputación Provincial de Badajoz. Archivo Provincial.
La Región Extremeña. Núm. 9338, 3/08/1906. Pág. 2. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
Correo extremeño. Año XXVI. Núm. 7488, 13/11/1929. Pág. 8. Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.
Libro de Feria. Ayuntamiento de Quintana de la Serena (1971): Artículo de Víctor Fortuna; (1986): “Entrevista al Señor Alcalde”. Pedro Rodríguez; (1999): “La Laguna”. Pedro Rodríguez Horrillo; (1977): “Soñando en la Laguna”. Ángel Suárez Bárcena.

FOTOS
De la colección de fotos antiguas de Juan Ramón Murillo Rodríguez.
Fotos actuales: Juan Francisco José Dávila Sánchez


Juan Fco. José DÁVILA SÁNCHEZ
Quintana de la Serena, 2018







sábado, 6 de octubre de 2018

FIN DE SEMANA EN EL ROMPIDO (HUELVA)

Durante la repoblación en el siglo XV, surgiría la villa de San Miguel de Arca de Buey en la falda de una pequeña loma en cuya cima se construyó un castillo de planta rectangular para la vigilancia y defensa del litoral onubense. El lugar sería abandonado definitivamente a mediados del siglo XVII, debido a la inseguridad provocada por las continuas incursiones de los piratas berberiscos. Hoy podemos hospedarnos en un hotel construido en el lugar que ocupara el antiguo caserío y su iglesia, destruida por el terremoto de 1755. Tan solo podremos apreciar restos de dos de los lienzos de la muralla que conformaba el castillo, puestos en valor tras su restauración y que hoy quedan integrados en el complejo turístico.
Más abajo queda El Rompido, pequeño pueblo de pescadores situado en la desembocadura del río Piedras, donde podemos degustar unos estupendos mariscos en los numerosos restaurantes de la zona. Como atractivo turístico el mismo hotel ofrece el trayecto en un pequeño transbordador que te conduce a una playa virgen en la que podrás disfrutar de la tranquilidad y de la naturaleza que te ofrece el lugar. El barco te dejará en la playa de la Flecha, en la desembocadura del río Piedras, y cruzando por una pasarela de madera irás observando la vegetación característica de esa flecha de arena de 12 kilómetros de largo hasta llegar al otro lado donde aparece el océano bañando la arena.